Lunes, 14 de febrero de 2011

ZENIT nos ofrece la s?ptima y ?ltima entrega de la intervenci?n del cardenal Mauro Piacenza, prefecto de la Congregaci?n para el Clero, pronunciada el pasado lunes 24 de enero en las Jornadas Sacerdotales celebradas en Ars (Francia) sobre el celibato sacerdotal. La anterior se public? en el servicio del mi?rcoles 2 de febrero.

La intervenci?n del cardenal Piacenza, realizada desde Roma en conexi?n en directo con el encuentro, lleva por t?tulo: ?El celibato sacerdotal: fundamentos, alegr?as, desaf?os... Las ense?anzas del Papa sobre el tema: de P?o XI a Benedicto XVI?.

Conclusiones (en 7 puntos)

Al final de este recorrido, que nos ha visto poner en evidencia algunos de los pasajes m?s significativos del Magisterio pontificio sobre el celibato, desde P?o XI al Santo Padre Benedicto XVI, intentaremos trazar un balance conclusivo inicial, que pueda representar una primera plataforma de trabajo para la formaci?n de los sacerdotes de cara a acoger y vivir plenamente este don del Se?or.

1. Surge ante todo la radical continuidad entre el Magisterio que precedi? al Concilio Ecum?nico Vaticano II y el sucesivo al mismo. Aun con acentos a veces sensiblemente diferentes, m?s lit?rgico-sacrales o m?s cristol?gico-pastorales, el Magisterio ininterrumpido de los Pont?fices mencionados es concorde en fundar el celibato sobre la realidad teol?gica del Sacerdocio ministerial, sobre la configuraci?n ontol?gico-sacramental a Cristo Se?or, sobre la participaci?n en Su ?nico Sacerdocio y sobre la imitatio Christi, que ?ste implica. Solo una hermen?utica incorrecta de los textos del Concilio, podr?a llevar a ver en el celibato un residuo del pasado, del que liberarse cuanto antes. Esta postura, adem?s de errada hist?rica, doctrinal y teol?gicamente, es tambi?n muy da?ina desde el punto de vista espiritual, pastoral, misionero y vocacional.

2. Hay que superar, a la luz del Magisterio pontificio examinado, la reducci?n, en algunos ambientes muy difundida, del celibato a una mera ley eclesi?stica. Este es una ley solo porque es una exigencia intr?nseca del Sacerdocio y de la configuraci?n a Cristo que el Sacramento determina.

En este sentido la formaci?n al celibato, adem?s de cualquier otro aspecto humano y espiritual, debe incluir una s?lida dimensi?n doctrinal, ?ya que no se puede vivir aquello cuya raz?n no se entiende!

3. ?El ?debate? sobre el celibato, que se ha vuelto a encender peri?dicamente durante los siglos, no favorece la serenidad de las j?venes generaciones para comprender un dato tan determinante de la vida sacerdotal. Valga para todos cuanto se expresa de modo autorizado en la Pastores dabo vobis, que, en el n. 29, recogiendo ?ntegramente el voto de toda la Asamblea Sinodal, afirma: ?El S?nodo no quiere dejar ninguna duda en la mente de nadie sobre la firme voluntad de la Iglesia de mantener la ley que exige el celibato libremente escogido y perpetuo para los candidatos a la ordenaci?n sacerdotal en el rito latino. El S?nodo solicita que el celibato sea presentado y explicado en su plena riqueza b?blica, teol?gica y espiritual, como precioso don dado por Dios a su Iglesia y como signo del Reino que no es de este mundo, signo tambi?n del amor de Dios a este mundo, y del amor indiviso del sacerdote a Dios y al Pueblo de Dios?.

4. ?El celibato es cuesti?n de radicalismo evang?lico! Pobreza, castidad y obediencia no son consejos reservados de modo exclusivo a los religiosos, son virtudes que vivir con intensa pasi?n misionera. ?No podemos traicionar a nuestros j?venes! ?No podemos bajar el nivel de la formaci?n y, de hecho, de la propuesta de fe! ?No podemos traicionar al pueblo santo de Dios, que espera pastores santos, como el Cura de Ars! ?Debemos ser radicales en la sequela Christi! Y no temamos el descenso del n?mero de cl?rigos. ?El n?mero disminuye cuando baja la temperatura de la fe, porque las vocaciones son ?asunto? divino y no humano, y siguen la l?gica divina que es necedad humana! ?Hace falta fe!

5. En un mundo gravemente secularizado, es cada vez m?s dif?cil comprender las razones del celibato. Con todo, debemos tener el valor, como Iglesia, de preguntarnos si pretendemos resignarnos a semejante situaci?n, aceptando como hecho ineluctable la progresiva secularizaci?n de las sociedades y de las culturas, o si estamos dispuestos a una obra de profunda y real nueva evangelizaci?n, al servicio del Evangelio, y por ello, de la verdad del hombre.

Considero, en este sentido, que el motivado apoyo al celibato y su adecuada valoraci?n en la vida de la Iglesia y del mundo, pueden representar algunas de las v?as m?s eficaces para superar la secularizaci?n. ?Que pretender?a si no, el Santo Padre Benedicto XVI, cuando afirma que el celibato ?muestra precisamente que Dios es considerado y vivido como realidad??

6. La ra?z teol?gica del celibato debe buscarse en la nueva identidad, que es dada a aquel que est? investido del Orden sacerdotal. La centralidad de la misi?n ontol?gico-sacramental y la consiguiente dimensi?n eucar?stica estructural del Sacerdocio representan los ?mbitos de comprensi?n natural, desarrollo y fidelidad existencial al celibato. La cuesti?n esencial, entonces, no hay que referirla tanto al debate sobre el celibato, como a la calidad de la fe de nuestras comunidades. Una comunidad que no tuviese en gran estima el celibato, ?qu? esperanza del Reino o qu? tensi?n eucar?stica podr?a vivir?

7. Vuestro Coloquio tiene como subt?tulo: ?Fundamentos, alegr?as, desaf?os?. Estoy persuadido de que los dos primeros, el conocimiento de los fundamentos y la experiencia gozosa de un celibato plenamente vivido y, por tanto, profundamente humanizador, permiten no s?lo responder a todos los retos que el mundo, desde siempre, plantea al celibato, sino tambi?n transformar el celibato en un desaf?o para el mundo. Como se?alaba en el primer punto de estas conclusiones, no debemos dejarnos condicionar o intimidar por un mundo sin Dios, que no comprende el celibato y quisiera eliminarlo, sino al contrario, ?debemos recuperar la conciencia motivada de que nuestro celibato desaf?a al mundo, poniendo en profunda crisis su secularismo y su agnosticismo, y gritando, a trav?s de los siglos, que Dios existe y que est? Presente!

[Traducci?n del original italiano por Inma ?lvarez]


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