Mi?rcoles, 09 de febrero de 2011

ZENIT? nos ofrece el Mensaje del Papa Benedicto XVI ha dirigido al II Congreso Continental Latinoamericano sobre Vocaciones, que se celebra en Cartago (Costa Rica) desde?31?de Enero?hasta el 5 de febrero de 2011, y que ha sido promovido por el CELAM (Consejo Episcopal Latinoamericano).

Queridos hermanos en el Episcopado,
Amados presb?teros,
religiosas, religiosos y fieles laicos

Pr?ximamente se cumplir?n 17 a?os del Primer Congreso Continental Latinoamericano de Vocaciones, convocado por la Santa Sede, en estrecha colaboraci?n con el Consejo Episcopal Latinoamericano y la Confederaci?n Latinoamericana de Religiosos. Aquel evento signific? una importante ocasi?n para relanzar en todo el Continente la pastoral vocacional. El presente Congreso, que os dispon?is a celebrar en la ciudad de Cartago, en Costa Rica, es una iniciativa de los Obispos responsables de la pastoral vocacional de Am?rica Latina y el Caribe, con la que se pretende seguir el camino ya iniciado, en el contexto de ese gran impulso misionero promovido por la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano, en Aparecida (Documento conclusivo, 548). La gran tarea de la evangelizaci?n requiere un n?mero cada vez mayor de personas que respondan generosamente al llamado de Dios y se entreguen de por vida a la causa del Evangelio. Una acci?n misionera m?s incisiva trae como fruto precioso, junto al fortalecimiento de la vida cristiana en general, el aumento de las vocaciones de especial consagraci?n. De alguna manera, la abundancia de vocaciones es un signo elocuente de vitalidad eclesial, as? como de la fuerte vivencia de la fe por parte de todos los miembros del Pueblo de Dios.

La Iglesia, en lo m?s ?ntimo de su ser, tiene una dimensi?n vocacional, impl?cita ya en su significado etimol?gico: ?asamblea convocada? por Dios. La vida cristiana participa tambi?n de esta misma dimensi?n vocacional que caracteriza a la Iglesia. En el alma de cada cristiano resuena siempre de nuevo aquel ?s?gueme? de Jes?s a los ap?stoles, que cambi? para siempre sus vidas (cf.?Mt?4, 19).

En este segundo Congreso, que tiene por lema: ?Maestro, en tu Palabra echar? las redes? (Lc?5, 5), los distintos agentes de pastoral vocacional de la Iglesia en Am?rica Latina y el Caribe se han reunido con el objetivo de fortalecer la pastoral vocacional, para que los bautizados asuman su llamado de ser disc?pulos y misioneros de Cristo, en las circunstancias actuales de esas amadas tierras. A este respecto, el Concilio Vaticano II afirma que: ?toda la comunidad cristiana tiene el deber de fomentar las vocaciones, y debe procurarlo, ante todo, con una vida plenamente cristiana? (Optatam totius, 2). La pastoral vocacional ha de estar plenamente insertada en el conjunto de la pastoral general, y con una presencia capilar en todos los ?mbitos pastorales concretos (Cf. V Conferencia General, Aparecida,?Documento conclusivo, 314). La experiencia nos ense?a que, all? donde hay una buena planificaci?n y una pr?ctica constante de la pastoral vocacional, las vocaciones no faltan. Dios es generoso, e igualmente generoso deber?a ser el empe?o pastoral vocacional en todas las Iglesias particulares.

Entre los muchos aspectos que se podr?an considerar para el cultivo de las vocaciones, quisiera destacar la importancia del cuidado de la vida espiritual. La vocaci?n no es fruto de ning?n proyecto humano o de una h?bil estrategia organizativa. En su realidad m?s honda, es un don de Dios, una iniciativa misteriosa e inefable del Se?or, que entra en la vida de una persona cautiv?ndola con la belleza de su amor, y suscitando consiguientemente una entrega total y definitiva a ese amor divino (cf.?Jn?15, 9.16). Hay que tener siempre presente la primac?a de la vida del esp?ritu como base de toda programaci?n pastoral. Es necesario ofrecer a las j?venes generaciones la posibilidad de abrir sus corazones a una realidad m?s grande: a Cristo, el ?nico que puede dar sentido y plenitud a sus vidas. Necesitamos vencer nuestra autosuficiencia e ir con humildad al Se?or, suplic?ndole que siga llamando a muchos. Pero al mismo tiempo, el fortalecimiento de nuestra vida espiritual nos ha de llevar a una identificaci?n cada vez mayor con la voluntad de Dios, y a ofrecer un testimonio m?s limpio y transparente de fe, esperanza y caridad.

Ciertamente, el testimonio personal y comunitario de una vida de amistad e intimidad con Cristo, de total y gozosa entrega a Dios, ocupa un lugar de primer orden en la labor de promoci?n vocacional. El testimonio fiel y alegre de la propia vocaci?n ha sido y es un medio privilegiado para despertar en tantos j?venes el deseo de ir tras los pasos de Cristo. Y, junto a eso, la valent?a de proponerles con delicadeza y respeto la posibilidad de que Dios los llame tambi?n a ellos. Con frecuencia, la vocaci?n divina se abre paso a trav?s de una palabra humana, o gracias a un ambiente en el que se experimenta una fe viva. Hoy, como siempre, los j?venes ?son sensibles a la llamada de Cristo que les invita a seguirle? (Discurso en la sesi?n inaugural de la V Conferencia General,?Aparecida, 13 mayo 2007). El mundo tiene necesidad de Dios, y por eso siempre tendr? necesidad de personas que vivan para ?l y que lo anuncien a los dem?s (cf.?Carta a los seminaristas, 18 octubre 2010).

La preocupaci?n por las vocaciones ocupa un lugar privilegiado en mi coraz?n y en mis oraciones. Les animo, pues, queridos hermanos y hermanas, a que se consagren con todas sus fuerzas y talentos a esta apasionante y urgente tarea, que el Se?or sabr? recompensar con creces. Imploro sobre los organizadores y participantes en ese Congreso la intercesi?n de la Virgen Mar?a, verdadero modelo de respuesta generosa a la iniciativa de Dios, al mismo tiempo que les imparto una especial Bendici?n Apost?lica.

Vaticano, 21 de enero de 2011

BENEDICTUS PP. XVI

[?Libreria Editrice Vaticana]


Publicado por verdenaranja @ 21:21  | Habla el Papa
 | Enviar