Lunes, 14 de febrero de 2011

ZENIT? nos? ofrece el discurso que el Papa Benedicto XVI dirigi?el jueves 3 de Febrero de 2011?al nuevo embajador de Austria ante la Santa Sede, Alfons M.Kloss, en la audiencia celebrada con motivo de la presentaci?n de sus Cartas Credenciales.

Querid?simo embajador,

Con placer acepto las Cartas mediante las cuales el presidente de la Rep?blica de Austria lo ha acreditado como embajador extraordinario y plenipotenciario en la Santa Sede. Al mismo tiempo la agradezco sus cordiales palabras con las cuales ha expresado tambi?n la cercan?a del presidente y del gobierno al Sucesor de Pedro. Quiero mandar al presidente, al canciller y a los miembros del gobierno as? como a todos los ciudadanos de Austria, mis afectuosos saludos y quiero expresar la esperanza que tengo en que las relaciones entre la Santa Sede y Austria contin?en dando frutos en el futuro.

La cultura, la historia y la vida cotidiana de Austria, ?tierra de catedrales? (Himno Nacional), est?n marcadas profundamente por la fe cat?lica. Lo he podido constatar tambi?n durante mi visita pastoral a ese pa?s y durante la peregrinaci?n a Mariazell hace cuatro a?os. Los fieles, que he podido encontrar, representan a los millares de hombres y mujeres de todo el pa?s, que con su vida de fe en la cotidianeidad y la disponibilidad a los dem?s, muestran los rasgos m?s nobles del hombre y difunden el amor de Cristo. Al mismo tiempo Austria es un pa?s en el cual la coexistencia pac?fica de varias religiones y culturas tiene una larga tradici?n. ?En el amor reside la fuerza?, dec?a ya el viejo himno popular en tiempos de la monarqu?a. Esto tambi?n vale para la dimensi?n religiosa que tiene sus ra?ces en lo m?s profundo de la conciencia del hombre y por eso pertenece a la vida de cada individuo y a la convivencia de la comunidad. La patria espiritual, como punto de apoyo, de la que tienen necesidad muchas personas que viven una situaci?n laboral de mayor movilidad y en constante movimiento, deber?a poder existir p?blicamente y en un clima de convivencia pac?fica con el resto de confesiones de fe.

En muchos pa?ses europeos, la relaci?n entre el estado y la religi?n est? afrontando una tensi?n particular. Por una parte las autoridades pol?ticas se cuidan de no conceder espacios p?blicos a las religiones, entendi?ndolas como ideas de fe meramente individuales de los ciudadanos. Por la otra, se busca aplicar los criterios de una opini?n p?blica secular a las comunidades religiosas. Parece que se quiera adaptar el Evangelio a la cultura y, sin embargo, se busca impedir, de un modo casi vergonzante, que la cultura sea plasmada por la dimensi?n religiosa.

A pesar de lo dicho, se debe tener en cuenta la actitud de algunos estados de la Europa Central y Oriental, que, buscan dar espacios a las cuestiones fundamentales del hombre, la fe en Dios y la fe en la salvaci?n por medio de Dios, La Santa Sede ha podido observar con satisfacci?n algunas actividades del gobierno austriaco en este sentido, la importante posici?n asumida con relaci?n a la llamada ?sentencia del crucifijo? (Kreuzurteil) del Tribunal Europeo de los derechos del hombre, o la propuesta del ministro de Asuntos Exteriores ?que no s?lo el nuevo servicio europeo para la Acci?n externa, observe la situaci?n de la libertad religiosa en el mundo, sino que tambi?n redacte regularmente un informe y lo presente al ministro de asuntos exteriores de la Uni?n Europea? (Austria Press Agentur, 10 de diciembre de 2010).

El reconocimiento de la libertad religiosa permite a la comunidad eclesial desarrollar sus m?ltiples actividades, que benefician a toda la sociedad. Se hace referencia a los varios institutos de formaci?n y servicios caritativos gestionados por la Iglesia, que usted, se?or embajador, ha citado.

