Martes, 15 de febrero de 2011

ZENIT? publica el art?culo que ha escrito monse?or Felipe Arizmendi Esquivel, obispo de San Crist?bal de Las Casas, con el t?tulo "Ni laicismo ni fundamentalismo".

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Siguen las incomprensiones tendenciosas. La publicaci?n de un partido pol?tico se atreve a afirmar que la jerarqu?a cat?lica "pretende que el Estado ponga en pr?ctica acciones que violen el respeto de los derechos humanos y adopte como pr?ctica la discriminaci?n y la persecuci?n por motivos de diversidad sexual". Uno de sus l?deres dice que no aceptar?n ni tolerar?n "la intentona de una iglesia que pretende imponerle a los mexicanos su visi?n ?nica sobre la forma de organizaci?n social, pol?tica y religiosa". Acusan a las autoridades religiosas de violar "flagrantemente el art?culo 130 constitucional, la convivencia pac?fica y la vida democr?tica. La Iglesia cat?lica mexicana pretende imponer una visi?n integrista que tiende a convertir los dogmas propios en obligaciones sociales para todos, exigiendo que las leyes se amolden a sus posiciones doctrinales, a trav?s de la coacci?n y el uso indebido del credo". ?No han entendido lo que pedimos: s?lo el derecho a ser escuchados y que se revisen algunas leyes, violatorias de derechos humanos!

El art?culo 130 de nuestra Carta Magna indica que los ministros de culto "no podr?n en reuni?n p?blica, en actos de culto o de propaganda religiosa, ni de car?cter religioso, oponerse a las leyes del pa?s o a sus instituciones". Depende qu? se entienda por oponerse. Nosotros no tenemos facultades para impedir que se cumpla una ley, aunque nos parezca inmoral e injusta. Oponerse ser?a, en este caso, impedir que se cumpla la ley. Eso no lo podemos hacer. Pero si oponerse implica que no podamos expresar nuestra opini?n sobre esa ley, esto violar?a nuestro derecho a la libertad de expresi?n, consagrado tambi?n en la Constituci?n.

Es lo que afirma el l?der de otro partido pol?tico: "La laicidad del Estado no significa callar las voces disidentes a lo que dice el gobierno en turno; la laicidad del Estado es precisamente que todos puedan expresarse sin cortapisas, sin m?s l?mites que el mantenimiento del orden p?blico".

JUZGAR

Dijo el Papa Benedicto XVI, en el Angelus del 1 de enero: "Hoy asistimos a tos tendencias opuestas, dos extremos igualmente negativos: por una parte el laicismo, que a menudo solapadamente margina la religi?n para confinarla a la esfera privada; y por otra el fundamentalismo, que en cambio quisiera imponerla a todos con la fuerza. En realidad, Dios llama a s? a la humanidad con un designio de amor que, implicando a toda la persona en su dimensi?n natural y espiritual, reclama una correspondencia en t?rminos de libertad y responsabilidad, con todo el coraz?n y el propio ser, individual y comunitario.

Donde se reconoce de forma efectiva la libertad religiosa, se respeta en su ra?z la dignidad de la persona y, a trav?s de una b?squeda sincera de la verdad y del bien, se consolida la conciencia moral y se refuerzan las instituciones y la convivencia civil. Por eso la libertad religiosa es el camino privilegiado para construir la paz... La paz no se alcanza con las armas, ni con el poder econ?mico, pol?tico, cultural y medi?tico. La paz es obra de conciencias que se abren a la verdad y al amor".

ACTUAR

?Es tiempo de escucharnos en forma civilizada! La democracia se basa en la verdad, la justicia y la libertad. Nunca intentaremos imponer nuestro credo a quien no lo acepte.

Imponer una religi?n, la que sea, ser?a violatorio de derechos humanos; ser?a fundamentalismo, que reprobamos, aqu? y en pa?ses asi?ticos y africanos que castigan con pena de muerte la disidencia religiosa. Si en tiempos de la Inquisici?n eso se hizo, ya pasaron siglos de ello y fueron los gobiernos quienes usaron causales religiosas para impedir la democracia y la libertad. Hoy s?lo exigimos que se reconozca el derecho de los ministros de culto, de cualquier denominaci?n, a expresar nuestras creencias, sin las cortapisas que mantienen algunas leyes. No se nos debe callar por el hecho de ser ministros de culto. Somos tan mexicanos como cualquiera, y no es justo que se nos restrinjan derechos fundamentales, como es el derecho a la plena libertad religiosa, que no se reduce a la libertad de culto y de creencia.


Publicado por verdenaranja @ 22:40  | Hablan los obispos
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