S?bado, 26 de febrero de 2011

Mensaje de Mons. Jorge Rub?n Lugones SJ, obispo de Lomas de Zamora, a los formadores de las instituciones cat?licas y colegios adherentes, que abarca los municipios de: Lomas de Zamora, Almirante Brown, Esteban Echeverr?a, Presidente Per?n, San Vicente y Ezeiza (17 de febrero de 2011). (AICA)

MENSAJE A COMUNIDAD EDUCATIVA ?????

Querida comunidad educativa:

Recorriendo varios de nuestros colegios en distintos lugares de nuestra extensa di?cesis, me he encontrado con la grata sorpresa del compromiso de sus directivos y representantes legales, deseosos de formar y acompa?ar a los docentes y padres de los alumnos frente a la dif?cil situaci?n cultural, econ?mica y social de la comunidad educativa.

Queremos impulsar a todos nuestros formadores a reflexionar sobre la comuni?n y la comunicaci?n en la tarea evangelizadora,? de un modo especial a los que tenemos la responsabilidad de la conducci?n. Dicho impulso es una invitaci?n a ?navegar mar adentro y echar las redes? no s?lo desde el anuncio expl?cito, que con constancia muchas de nuestras comunidades educativas vienen realizando, con gran esfuerzo y entrega, sino tambi?n, pudiendo llegar a ciertos ambientes? ?no cat?licos?, dir?a no religiosos, y en muchos casos secularizados, que prescinden de Dios.?

El docente cat?lico es protagonista del compromiso evangelizador

Es oportuno recordar y meditar lo que nos dicen las L?neas Pastorales para la Nueva Evangelizaci?n del Episcopado Argentino:

?Para que el anuncio de Jesucristo y la promoci?n de la dignidad humana sean ofrecidos a toda la sociedad argentina, convocamos a cada uno de los bautizados a ser protagonista activo de esta gesta evangelizadora nueva en los sectores y ambientes que le son propios: en la vida familiar; las instituciones civiles; el solidario y fraterno compromiso con los pobres y los j?venes?? en el vasto campo de la educaci?n y de la cultura; en la pluralidad de las artes y de las actividades de los medios de comunicaci?n social? .??

Anuncien la Buena Noticia a toda criatura.

El hombre es el destinatario de la misi?n. La pastoral de la Iglesia se dirige al hombre: a todos los hombres y a cada uno en particular. Pero ?A cu?l hombre? ?a qu? mujer y a qu? hombre? ?Al hombre creyente o al hombre agn?stico? ?Al estudiante aplicado o al cuasi indomable??Al joven del grupo parroquial o al que est? excluido de toda contenci?n familiar? ?A la mujer que sabe rezar y medita la palabra de Dios, o la que est? convencida de que la iglesia es un negocio? ?Al pol?tico catolic?n, que hace la suya o al dirigente barrial que critica su actuar como cat?lico? ?A los que se organizan para rezar? el rosario a las tres de la tarde, o a los que convocan y buscan el apoyo de los vecinos para que la f?brica del barrio deje de contaminar?.... Evidente Jes?s dice a toda criatura.?

El desaf?o de comunicar a los que no est?n el redil

Creemos que puede ser un desaf?o duro pero no menos importante, el buscar a aquellos que no integran nuestra comunidad educativa, que no tiene como base nuestra pr?ctica de la fe, pero que no debemos excluir sino intentar evangelizar

Sabemos lo costoso que se nos hace formar en la ?dimensi?n social de la fe?. Acompa?ar a nuestros educandos a salir del propio c?rculo del colegio y de su ambiente: para comunicar e intentar la comuni?n con los m?s desprotegidos de la sociedad: los m?s pobres, los ni?os y adolescentes con capacidades diferentes, los ancianos solitarios y arrumbados, los que se sienten excluidos, etc.

Despertar a este riesgo del apostolado es dejar que lo recibido para cumplir la misi?n que se nos conf?a prosiga su natural cauce y se propague fecundante. Esta creatividad en la misi?n necesariamente debe inquietar sanamente para no atrincherarse en el propio l?mite. La gracia de Dios y la confianza en El, animan a llevar las fronteras un poco m?s all?.

La par?bola de la oveja perdida (Lc.15) nos ayuda a la reflexi?n: es la oveja que ha quedado en tierra de nadie, no demarcada por fronteras, a la que tenemos que salir a buscar y acompa?ar. Est? perdida porque se encuentra sin pastor, sin reba?o y sin referencia, sin contenci?n, sin horizonte y sin sentido. El texto evang?lico nos lleva tambi?n a pensar desde nuestra limitaci?n, desde nuestra par?lisis justificada por los riesgos que podr?amos correr como instituci?n (sobre todo los legales) para no arriesgar y? lanzarnos m?s all? de todo l?mite, para recuperar a los que no est?n seguros, a los que se sientes d?biles, a los que de distintos modos pueden sentirse excluidos..??

El docente: artesano del dialogo y la comuni?n

Una de las dificultades que notamos en nuestra tarea pastoral es articular la comunicaci?n, el di?logo, que nos permita recrear continuamente la comuni?n, la cual nos ?? interpela m?s que nunca a los cristianos a vivir la eucarist?a como una gran escuela de paz, donde se forman hombres y mujeres que, en los diversos ?mbitos de responsabilidad de la vida social, cultural y pol?tica, sean artesanos de di?logo y comuni?n [2]. Dec?a el futuro beato Juan Pablo II.

