S?bado, 19 de febrero de 2011

ZENIT? nos ofrece la catequesis que el Papa Benedicto XVI pronunci?el mi?rcoles 9 de?Febrero de 2011?sobre san Pedro Canisio, dentro de su reci?n comenzado ciclo sobre Doctores de la Iglesia, durante la Audiencia General celebrada en el Aula Pablo VI.

Hoy querr?a hablaros de san Pedro Kanis, Canisio en la forma latina de su apellido, una figura muy importante en el s.XVI cat?lico. Naci? el 8 de mayo de 1521 en Nimega Holanda. Su padre era el alcalde de la ciudad. Mientras estudiaba en la Universidad de Colonia, frecuent? a los monjes cartujos de santa B?rbara, un centro propulsor de la vida cat?lica, y a otros hombres p?os que cultivaban la espiritualidad llamada devotio moderna. Entr? en la Compa??a de Jes?s el 8 de mayo de 1543 en Maguncia (Renania-Palatinado), despu?s de haber seguido un curso de ejercicios espirituales bajo la supervisi?n del beato Pierre Favre, Petrus Faber, uno de los primeros compa?eros de san Ignacio de Loyola. Se orden? sacerdote en junio de 1546 en Colonia, y al a?o siguiente, estuvo presente en el Concilio de Trento como te?logo del obispo de Austria, cardenal Otto Truchsess von Waldburg, donde colabor? con dos hermanos, Diego La?nez e Alfonso Salmer?n.

En 1548, san Ignacio le hizo completar su formaci?n espiritual en Roma y lo envi? despu?s al Colegio de Messina a ejercitarse en humildes servicios dom?sticos. Consigui? en Bolonia el doctorado en teolog?a el 4 de octubre de 1549, y despu?s fue enviado al apostolado a Alemania por san Ignacio. El 2 de septiembre de ese a?o, el 1549, visit? al Papa Pablo III en Castelgandolfo y despu?s de esto fue a la Bas?lica de San Pedro a orar. All? implor? la ayuda de los grandes Ap?stoles Pedro y Pablo, para que diesen una eficacia permanente a la Bendici?n Apost?lica, con miras a su gran destino, la nueva misi?n. En su diario, escribi? algunas palabras de la oraci?n que realiz?: ?All? he sentido que un gran consuelo y la presencia de la gracia me eran concedidas por medio de estos intercesores (Pedro y Pablo). Ellos confirmaban mi misi?n en Alemania y parec?an transmitirme, como ap?stol de Alemania, el apoyo de su benevolencia. T? conoces Se?or, de que manera y cuantas veces en ese mismo d?a me has confiado Alemania, a la que luego cuidar? y por la cual deseo vivir y morir?.

Debemos tener presente que nos encontramos en el tiempo de la Reforma luterana, en el momento en que la fe cat?lica en los pa?ses de lengua germ?nica, ante la fascinaci?n de la Reforma, parec?a que se apagaba. Era un deber casi imposible el de Canisio, encargado de revitalizar, de renovar la fe cat?lica en los pa?ses germanos. S?lo era posible con la fuerza de la oraci?n. Era posible solo desde la base, es decir desde una amistad profunda con Jesucristo; amistad con Cristo en su Cuerpo, la Iglesia, que se alimenta en la Eucarist?a, Su presencia real.

Siguiendo la misi?n recibida de Ignacio y del Papa Pablo III, Canisio parti? hacia Alemania y parti? antes que nada hacia el Ducado de Baviera, que durante muchos a?os fue sede de su ministerio. Como decano, rector y vicecanciller de la Universidad de Ingolstadt, cuid? la vida acad?mica del Instituto y de la reforma religiosa y moral del pueblo. En Viena, donde por un breve tiempo fue administrador de la Di?cesis, desarroll? el ministerio pastoral en los hospitales y las c?rceles, sea en la ciudad como en el campo, y prepar? la publicaci?n de su Catecismo. En 1556 fund? el Colegio de Praga y hasta el 1569, fue el primer superior de la provincia jesuita de la Alemania Superior.

