Martes, 22 de febrero de 2011

Homil?a de monse?or Jos? Luis Mollaghan, arzobispo de Rosario, en la Fiesta de Nuestra Se?ora de Lourdes (11 de febrero de 2011). (AICA)

FIESTA DE NUESTRA SE?ORA DE LOURDES??????

Queridos hermanos:

La fiesta de Nuestra Se?ora de Lourdes nos re?ne nuevamente para dar gracias a Dios en este d?a de fiesta y para confiar nuevamente en su intercesi?n de Madre.??

El d?bil, el que sufre y el necesitado de cuidados deben estar en el centro de nuestra atenci?n

La Iglesia celebra en este d?a de la Virgen, la Jornada mundial del enfermo, que en nuestro pa?s conmemoramos en el mes de noviembre. Esta circunstancia, nos dice el Santo Padre Benedicto XVI recordando al Siervo de Dios Juan Pablo II, se convierte en una ocasi?n para reflexionar sobre el misterio del sufrimiento y, sobre todo, para acercar y sensibilizar m?s a nuestras comunidades y a la sociedad civil con respecto a los hermanos y las hermanas enfermos. Si cada hombre es nuestro hermano, dice el Papa, con mayor raz?n el d?bil, el que sufre y el necesitado de cuidados deben estar en el centro de nuestra atenci?n, para que ninguno de ellos se sienta olvidado o marginado. De hecho, ?la grandeza de la humanidad est? determinada esencialmente por su relaci?n con el sufrimiento y con el que sufre (Mensaje del enfermo, 2011).?

Las lecturas de la Palabra de Dios

Las lecturas de la Palabra de Dios que acabamos de escuchar nos permiten admirar la grandeza de la Virgen Mar?a en el plan de salvaci?n, y su cercan?a maternal hacia nosotros.

?Que el Dios alt?simo te bendiga hija m?a, m?s que a todas las mujeres de la tierra? (Judth 13, 18) cantamos en el salmo responsorial, tomado del libro de Judith. Y en la primera lectura del Profeta Isa?as recordamos que el amor de Dios llega a nosotros como el consuelo de una madre, que lleva en sus brazos a los ni?os de pecho y los acaricia sobre las rodillas (Isa?as 66, 12); cuya bondad y ternura, se refleja en su Iglesia, y en la maternidad de Mar?a.

En el Evangelio de hoy, que acabamos de proclamar, cuando Jes?s cambia el agua en vino, aparece sobresaliente la ternura de la Virgen, que intercede en el primer milagro de su Hijo, anticipado por su intercesi?n con signos de misericordia. As? como Jes?s, ante el ruego de su Madre anticipa su hora, as? tambi?n esperamos que suceda cada vez que Ella intercede por nosotros.?

Amar y servir la vida naciente desde el seno materno; sin descuidar a las madres,?y a los ni?os ya nacidos.

En este d?a, queremos pedir de un modo particular por todos los enfermos, dado que la Virgen est? tan cerca de la salud de quienes necesitan y acuden con confianza a su intercesi?n. Por esto, hoy tambi?n unimos nuestras s?plicas pidiendo por la vida; por toda la vida humana, y en especial por la vida naciente en el seno materno; y por eso decimos confiadamente como el lema de este a?o: con nuestra Madre de Lourdes queremos amar y servir a la vida naciente.

Asimismo, la fe que tenemos y la esperanza de nuestra s?plica nos mueven a reflexionar en la necesidad de una cultura de la vida vigorosa, en la que toda la vida, y la vida del que va a nacer ocupe un lugar de privilegio en nuestra sociedad.

Si, necesitamos entre nosotros una cultura de la vida renovada, y por eso queremos comprometernos a amar y servir la vida naciente desde el seno materno; sin descuidar a las madres, y a los ni?os ya nacidos, de tal manera que destacando el valor del ser humano, todos hagamos algo para acrecentar el amor y el respeto por la vida.