El esfuerzo de la Iglesia por los necesitados hace evidente el modo en el que resulta portavoz de las personas desfavorecidas. Este esfuerzo eclesial, que en la sociedad recibe amplio reconocimiento, no se puede reducir a mera beneficencia.

Sus ra?ces m?s profundas est?n en Dios, en el Dios que es amor. Por esto es necesario respetar plenamente la acci?n propia de la Iglesia, sin convertirla en uno de los muchos servicios de prestaci?n social. Es necesario considerarla en la totalidad de su dimensi?n religiosa. Por tanto siempre es combatir el aislamiento ego?sta del hombre. Todas las fuerzas sociales tienen la tarea urgente y constante de garantizar la dimensi?n moral de la cultura, la dimensi?n de una cultura que sea digna del hombre y de su vida en comunidad. Por esto la Iglesia cat?lica trabajar? con todas sus fuerzas por el bien de la sociedad.

Otra intenci?n importante de la Santa Sede es una pol?tica equilibrada destinada a la familia. Esta ocupa un espacio en la sociedad que supone los cimientos de la vida humana. El orden social encuentra un apoyo esencial en la uni?n esponsal del hombre y de la mujer, que est? dirigida tambi?n a la procreaci?n. Por esto el matrimonio y la familia exigen una tutela especial por parte del estado. Son para todos sus miembros una escuela de humanidad con efectos positivos para los individuos adem?s de para la sociedad. De hecho la familia est? llamada a vivir y a tutelar el amor rec?proco y la verdad, el respeto y la justicia, la fidelidad y la colaboraci?n, el servicio y la disponibilidad hacia los dem?s, en particular hacia los m?s d?biles.

Sin embargo, la familia con muchos hijos es a menudo, perjudicada. Los problemas en este tipo de familias, como por ejemplo un potencial alto de conflictividad, bajo nivel de vida, dif?cil acceso a la formaci?n , endeudamiento y aumento de los divorcios, hacen pensar que deber?an ser eliminadas de la sociedad. Adem?s, es necesario lamentar que la vida de los neonatos no recibe una tutela suficiente, y adem?s a menudo se les reconoce un derecho de existencia secundario respecto a la libertad de decisi?n de sus padres.

La edificaci?n de la casa com?n europea puede llegar a buen puerto s?lo si este continente es consciente de sus propias ra?ces cristianas y si los valores del Evangelio adem?s de la imagen cristiana del hombre son, tambi?n en el futuro, el fermento de la civilizaci?n europea. La fe vivida en Cristo y el amor activo por el pr?jimo, reflejando la palabra y la vida de Cristo y el ejemplo de los santos, deben pesar m?s en la cultura occidental cristiana. Sus compatriotas, proclamados santos recientemente como Franz J?gerst?tter, sor Restituta Kafka, Lasdislaus Batthy?ny-Strattman y Carlos de Austria, nos pueden ofrecer perspectivas m?s amplias. Estos santos, a trav?s de distintos caminos de vida, se ofrecieron con la misma dedicaci?n al servicio de Dios y de su mensaje de amor hacia el pr?jimo. As? nos dejan un ejemplo de gu?a en la fe y de su testimonio de comprensi?n entre los pueblos.

Finalmente, se?or embajador, deseo asegurarle que en el desarrollo de la importante misi?n que le ha sido confiada puede contar con mi apoyo y el de mis colaboradores. Le encomiendo a usted, a su familia y a todos los miembros de la embajada de Austria en la Santa Sede a la beata Virgen Mar?a, la Magna Mater Austriae, y le doy de coraz?n a usted y todo el amado pueblo austriaco la Bendici?n Apost?lica.

[Traducci?n del original italiano por Carmen ?lvarez
?Copyright 2011 Libreria Editrice Vaticana]


Publicado por verdenaranja @ 21:50  | Habla el Papa
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