Jueves, 17 de febrero de 2011

ZENIT? nos ofrece el texto del discurso que el Papa Benedicto XVI ofreci? el lunes 7 de Febrero de 2011 a los participantes en la Asamblea Plenaria de la Congregaci?n para la Educaci?n Cat?lica, a quienes recibi? en la Sala del Consistorio del Palacio Apost?lico.

Se?ores cardenales,
venerados hermanos en el Episcopado y en el Sacerdocio,
queridos hermanos y hermanas.

Os dirijo a cada uno de vosotros mi cordial saludo por esta visita con ocasi?n de la reuni?n plenaria de la Congregaci?n para la Educaci?n Cat?lica. Saludo al cardenal Zenon Grocholewski, prefecto del dicasterio, d?ndole las gracias por sus corteses palabras, como tambi?n al secretario, al subsecretario, a los oficiales y colaboradores.

Las tem?ticas que afront?is en estos d?as tienen como denominador com?n la educaci?n y la formaci?n, que constituyen hoy uno de los desaf?os m?s urgentes que la Iglesia y sus instituciones est?n llamadas a afrontar. La obra educativa parece haberse vuelto cada vez m?s ardua porque, en una cultura que demasiado a menudo hace del relativismo su propio credo, falta la luz de la verdad, al contrario, se considera peligroso hablar de verdad, infiltrando as? la duda sobre los valores b?sicos de la existencia personal y comunitaria. Por esto es importante el servicio que llevan a cabo en el mundo las numerosas instituciones formativas que se inspiran en la visi?n cristiana del hombre y de la realidad: educar es un acto de amor, ejercicio de la ?caridad intelectual?, que requiere responsabilidad, dedicaci?n, coherencia de vida. El trabajo de vuestra Congregaci?n y las decisiones que tomar?is en estos d?as de reflexi?n y de estudio contribuir?n ciertamente a responder a la actual ?emergencia educativa".

Vuestra Congregaci?n, creada en 1915 por Benedicto XV, lleva a cabo desde hace casi cien a?os su obra preciosa al servicio de las diversas Instituciones cat?licas de formaci?n. Entre ellas, sin duda, el seminario es una de las m?s importantes para la vida de la Iglesia y exige por tanto un proyecto formativo que tenga en cuenta el contexto arriba descrito. Muchas veces he subrayado que el seminario es una etapa preciosa de la vida, en la que el candidato al sacerdocio hace la experiencia de ser ?un disc?pulo de Jes?s?. Para este tiempo destinado a la formaci?n se requiere un cierto desapego, un cierto ?desierto?, porque el Se?or habla al coraz?n con una voz que se oye si hay silencio (cfr?1Re?19,12); pero requiere tambi?n la disponibilidad a vivir juntos, a amar la ?vida de familia? y la dimensi?n comunitaria que anticipan esa ?fraternidad sacramental" que debe caracterizar a todo presb?tero diocesano (cfr Presbyterorum ordinis, 8) y que quise recordar tambi?n en mi reciente Carta a los seminaristas: ?no se llega a ser sacerdotes por s? solos. Se necesita la 'comunidad de los disc?pulos', el conjunto que quieren servir a la Iglesia com?n?.

En estos d?as estudi?is tambi?n el boceto del documento sobre Internet y la formaci?n en los seminarios. Internet, por su capacidad de superar las distancias y de poner en contacto rec?proco a las personas, presenta grandes posibilidades tambi?n para la Iglesia y su misi?n. Con el necesario discernimiento para un uso inteligente y prudente de ?ste, es un instrumento que puede servir no s?lo para los estudios, sino tambi?n para la acci?n pastoral de los futuros presb?teros en los distintos campos eclesiales, como la evangelizaci?n, la acci?n misionera, la catequesis, los proyectos educativos, la gesti?n de las instituciones. Tambi?n en este campo es de extrema importancia poder contar con formadores adecuadamente preparados para que sean gu?as fieles y siempre al d?a, con el fin de acompa?ar a los candidatos al sacerdocio en el uso correcto y positivo de los medios inform?ticos.