Sabemos que siempre es posible trabajar por la vida, y en especial en el ?mbito m?dico y sanitario, con leyes que la promuevan y tutelen, sobre todo por parte de quienes tienen alguna responsabilidad en su cuidado, sabiendo que cuando nos mueven verdaderos valores ?ticos es posible encontrar soluciones para recibir como un don la vida naciente y al mismo tiempo promover la grandeza de la maternidad.

Tengamos presente, que conforme a la fe y a la raz?n, la dignidad de la persona nunca se debe medir por las capacidades que puede manifestar o por sus propias facultades, y por tanto nunca se debe hacer menos por alguien, porque sea d?bil, desprotegido o tenga capacidades diferentes. Por ello, tampoco podemos disminuir el cuidado y la protecci?n del que va a nacer y vive como persona en el seno materno; aunque est? oculto y sea como invisible a nuestros ojos.

En la actualidad, basta una ecograf?a que se realice en las primeras semanas de gestaci?n para comprender que el embri?n vive, que estamos ante un ser vivo, con las caracter?sticas de un ser personal sobre el que no podemos decidir como si se tratara de un objeto, una malformaci?n, o un injusto agresor.??

Los objetores de conciencia demuestran con su testimonio el valor de la vida

En este sentido, quiero pedir con ustedes por aquellos que por defender rectamente la vida y los valores de los que hablamos son objetores de conciencia; porque demuestran con su testimonio el valor verdadero de la vida.

Precisamente Juan Pablo II nos dec?a que ?el rechazo a participar en la ejecuci?n de una injusticia no s?lo es un deber moral, sino tambi?n un derecho humano fundamental?; y por ello quien recurre a la objeci?n de conciencia debe estar a salvo no s?lo de sanciones penales sino tambi?n de cualquier da?o en el plano legal, disciplinar, econ?mico y profesional? (Evangelium vitae n? 74).

Por ello, se los debe respetar, porque su misma sensibilidad hacia la vida los transforma de alg?n modo en una advertencia, y su actitud lejos de ser vista como una simple negativa, y mucho menos como una cobard?a, debe transformarse en un llamado de atenci?n all? donde desempe?an su tarea, en un acto positivo que quiere brindar apoyo y solidaridad al ser m?s indefenso, ante cualquier profanaci?n precipitada del santuario de la vida naciente.

Es verdad que nos duele y no queremos que ni una sola mujer deba sufrir una intervenci?n clandestina; y es por ello que desde antes se puede hacer mucho por cada una de ellas, y poner todo el empe?o en formar; en proteger a toda mujer, no solo del abuso, sino del comercio, de la promiscuidad y se fomente as? su dignidad y el verdadero sentido de la sexualidad. No nos enga?emos: nadie deber?a pensar en el aborto como una terapia o un camino saludable para la vida, sin pensar detenerse a pensar en ni?o que va a nacer.??

El Hijo de Dios, que ha sufrido, ha muerto pero finalmente ha resucitado (Mensaje, Jornada del enfermo 2011)

En el mensaje para la Jornada del enfermo de este a?o, el Santo Padre, a la luz de una expresi?n de la primera Carta de Pedro 'fueron curados de sus heridas', nos invita a contemplar a Jes?s, el Hijo de Dios, que ha sufrido, ha muerto pero finalmente ha resucitado (Mensaje, Jornada del enfermo 2011).

Dios se opone radicalmente al mal; pero se hace cargo del hombre en toda situaci?n, comparte su sufrimiento y abre el coraz?n a la esperanza" (cfr. Ib?dem). Esto es lo que necesitamos tanto en nuestras familias como en nuestra Patria, para promover la vida.

Por ello, confiando en la intercesi?n de nuestra Madre de Lourdes, pedimos por estas intenciones, pensando en nosotros, en los ciudadanos y en quienes son responsables de la conducci?n de una sociedad hacia el bien com?n; y por eso queremos rezar, reflexionar y acrecentar la sensibilidad por el respeto a la vida naciente, y a toda vida humana; a la que queremos amar y servir como a un don de Dios.

Nuestra Se?ora de Lourdes, ruega por nosotros.?

Mons. Jos? Luis Mollaghan, arzobispo de Rosario?


Publicado por verdenaranja @ 21:46  | Homil?as
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