S?bado, 12 de febrero de 2011

ZENIT publica el comentario al Evangelio del pr?ximo domingo, sexto del tiempo ordinario (Mateo 5,17-37), 13 de febrero, redactado por monse?or Jes?s Sanz Montes, ofm, arzobispo de Oviedo.

Evangelio del domingo: Pero Yo os digo

La novedad del Evangelio no es una fosilizaci?n de cuanto dijeron Mois?s y los Profetas. ?ste era el problema de los fariseos. Porque en nombre de la tradici?n se puede caer en el tradicionalismo, precisamente cuando las palabras que se transmiten ya no producen vida sino aburrimiento, no generan libertad sino ataduras, y han dejado de ser la tradici?n viva de un Dios vivo, para convertirse en el tradicionalismo cansino de un grupo anquilosado. Jes?s apela a la fidelidad de la verdadera tradici?n, pero advierte del riesgo que se corre en confundirla con el tradicionalismo.

Jes?s tras haber declarado que no se saltar? ni una tilde de la Ley, comienza una serie de contraposiciones muy caracter?sticas de su autoridad: "hab?is o?do que se dijo... pero Yo os digo". Parece una contradicci?n, mas no es otra cosa que la plenitud del mismo mensaje, de toda la revela?ci?n de Dios. No se trata de un nuevo c?digo de circulaci?n religiosa lo que Jes?s ense?a, sino que presenta ejemplos muy pl?sticos para aquella gente, a fin de mostrar lo que es un disc?pulo suyo.

Jes?s presenta su camino como una actitud de pureza de coraz?n, de libertad de esp?ritu, tanto ante el Padre Dios como ante el hermano hombre: no s?lo no matar, sino querer bien al otro, con y desde el coraz?n, porque hay mu?chas maneras de matar y de odiar, y una de ellas es la de haber dejado de amar. Para el cristiano, no basta con no ma?tar, hay que dar vida, generarla; no basta con no odiar, hay que amar.

Es la condici?n previa para poder acercarse a Dios, porque in?tilmente nos allegamos al altar santo cargados de ofrendas de oficio y estereotipadas, si nuestro encuentro con el Se?or no viene envuelto y acompa?ado con el encuentro fraterno con los dem?s (Mt 5,23). Y lo mismo dir? respecto del adulterio: el disc?pulo cristiano no simplemente se contenta con una integridad f?sica, material, de escaparate, sino que tambi?n debe aspirar a la del coraz?n y a la de los ojos, porque "quien mira a una mujer casada dese?ndola, ya ha sido ad?ltero con ella en su interior" (Mt 5,28).

Sin duda que Jes?s sorprend?a a sus coet?neos, por la sabidur?a de sus palabras, por la inteligencia en su manera de no traicionar la tradici?n. Frente a tantos ma?estros y maestrillos, su figura se levanta llena de luz y capaz de iluminar a quien a ello consienta: otros dicen, otros imponen, otros..., pero Yo os digo. Los disc?pulos de hoy, tenemos la imperiosa necesidad de reconocer esa Voz, reconoci?ndonos en ella, sobre todo cuando lo que dice es tan diverso a lo que otros dicen. S?lo ?l es el Maestro.


Publicado por verdenaranja @ 10:50  | Espiritualidad
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