Martes, 22 de febrero de 2011

ZENIT? publica las palabras que dirigi? Benedicto XVI?el domingo, 13 de Febrero de 2011,?a mediod?a al rezar la oraci?n mariana del ?ngelus junto a los miles de peregrinos congregados en la Plaza de San Pedro del Vaticano.

Queridos hermanos y hermanas:

En la liturgia de este domingo contin?a la lectura del "Serm?n de la Monta?a" de Jes?s, que abarca los cap?tulos 5, 6 y 7 del evangelio de Mateo. Despu?s de la Bienaventuranzas, que son su programa, Jes?s proclama la nueva Ley, su Tor?, como la llaman nuestros hermanos jud?os. De hecho, el Mes?as, en su venida, deb?a traer tambi?n la revelaci?n definitiva de la Ley, y esto es precisamente lo que declara Jes?s: "No pens?is que vine para abolir la Ley o los profetas: yo no he venido a abolir, sino a dar cumplimiento". Y, dirigi?ndose a sus disc?pulos, a?ade: "Os aseguro que si vuestra justicia no es superior a la de los escribas y fariseos, no entrar?is en el Reino de los Cielos" (Mateo 5, 17.20). Pero, ?en qu? consiste esta "plenitud" de la Ley de Cristo, y esta justicia "superior" que ?l exige?

Jes?s lo explica a trav?s de una serie de ant?tesis entre mandamientos antiguos y su nueva manera de presentarlos. Cada vez comienza diciendo: "hab?is o?do que se dijo a los antepasados...", y luego afirma: "Pero yo os digo". Por ejemplo: "Hab?is o?do que se dijo a los antepasados: 'No matar?s', y el que mata, debe ser llevado ante el tribunal. Pero yo os digo que todo aquel que se irrita contra su hermano, merece ser condenado por un tribunal" (Mateo 5, 21-22). Y as? lo hace en seis ocasiones. Esta manera de hablar suscitaba una fuerte impresi?n entre la gente, que quedaba asustada, pues ese "yo os digo" equival?a a reivindicar para s? la misma autoridad de Dios, manantial de la Ley. La novedad de Jes?s consiste, esencialmente, en el hecho de que ?l mismo "llena" los mandamientos con el amor de Dios, con la fuerza del Esp?ritu Santo que habita en ?l. Y nosotros, a trav?s de la fe en Cristo, podemos abrirnos a la acci?n del Esp?ritu Santo, que nos hace capaces de vivir el amor divino. Por este motivo, todo precepto se hace verdadero como exigencia de amor, y todos se re?nen en un mandamiento ?nico: ama a Dios con todo el coraz?n y ama al pr?jimo como a ti mismo. "El amor es la plenitud de la Ley", escribe san Pablo (Romanos 13, 10). Ante esta exigencia, por ejemplo, el triste caso de los cuatro ni?os gitanos, fallecidos la pasada semana en las afueras de esta ciudad, en su barraca quemada, exige preguntarnos si una sociedad m?s solidaria y fraterna, m?s coherente en el amor, es decir, m?s cristiana, no habr?a podido evitar esta tragedia. Y esta pregunta es v?lida para otros muchos acontecimientos dolorosos, m?s o menos conocidos, que acontecen cotidianamente en nuestras ciudades y en nuestros pa?ses.

Queridos amigos: quiz? no es casualidad el que la primera gran predicaci?n de Jes?s sea llamada "Serm?n de la Monta?a". Mois?s subi? al monte Sina? para recibir la Ley de Dios y llevarla al pueblo elegido. Jes?s es el Hijo mismo de Dios que bajo del Cielo para llevarnos al Cielo, a la altura de Dios, por el camino del amor. Es m?s, ?l mismo es este camino: lo ?nico que tenemos que hacer es seguirle para vivir la voluntad de Dios y entrar en su Reino, en la vida eterna. Una sola criatura ya ha llegado a la cima de la monta?a: la Virgen Mar?a. Gracias a la uni?n con Jes?s, su justicia fue perfecta: por este motivo la invocamos como Speculum iustitiae [Espejo de justicia, ndt.]. Encomend?monos a ella para que gu?e nuestros pasos en al fidelidad a la Ley de Cristo.?

[Al final del ?ngelus, el Papa dirigi? un saludo a los peregrinos en varios idiomas. En espa?ol, dijo:]

Saludo con afecto a los peregrinos de lengua espa?ola, y en particular a los fieles de la parroquia San Antonio Abad, de Cartagena, y a los alumnos del Instituto Su?rez de Figueroa, de Zafra. Como nos ense?an las lecturas de la Misa del d?a de hoy, la voluntad de Dios se nos manifiesta como un camino de sabidur?a, para que sepamos discernir el bien y el mal con libertad. Asimismo, mediante el cumplimiento fiel de la voluntad amorosa de Dios, Cristo nos ha salvado. Pidamos, por intercesi?n de la Virgen Mar?a, que sepamos abrir nuestro coraz?n a la acci?n poderosa del Esp?ritu Santo, para conformar nuestra vida con el querer de Dios. Feliz domingo.?

[Traducci?n del original italiano realizada por Jes?s Colina
?Libreria Editrice Vaticana]


Publicado por verdenaranja @ 21:38  | Habla el Papa
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