Entre estas tareas, estableci? en los pa?ses germ?nicos una densa red de comunidades de su Orden, especialmente de Colegios, que fueron puntos de partida para la reforma cat?lica, para la renovaci?n de la fe cat?lica. En este tiempo particip? tambi?n en el Coloquio de Worms con los dirigentes protestantes, entre los que estaba Felipe Melantchon (1557); ejerci? la funci?n de Nuncio Pontificio en Polonia (1558; particip? en las dos Dietas de Augusta (1559 y 1565); acompa?? al cardenal Estanislao Hozjusz, enviado del Papa al Emperador Fernando (1560); interviene en la Sesi?n Final del Concilio de Trento, donde habl? sobre la cuesti?n de la Comuni?n bajo las dos especies y sobre el ?ndice de Libros Prohibidos (1562).

En 1580 se retir? a Friburgo en Suiza, dedicado totalmente a la predicaci?n y a la composici?n de sus obras, all? muri? el 21 de diciembre de 1597. Beatificado por el beato P?o IX en 1864, fue proclamado en 1897 segundo Ap?stol de Alemania por el Papa Le?n XIII, y canonizado por el Papa P?o XI y tambi?n proclamado Doctor de la Iglesia en 1925.

San Pedro Canisio transcurri? buena parte de su vida en contacto con las personas socialmente m?s importantes de su tiempo y ejerci? una influencia especial con sus escritos. Fue editor de las obras completas de san Cirilo de Alejandr?a y de san Le?n Magno, de las Cartas de san Jer?nimo y de las Oraciones de san Nicol?s de Fl?e. Public? libros de devoci?n en varias lenguas, las biograf?as de algunos santos suizos y muchos textos de homil?tica. Pero sus escritos m?s difundidos fueron los tres?Catecismos?elaborados entre el 1555 y el 1558. El primero estaba destinado a los estudiantes a un nivel de comprensi?n de las nociones elementales de teolog?a; el segundo a los ni?os del pueblo para una primera instrucci?n religiosa; el tercero a j?venes con una formaci?n escol?stica de escuela media o superior. La doctrina cat?lica estaba expuesta a base de preguntas y respuestas, brevemente, en t?rminos b?blicos, con mucha claridad y sin menciones cr?ticas.

?S?lo en el tiempo de su vida se hicieron 200 ediciones de este Catecismo! Y se sucedieron cientos de ediciones hasta el s.XX. As? en Alemania, todav?a en la generaci?n de mi padre, la gente llamaba al Catecismo, simplemente el Canisio: es realmente el catequista de los siglos, ha formado la fe de las personas durante siglos.

Es, esta, una caracter?stica de san Pedro Canisio: saber componer armoniosamnete la fidelidad a los principios dogm?ticos con el debido respeto a cada persona. San Canisio ha distinguido la apostas?a consciente, culpable, de la fe, de la p?rdida de la fe inocente, por las circunstancias. Y ha declarado, frente a Roma, que la mayor parte de los alemanes pasaron al Protestantismo sin culpa. En un momento hist?rico de fuertes contrastes confesionales, evitaba -esta es una cosa extraordinaria- la aspereza y la ret?rica de la ira -cosa rara como he comentado, en esos tiempos y en las discusiones entre los cristianos- y se preocupaba s?lo de la presentaci?n de las ra?ces espirituales y de la revitalizaci?n de la fe en la Iglesia. Para esto le sirvi? mucho el amplio y penetrante conocimiento que ten?a de las Sagradas Escrituras y de los Padres de la Iglesia: el mismo conocimiento que sobresal?a de su personal relaci?n con Dios y la austera espiritualidad que derivaba de la devotio moderna?y de la m?stica renana.

La caracter?stica de la espiritualidad de san Canisio es una profunda amistad con Jes?s. Por ejemplo escribi? el 4 de septiembre de 1549 en su diario, hablando con el Se?or: ?T?, al final, como si me pudieses abrir el coraz?n del Sant?simo Cuerpo, que me parec?a ver delante de m?, me has mandado beber en esa fuente, invit?ndome por decir as? a sacar las aguas de mi salvaci?n de tus fuentes , oh mi Salvador?. Se ve que el Salvador le da un vestido con tres partes que se llaman paz, amor y perseverancia. Y con este vestido compuesto de paz, amor y perseverancia, Canisio ha realizado su obra de renovaci?n del catolicismo. Esta amistad con Jes?s ? que es el centro de su personalidad- nutrida por el amor a la Biblia, por el amor al Sacramento, por el amor de los Padres, esta amistad estaba claramente unida a la consciencia de ser en la Iglesia un continuador de la misi?n de los Ap?stoles. Y esto nos recuerda que todo evangelizadores siempre un instrumento unido, y por eso mismo fecundo, con Jes?s y con su Iglesia.

