S?bado, 12 de febrero de 2011

Homil?a de monse?or Ra?l Martorell, obispo de Puerto Iguaz?, para el cuarto domingo durante el a?o (30 de enero de 2011). (AICA)

?BUSCAD AL SE?OR LOS HUMILDES?

En este domingo la liturgia de la palabra nos hace ver c?mo Dios anuncia la salvaci?n a los humildes; la perdici?n a los soberbios y rebeldes y que de Israel quedar? un ?resto? de gente humilde y pobre: ?dejar? en medio de ti un pueblo pobre y humilde, que confiar? en el nombre del Se?or (Sof.3,12). Este resto ser? llamado ?el Resto de Israel? a quien Jes?s viene a anunciar y traer la salvaci?n y por eso no es de extra?ar que en el Serm?n de la Monta?a, el plan del Se?or se abra con esta exclamaci?n: ?dichosos los pobres de esp?ritu, porque de ellos es el Reino de los Cielos? (Mt.5,3). Sabemos que Jes?s no hace referencia a la pobreza material sino a los que con disposici?n de coraz?n -por su humildad- son llamados ?pobres de esp?ritu?. Son los necesitados de Dios y ?vidos de su Palabra; son los que no han fundado su seguridad en s? mismos ni en los bienes terrenales sino en Dios y solamente en ?l. La pobreza material es bienaventurada solamente en la medida que conduce al hombre a esta actitud interior. De otra manera no podr?amos decir que el Se?or ha venido en b?squeda de todos y especialmente de las ovejas perdidas y de los pecadores. Por otra parte tengamos presente que L?zaro -el ?amigo del Se?or?- no era pobre materialmente, como tampoco lo era Zaqueo y otros.

As? tambi?n, las otras bienaventuranzas hay que entenderlas en este mismo sentido, por ejemplo: ?dichosos los que lloran?; es decir los que aceptan con humildad las tribulaciones de la vida y creen que Dios tiene derecho a probarlo en las tribulaciones y el sufrimiento y no dudan del amor de Padre. Recordemos las mismas palabras del Se?or: ?yo azoto a los que amo?.

?Dichosos los sufridos?, los que a pesar de ser pobres y estar atribulados no procuran por la violencia una situaci?n mejor ni intentan avasallar a los otros creando divisiones y desencuentros vanos.

?Dichosos los que tienen hambre y sed de justicia?, no para gritarla al mundo solamente, sino que aspiran a poseer para s? mismos y para el mundo una ?virtud mayor? que se alimenta en el coraz?n. Son aquellos que impulsados por la Palabra y las obras de la fe buscan dar a cada uno lo suyo, dignificando al hermano en la paz del coraz?n. La virtud de la justicia se desprende del ?amor a Dios? y a sus designios que pasan por la dignidad de cada hombre que es un ?hijo de Dios?. El justo es aquel que sabi?ndose hermano de los dem?s, sabi?ndose necesitado de Dios, humildemente y con su auxilio, busca la dignidad de cada hombre sobre la tierra procurando el Bien Com?n?.

?Dichosos los misericordiosos? que conscientes de su propia poquedad y miseria se compadecen de las miserias de los dem?s y tienen para con el pr?jimo una actitud de benevolencia.

?Dichosos los limpios de coraz?n?, que no teniendo el esp?ritu oscurecido por las pasiones o el pecado, son capaces de sentir en su interior la necesidad de Dios y de su Reino, busc?ndolo porque lo necesitan y no son plenamente felices sin la pureza y la presencia del Esp?ritu de Jes?s en sus corazones.

?Dichosos los pac?ficos? que estando en paz con Dios van sembrando en su camino la paz que engrandece al hombre y a la Patria.

?Dichosos los perseguidos por la justicia?. Aqu? Jes?s hace referencia a aquellos que por el Evangelio y las cosas santas ser?n perseguidos e insultados y llevados a los tribunales humanos. Es casi una profec?a dirigida a los disc?pulos y a los m?rtires del Evangelio. Son los que no conf?an en los recursos materiales o morales, sino tan s?lo ponen en Dios su confianza. En vez de encontrar satisfacci?n en los bienes terrenos, conf?an en su Se?or. Son los que en vez de satisfacerse de los bienes terrenos, viven a la espera de los bienes celestiales que dan plenitud al alma. Justamente a los ?pobres de Yav? se les promete estos bienes: Dios, su reino y su misericordia, su visi?n en la gloria y bienaventuranza eterna. La disposici?n del coraz?n es indispensable para alcanzar estos bienes del Se?or.

Que la bienaventurada Virgen Mar?a, humilde y dispuesta de coraz?n frente al Se?or, nos acompa?e en la posesi?n de las bienaventuranzas del Se?or.?

Mons. Marcelo Ra?l Martorell, obispo de Puerto Iguaz??


Publicado por verdenaranja @ 22:34  | Homil?as
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