Este a?o, adem?s, se celebra el LXX aniversario de la Obra Pontificia por las Vocaciones Sacerdotales, instituida por el Venerable P?o XII para favorecer la colaboraci?n entre la Santa Sede y las Iglesias locales en la preciosa obra de promoci?n de las vocaciones al ministerio ordenado. Esta celebraci?n podr? ser la ocasi?n para conocer y valorar las iniciativas vocacionales m?s significativas promovidas en las Iglesias locales. Es necesario que la pastoral vocacional, adem?s de subrayar el valor de la llamada universal a seguir a Jes?s, insista m?s claramente en el perfil del sacerdocio ministerial, caracterizado por su configuraci?n espec?fica a Cristo, que lo distingue esencialmente de los otros fieles y se pone a su servicio.

Hab?is puesto en marcha, adem?s, una revisi?n de cuanto prescribe la Constituci?n apost?lica Sapientia christiana sobre los estudios eclesi?sticos, respecto al derecho can?nico, a los Institutos Superiores de Ciencias Religiosas y, recientemente, a la filosof?a. Un sector en el que reflexionar particularmente es en el de la teolog?a. Es importante hacer cada vez m?s s?lido el v?nculo entre la teolog?a y el estudio de la Sagrada Escritura, de forma que esta sea realmente su alma y su coraz?n (cfr Verbum Domini, 31). Pero el te?logo no debe olvidar que es tambi?n ?l quien habla a Dios. Es indispensable, por tanto, tener estrechamente unidad la teolog?a con la oraci?n personal y comunitaria, especialmente lit?rgica. La teolog?a es scientia fidei y la oraci?n nutre la fe. En la uni?n con Dios, el misterio es, de alguna forma, saboreado, se hace cercano, y esta proximidad es luz para la inteligencia. Quisiera subrayar tambi?n la conexi?n de la teolog?a con las dem?s disciplinas, considerando que ?sta se ense?a en las Universidades cat?licas y, en muchos casos, en las civiles. El beato John Henry Newman hablaba de "c?rculo del saber", circle of knowledge, para indicar que existe una interdependencia entre las diversas ramas del saber; pero Dios y s?lo ?l tiene relaci?n con la totalidad de lo real; en consecuencia, eliminar a Dios significa romper el c?rculo del saber. En esta perspectiva las Universidades cat?licas, con su identidad bien precisa y su apertura a la ?totalidad? del ser humano, pueden llevar a cabo una obra preciosa para promover la unidad del saber, orientando a estudiantes y profesores a la Luz del mundo, la ?luz verdadera que ilumina a todo hombre" (Jn?1,9). Son consideraciones que valen tambi?n para las Escuelas cat?licas. Es necesario ante todo la valent?a de anunciar el valor ?amplio? de la educaci?n, para formar personas s?lidas, capaces de colaborar con los dem?s y de dar sentido a la propia vida. Hoy se habla de educaci?n intercultural, objeto de estudio tambi?n en vuestra Plenaria. En este ?mbito se requiere una fidelidad valiente e innovadora, que sepa conjugar la conciencia clara de la propia identidad con la apertura a la alteridad, por las exigencias del vivir juntos en las sociedades multiculturales. Tambi?n con este fin, se pone de relieve el papel educativo de la ense?anza de la Religi?n cat?lica como asignatura escolar en di?logo interdisciplinar con las dem?s. De hecho, esta contribuye ampliamente no s?lo al desarrollo integral del estudiante, sino tambi?n al conocimiento del otro, a la comprensi?n y al respeto rec?proco. Para alcanzar estos objetivos deber? prestarse particular cuidado a la formaci?n de los dirigentes y de los formadores, no s?lo desde un punto de vista profesional, sino tambi?n religioso y espiritual, para que, con la coherencia de la propia vida y con la implicaci?n personal, la presencia del educador cristiano se convierta en expresi?n de amor y testimonio de la verdad.

Queridos hermanos y hermanas, os doy las gracias por cuanto hac?is con vuestro competente trabajo al servicio de las instituciones educativas. Tened siempre la mirada vuelta hacia Cristo, el ?nico Maestro, para que con su Esp?ritu haga eficaz vuestro trabajo. Os conf?o a la protecci?n maternal de Mar?a Sant?sima, Sedes Sapientiae, y de coraz?n imparto a todos la Bendici?n Apost?lica.

[Traducci?n del original italiano por Inma ?lvarez
?Libreria Editrice Vaticana]


Publicado por verdenaranja @ 23:19  | Habla el Papa
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