San Pedro Canisio se hab?a formado en esta amistad con Jes?s en el ambiente espiritual de la Cartuja de Colonia, en la que hab?a mantenido estrecho contacto con dos m?sticos cartujos Johann Lansperger, latinizado como Lanspergius, y Nicolas van Hesche, latinizado como Eschius. M?s tarde profundiz? la experiencia de esta amistad, familiaritas stupenda nimis, con la contemplaci?n de estos misterios de la vida de Jes?s, que ocupan una gran parte en los Ejercicios espirituales?de san Ignacio. Su intensa devoci?n por el Coraz?n del Se?or, que culmin? en la consagraci?n al ministerio apost?lico en la Bas?lica Vaticana, encuentra aqu? su fundamento.

En la espiritualidad cristoc?ntrica de san Pedro Canisio hay un profundo convencimiento: no hay alma cuidadosa de la propia perfecci?n que no practique cada d?a la oraci?n mental, medio ordinario que permite al disc?pulo de Jes?s vivir la intimidad con el Maestro divino. Por esto, en los escritos destinados a la educaci?n espiritual del pueblo, nuestro santo insiste en la importancia de la Liturgia con los comentarios a los Evangelios, de las fiestas, del rito de la santa Misa y de los otros Sacramentos, pero, al mismo tiempo, tiene cuidado de mostrar a los fieles la necesidad y la belleza de que la oraci?n personal diaria acompa?e y permee la participaci?n en el culto publico de la Iglesia

Se trata de una exhortaci?n y de un m?todo que conservan intacto su valor, especialmente despu?s de que han sido propuestos nuevamente por el Concilio Vaticano II en la constituci?n Sacrosanctum Concilium: la vida cristiana no crece sino es alimentada por la participaci?n en la Liturgia, en modo particular en la santa misa dominical, y por la oraci?n personal diaria, por el contacto personal con Dios. En medio de muchas actividades y m?ltiples est?mulos que nos rodean, es necesario encontrar cada d?a los momentos de recogimiento delante del Se?or para escucharlo y hablar con ?l.

Al mismo tiempo, es siempre actual y de valor permanente el ejemplo que san Pedro Canisio nos ha dejado, no s?lo en sus obras, sino sobre todo con su vida. ?l nos ense?a con claridad que el ministerio apost?lico es robusto y produce frutos de salvaci?n en el coraz?n, s?lo si el predicador es un testigo personal de Jes?s y sabe ser instrumento a su disposici?n, estrechamente unido a ?l por la fe en su Evangelio y en su Iglesia, por una vida moralmente coherente y por una oraci?n incesante como el amor. Y esto vale para cada cristiano que quiera vivir con esfuerzo y fidelidad su adhesi?n a Cristo. Gracias.

[En espa?ol dijo]

Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua espa?ola, en particular a los grupos provenientes de Espa?a, M?xico y otros pa?ses latinoamericanos. Invito a todos a vivir con empe?o y fidelidad la adhesi?n a Cristo, a ejemplo de San Pedro Canisio. Encomendaos a su intercesi?n, pidiendo a Dios que vuestro apostolado produzca frutos de salvaci?n, siendo testigos de Jes?s e instrumentos suyos, con una vida moralmente coherente y una oraci?n incesante. Muchas gracias.

[En italiano dijo]

Mi pensamiento se dirige finalmente a los j?venes y a los reci?n casados. Celebramos ayer la memoria lit?rgica de san Jer?nimo Emiliano, fundador de los Somaschi y de santa Josefina Bakhita, hija de ?frica que se convirti? en hija de la Iglesia. La valent?a de estos testigos fieles a Cristo os ayude a vosotros, queridos j?venes, para abrir vuestro coraz?n al hero?smo de la santidad en la existencia de cada d?a. Os sostenga a vosotros , queridos enfermos, en el perseverar con paciencia a ofrecer vuestra oraci?n y vuestro sufrimiento por toda la Iglesia. Y os d? a vosotros, queridos reci?n casados, la valent?a de convertir vuestras familias en comunidades de amor, que reflejen los valores cristianos.I?

[Traducci?n del original italiano por Carmen ?lvarez
?Copyright 2011 Libreria Editrice Vaticana]


Publicado por verdenaranja @ 22:51  | Habla el Papa
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