Mi?rcoles, 16 de febrero de 2011

Homil?a de monse?or Carmelo Juan Giaquinta, arzobispo em?rito de Resistencia, para el quinto domingo durante el a?o (6 febrero 2011). (AICA)

?LOS CRISTIANOS SOMOS LA LUZ DEL MUNDO???
Mt 5,13-16?

I. ?USTEDES SON LA SAL DE LA TIERRA??

1. Jes?s que, el domingo pasado, llam? a sus disc?pulos ?pobres? y ?perseguidos?, hoy los califica como ?la sal de la tierra?. La misi?n de ellos de ning?n modo es estar escondidos como cucarachas, sino vivir en medio de los hombres como la sal que se mezcla con el alimento y lo sazona. Una sal que no salase ser?a totalmente in?til: ?Ya no sirve para nada, sino para ser tirada y pisada por los hombres? (Mt 5,13). Lo mismo un cristiano que no viviese como tal. S?lo merecer?a el desprecio de los dem?s.?

?Ustedes son la luz del mundo?

2. Jes?s tambi?n llama a sus disc?pulos ?la luz mundo? (v. 14). Ellos han de ser como una l?mpara, ?que se la pone sobre el candelero para que ilumine a todos los que est?n en la casa?. Ser?a rid?culo encenderla ?para meterla debajo de un caj?n? (v.15). Si bien el cristiano no ha de obrar para ser visto, tiene que verse que es cristiano. Y ello, mediante la conducta que lleva: ?As? debe brillar ante los ojos de los hombres la luz que hay en ustedes, a fin de que ellos vean sus buenas obras y glorifiquen al Padre que est? en los cielos? (v.16).?

III. SITUACI?N DEL CRISTIANO HOY?

3. Con ambas figuras, la sal y la luz, y con sus ant?tesis parad?jicas, la sal sosa y la luz encerrada en un caj?n: Jes?s nos plantea a los cristianos dos interrogantes que han de hacernos pensar. El primero, sobre la seriedad de nuestra opci?n por Cristo: si somos sal de la tierra y luz del mundo. El segundo, sobre si no traicionamos lo que somos: si despu?s de un primer seguimiento de Jes?s, hemos dejado de andar detr?s de ?l, y ahora s?lo conservamos el nombre de cristianos. Y por ello en el mundo se desprecia el nombre de Cristo.?

4. La pregunta que cuestiona cada cristiano, desde el m?s encumbrado hasta el m?s humilde, cuestiona tambi?n a las instituciones cristianas: parroquias, colegios y universidades cat?licas, seminarios, congregaciones y ?rdenes religiosas, curias diocesanas y curia romana, y todo tipo de asociaci?n y movimiento cat?lico. ?Nuestras instituciones son, de veras, cristianas?

Por gracia de Dios existen numerosos cristianos que viven su fe con integridad y hasta con hero?smo. E, igualmente, instituciones que son verdaderas comunidades eclesiales en las que es posible crecer y vivir en la fe y en el amor. Pero ?no existen, a la vez, instituciones cat?licas cuya existencia espiritual es tan miserable que plantean el serio interrogante de si son Iglesia de Cristo?

El Evangelio de hoy nos presenta una alternativa, que es todo un desaf?o: a) ser cristianos en serio, ?sal de la tierra y luz del mundo?; b) serlo de manera insignificante, absurda: sal sosa, l?mpara encajonada, y, por tanto, cristiano despreciable.?

IV. ?USTEDES ERAN TINIEBLAS, AHORA SON LUZ EN EL SE?OR??

5. En los escritos de los Ap?stoles, constatamos que tambi?n ellos asumieron la imagen de la luz para simbolizar la misi?n del cristiano en el mundo. El ap?stol Pedro ve a los cristianos como el ?pueblo adquirido (por Cristo) para anunciar las maravillas de aquel que los llam? de las tinieblas a su admirable luz? (1 Pe 2,9). Quien m?s insiste en la imagen de la luz para simbolizar al cristiano es el ap?stol Pablo. De todas sus referencias, extraigo una de la carta a los efesios, que permite apreciar c?mo la imagen del ?cristiano-luz? est? cargada de implicancias concretas para la vida cotidiana: ?Antes ustedes eran tinieblas, pero ahora son luz en el Se?or. Vivan como hijos de la luz. Ahora bien, el fruto de la luz es la bondad, la justicia y la verdad. Sepan discernir lo que agrada al Se?or, y no participen de las obras est?riles de las tinieblas; al contrario, p?nganlas en evidencia? (Ef 5,8-11).?

V. ?UN CONCILIO VATICANO III??

6. Al constatar la opacidad del cristiano en el mundo de hoy y la poca incidencia de la Iglesia en la evangelizaci?n del mundo, no pocos expresan el deseo de un nuevo Concilio: un Vaticano III. No lo descarto. Pero me preocupa que los que lo plantean no siempre se preguntan si conocen y asumen de coraz?n todas las orientaciones del Vaticano II. Y que entre las sugerencias que se hacen, casi nunca se escuche una que proponga volver al esp?ritu del Evangelio expresado en el Serm?n de la Monta?a.??

7. S?lo Dios sabe cu?ndo habr? un Concilio Vaticano III. Pero despu?s de la experiencia del Vaticano II, conocemos bien cuatro cosas: 1?) un Concilio ha de ser convocado, realizado y llevado luego a la pr?ctica por Papas santos; 2?) necesita ser preparado por hombres sabios y prudentes, como sucedi? con el ?ltimo Concilio, el cual llev? a plenitud el trabajo de renovaci?n de la Iglesia que ?stos, a?n sin saberlo, ven?an promoviendo a trav?s de largos decenios; 3?) ha de ser acompa?ado por la oraci?n de toda la Iglesia, que suplique a Dios con toda el alma ?que venga a nosotros tu Reino?; 4?) el mejor Concilio puede ser frustrado en buena medida si los agentes pastorales nos vamos luego por las ramas, como lastimosamente est? sucediendo con el Vaticano II.??

Mons. Carmelo Juan Giaquinta, arzobispo em?rito de Resistencia?


Publicado por verdenaranja @ 22:13  | Hablan los obispos
 | Enviar