Lunes, 14 de febrero de 2011

ZENIT? publica el discurso que dirigi? Benedicto XVI?el jueves 3 de Febrero de 2011 al recibir en audiencia a los miembros de la Comunidad del Emmanuel con motivo del vig?simo aniversario de la muerte de su fundador, el siervo de Dios Pierre Goursat.

Queridos hermanos en el episcopado,
queridos amigos:?

Con mucha alegr?a os doy la bienvenida en estos momentos en los que la Comunidad del Emmanuel se prepara para celebrar el vig?simo aniversario de la muerte de su fundador, Pierre Goursat, cuya causa de beatificaci?n fue introducida el a?o pasado. ?Que el ejemplo de su vida de fe y el de su compromiso misionero os estimulen y sean para vosotros un llamamiento constante a caminar hacia la santidad! En los pr?ximos meses celebrar?is tambi?n los treinta a?os de servicio de Fidesco en los pa?ses m?s desfavorecidos, y despu?s los cuarenta a?os de fundaci?n de la Comunidad y los veinte del reconocimiento de sus estatutos por parte del Consejo Pontificio para los Laicos. ?Con vosotros doy gracias a Dios por esta obra! A cada uno y cada una de vosotros, sacerdotes y laicos, os dirijo mi saludo cordial. Saludo en particular al moderador de la Comunidad, a quien le doy las gracias por las amables palabras que me ha dirigido, a los miembros del Consejo internacional, a los responsables de los grandes servicios, as? como a los obispos que han salido de la Comunidad. ?Que vuestra peregrinaci?n a Roma a inicios del a?o jubilar sea la ocasi?n para renovar vuestro compromiso a seguir siendo ardientes disc?pulos de Cristo en la fidelidad a la Iglesia y a sus pastores!

Queridos amigos: la gracia profunda de vuestra Comunidad procede de la adoraci?n eucar?stica. De esta adoraci?n nace la compasi?n por todos los hombres y de esta compasi?n nace la sed de evangelizar (cf. Estatutos, Pre?mbulo I). Seg?n el esp?ritu de vuestro carisma propio, os aliento por tanto a profundizar vuestra vida espiritual dando un lugar esencial al encuentro personal con Cristo, el Emmanuel, Dios-con-nosotros, para que os dej?is transformar por ?l y hacer que madure en vosotros el deseo apasionado de la misi?n. En la Eucarist?a, encontr?is la fuente de todos vuestros compromisos en el seguimiento de Cristo y en su adoraci?n purific?is vuestra mirada sobre la vida del mundo. "No podemos guardar para nosotros el amor que celebramos en el Sacramento. ?ste exige por su naturaleza que sea comunicado a todos. Lo que el mundo necesita es el amor de Dios, encontrar a Cristo y creer en ?l" (exhortaci?n apost?lica postsinodal Sacramentum caritatis, n.?84). Una vida aut?nticamente eucar?stica es una vida misionera. En un mundo con frecuencia desorientado y en b?squeda de nuevas razones para vivir, hay que llevar a todos la luz de Cristo. ?Sed en medio de los hombres y mujeres de hoy ardientes misioneros del Evangelio, apoyados por una vida radicalmente anclada en Cristo! ?Tened sed de anunciar la Palabra de Dios!

Hoy d?a la urgencia de este anuncio se siente particularmente en las familias, con tanta frecuencia rotas, en los j?venes o en los ambientes intelectuales. ?Ofreced vuestra contribuci?n a la renovaci?n desde el interior del dinamismo apost?lico de las parroquias desarrollando sus orientaciones espirituales y misioneras! Os aliento adem?s a prestar atenci?n a las personas que regresan a la Iglesia y que no han recibido una catequesis profunda. ?Ayudadles a arraigar su fe en una vida aut?nticamente teologal, sacramental y eclesial! El trabajo realizado en particular por Fidesco es testimonio tambi?n de vuestro compromiso a favor de las poblaciones de los pa?ses desfavorecidos. ?Que por doquier vuestra caridad refleje el amor de Cristo y se convierta de este modo en una fuerza para la edificaci?n de un mundo m?s justo y fraterno!

Invito en particular a vuestra comunidad a vivir una aut?ntica comuni?n entre sus miembros. Esta comuni?n, que no es simple solidaridad humana entre miembros de una misma familia espiritual, se basa en vuestra relaci?n con Cristo y en un compromiso com?n para servirle. La vida comunitaria que quer?is desarrollar, en el respeto del estado de vida de cada quien, ser? entonces un testimonio vivo para la sociedad del amor fraterno que debe alentar todas las relaciones humanas. La comuni?n fraterna es ya un anuncio del mundo nuevo que Cristo vino a instaurar.

Que esta misma comuni?n, que no significa replegarse sobre uno mismo, sea tambi?n efectiva con las Iglesias locales. Cada carisma est? en relaci?n con el crecimiento de todo el Cuerpo de Cristo. La acci?n misionera debe por tanto adaptarse sin cesar a las realidades de la Iglesia local, con una preocupaci?n permanente de acuerdo y de colaboraci?n con los pastores, bajo la autoridad del obispo. De hecho, el reconocimiento mutuo de la diversidad de vocaciones en la Iglesia y de su contribuci?n indispensable a la evangelizaci?n es un signo elocuente de la unidad de los disc?pulos de Cristo y de la credibilidad de su testimonio.

La Virgen Mar?a, madre del Emmanuel, tiene un gran espacio en la espiritualidad de vuestra Comunidad. Llevadla "a vuestra casa", como lo hizo el disc?pulo amado, para que sea verdaderamente la madre que os gu?a hacia su Hijo divino y os ayude a permanecer fieles a ?l. Encomend?ndoos a su intercesi?n maternal, de todo coraz?n os imparto a cada uno y a cada una de vosotros, as? como a todos los miembros de la Comunidad del Emmanuel, la bendici?n apost?lica.

[Traducci?n del original franc?s realizada por Jes?s Colina
?Libreria Editrice Vaticana]


Publicado por verdenaranja @ 21:46  | Habla el Papa
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