Lunes, 14 de febrero de 2011

Documento realizado por la 157? Comisi?n Permanente del Episcopado (Dado a conocer el 20 de diciembre 2010). (AICA)

?EL JUEGO SE TORNA PELIGROSO?????????

Introducci?n:

Los Obispos de la Argentina hemos querido dedicar el a?o 2011 a resaltar el valor de la vida humana y su dignidad inviolable. Todo lo que agreda o limite la dignidad de la vida personal y social es un obst?culo en el camino de plenitud al cual estamos llamados. Uno de los valores fundamentales para ello es la libertad, tan apreciada por nuestra sociedad. Anhelamos ser libres de toda atadura. Por eso hoy queremos expresar nuestra inquietud y dolor por un flagelo creciente para muchas familias: la adicci?n al juego de azar.?

1. Una oferta que crece y enriquece a unos pocos:

En el Documento "Hacia un Bicentenario en justicia y solidaridad 2010-2016", hemos se?alado con preocupaci?n que "en todo el pa?s se ha multiplicado la oferta del juego de azar", lo cual puede favorecer actitudes adictivas. Nos referimos en estas reflexiones al juego como estructura lucrativa, sea privada o estatal, con sus diferencias seg?n el caso.

Vemos como han proliferado los casinos, los bingos, unidos al fabuloso negocio de las m?quinas tragamonedas, aun en cercan?as a barrios pobres. Tambi?n se han sobremultiplicado las cuantiosas ofertas de juegos de apuestas en locales de loter?a. Asimismo, el fen?meno de las nuevas tecnolog?as, como Internet, hace emerger nuevas y cada vez m?s masivas formas de juego.

Es importante hablar sin eufemismos. El juego de azar es un negocio que mueve gran cantidad de dinero para beneficio de unos pocos en detrimento de muchos, especialmente de los m?s pobres.

Sabemos tambi?n de la vinculaci?n de esta actividad con el lavado de dinero proveniente del tr?fico de drogas, armas, personas. La problem?tica es vasta y compleja.?

2. Las graves consecuencias personales, familiares y sociales del juego:

El Estado debe garantizar la protecci?n integral de la familia. Quien se apasiona en el juego puede arriesgar y perder aquello que pertenece tambi?n a su c?nyuge y sus hijos. Es una acci?n que da?a la comuni?n familiar, y lleva muchas veces a discusiones, reproches y peleas. Cuando la situaci?n se torna incontrolable, aparecen las conductas adictivas. La ludopat?a es una enfermedad emocional de naturaleza progresiva. Quien padece esta patolog?a suele tener baja estima de s? mismo. Desde esta perspectiva hay una ra?z com?n con otras adicciones.

En esta situaci?n de debilidad, es perjudicial que de diversas maneras se promueva la ilusi?n de "salvarse" o solucionar todos los problemas econ?micos con un "golpe de suerte". Sin embargo, pocas veces se muestra la cantidad de personas que han jugado lo necesario para el sustento familiar para que s?lo algunos pocos obtengan un premio. Persiguiendo una fantas?a irreal de ganar dinero sin esfuerzo se llega al golpe de la desilusi?n. Por lo general se comienza con peque?as sumas que llevan a la peligrosa vor?gine de no saber parar hasta caer en otra ilusi?n: "recuperar lo perdido". Somos testigos de hermanas y hermanos que nos han contado de la p?rdida hasta de sus propios hogares por esta adicci?n.?

3. Propuestas de acci?n:

En varias ocasiones, se dice que un porcentaje de las actividades del juego es la fuente de recursos econ?micos para el sostenimiento de algunos planes sociales en sus diversos niveles nacional, provincial y municipal. Debemos recordar que el fin no justifica los medios. Adem?s es bueno clarificar que un gran porcentaje de lo recaudado del juego favorece los bolsillos de unos pocos, y solo una parte m?nima se destina a ayuda social para los m?s pobres (muchos de los cuales han jugado con expectativa de ganar para "salvarse"). ?No ser?a bueno pensar gradualmente en fuentes de financiamiento m?s adecuadas?

- El rol del Estado es central en esta problem?tica. Por un lado, debe dedicar recursos econ?micos para atender los efectos de esta adicci?n. Por otro, tiene que regular con transparencia la actividad del juego de azar con l?mites de horarios y lugares de funcionamiento, cuidando especialmente a los pobres. Es muy importante fortalecer la moral del pueblo y evitar toda sospecha de corrupci?n.

- Es fundamental el papel de la educaci?n y prevenci?n. La familia, las comunidades religiosas, las escuelas, los clubes; tenemos que mostrar la belleza de la existencia y fortalecer lazos afectivos y sociales. Hemos de fomentar espacios de encuentros familiares, festivos, deportivos.

- Si el adicto es un enfermo, hay que abrazarlo con ternura y ayudarle a su recuperaci?n. Hay varios caminos posibles, seg?n el grado de la patolog?a y la necesidad de la persona. Algunos requieren un tratamiento integral que incluya tres pilares: el m?dico-psiqui?trico, la terapia psicol?gica y la integraci?n en grupos de autoayuda (muchos de los cuales funcionan en nuestras parroquias).

- "No podemos olvidar que la mayor pobreza es la de no reconocer la presencia del misterio de Dios y de su amor en la vida del hombre, que es lo ?nico que verdaderamente sana y libera" (Documento de Aparecida, 405). En el camino de sanaci?n es vital desplegar la dimensi?n religiosa del ser humano. Esto tambi?n es una constataci?n de las comunidades terap?uticas. La experiencia de encuentro con Dios Padre y Misericordioso, sana las heridas de la vida y es fortaleza para reconstruir la persona y restablecer lazos familiares y de amistad.?

4. Con el Bicentenario 2010-2016 como horizonte:

Nos proponemos para la pr?xima Cuaresma realizar una campa?a de concientizaci?n en todas nuestras comunidades acerca de los peligros y da?os a la vida digna que encierra esta adicci?n.

Con esta carta buscamos compartir nuestras reflexiones y generar conciencia sobre lo da?ino y perverso de la proliferaci?n de estas ofertas del juego y sus consecuencias, porque constituyen un serio obst?culo social, pol?tico, moral y cultural para erradicar la pobreza y promover el desarrollo integral de todos.

Reconocemos con San Pablo que "hemos sido llamados para vivir en libertad" (Gal. 5,13). Fomentar nuevas esclavitudes no nos har? m?s libres ni m?s hermanos.

En las cercan?as de la Navidad imploramos la bendici?n de Dios para todo el pueblo argentino.?

157? Comisi?n Permanente
Adviento 2010?


Publicado por verdenaranja @ 21:35  | Hablan los obispos
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