Se nos propone en primer lugar a nosotros formadores ser en nuestra acci?n artesanos, es decir aquellos que crean y recrean, con constancia, creatividad y trabajo aut?nticos v?nculos humanos. El artesano es qui?n se toma su tiempo e imagina, piensa, reflexiona, y muchas veces, al plasmarla en la realidad, sufre decepci?n porque su obra no siempre coincide, del modo exacto como ?l la pens? o ide?. El trabajo del artesano se contrapone al de la creaci?n ?en serie? de la m?quina, en la que desde una misma matriz sale todo igual a ella misma con exactitud milim?trica.

Qu? dif?cil se nos hace muchas veces esta tarea en la comunidad educativa, se habla mucho, se dialoga poco.

Ser artesanos del di?logo y de la comuni?n es un deseo que se pide como gracia al Due?o de la creaci?n y tambi?n un esfuerzo, una tarea, un sacrificio, que no siempre termina como lo hab?amos planificado. Es por eso que debemos estar afirmados en una s?lida espiritualidad, en la iglesia la denominamos: ?espiritualidad de la comuni?n?.

La comuni?n implica el reconocernos con los otros, genera el encuentro, invita a la reflexi?n y provoca la fiesta de la comunidad. Por tanto esta espiritualidad de la comuni?n no es alienante, ni intimista, ni privativa de ?algunos elegidos?; sino que como respuesta a la Palabra viva de Dios, aporta como m?todo privilegiado de la comuni?n y de la paz: el di?logo. Un di?logo abierto a todos, que procede por acercamientos progresivos, aceptando el l?mite y la gradualidad, en la paciencia de la esperanza, que tiene como nota la espera confiada en el Se?or, que inspira? horizontes siempre m?s justos de unidad.

En el di?logo fraterno, a medida que nos entregamos, que aportamos, que nos damos a nosotros mismos, nos damos cuenta que vale m?s el amor que el simple acuerdo o asentimiento, pues el consenso nivela inspirado en la medida de lo tangible, posible y a veces de lo inmediato, en cambio el amor no mide tanto posibilidades o futuribles, porque ?l es la misma medida que no limita sino que nos abre a la entrega sincera, a horizontes desprovistos de toda mezquindad o conveniencia de grupo, donde la urgencia no desequilibra pues es atemperada por ?lo importante? que anima a darse un tiempo que no se mide, porque el amor no tiene medidas.

El di?logo como camino para la comuni?n y como dinamismo para la construcci?n de la comunidad, no puede estar exento del discernimiento, para que, a la luz de la Palabra, la comunidad est? en condiciones de hacer opciones necesarias y oportunas, buscando la voluntad de Dios, para el ejercicio de la misi?n.

El discernimiento espiritual,? que implica esta presencia de Dios en la vida de la comunidad, y el pedir al Esp?ritu Santo el don de la Sabidur?a pone a cada uno de los integrantes de la comunidad: directivos, docentes, alumnos, no docentes, padres en condiciones de hacer opciones entendidas como: ?sacrificio espiritual? para con-formarse a? la voluntad de Dios, en el ejercicio de la caridad pastoral, que siempre demanda una entrega.

Se nos propone la confianza en Dios, la entrega confiada y aunque no hagamos una introspecci?n, s? un vernos delante de Dios, tal vez con esa cualidad del Se?or Jes?s, que es la longanimidad. Virtud humana que se asemeja, usando el ejemplo del acto respiratorio, a una respiraci?n lenta y profunda, pero a la vez de largo aliento. Dicha virtud es propia del que tiene presente la meta y los objetivos, pero no lo apura nadie, sabe esperar, intenta comprender y compadecer. Sabemos que Dios a?n cuando calla, como en la barca, tiene la ?ltima y verdadera palabra.

Buscamos horizontes de Dios y dejamos que su Palabra bucee en nuestro interior, en esa profundidad que El recrea? y a la vez El va de camino como sembrador, que nos advierte no arrancar lo plantado antes de tiempo, tiempo al tiempo, y aqu? pedimos el largo aliento: la constancia, paciencia, perseverancia y tolerancia como formadores.?

La creatividad del desaf?o, desde los valores permanentes

Y nosotros decimos que es un desaf?o pero desde la creatividad.

Ser creativos implica que hay siempre un horizonte abierto. Y no se trata solamente de un optimismo espiritualista. Desde la afirmaci?n: ?lo que ves no es todo lo que hay?, nos anima al ingenio y la apertura, para que muchos puedan tener la oportunidad de un contacto con lo trascendente, presentado desde la competencia de leer los acontecimientos cotidianos e incluso los que nos proponen los medios de comunicaci?n social con un esp?ritu sanamente cr?tico para ser nosotros con nuestros educandos tambi?n formadores de opini?n, pero con un sustrato convincente de la vigencia de la formaci?n en los valores del reino, que proclamamos en la misa de Cristo Rey: el valor de la vida y la verdad, de la gracia y la santidad, de la justicia, el amor y la paz .

No s?lo nos ocupamos? de transmitir contenidos, somos testigos de una vivencia, desde nuestra uni?n personal con Jesucristo, Se?or de la vida

Dec?a este a?o el Santo Padre: la amplia transformaci?n en el campo de las comunicaciones dirige las grandes mutaciones culturales y sociales de hoy? Las nuevas tecnolog?as no modifican solo el modo de comunicar, sino la comunicaci?n en s? misma, por lo que se puede afirmar que nos encontramos ante una vasta transformaci?n cultural.? Junto a este modo de difundir informaci?n y conocimientos, nace un nuevo modo de aprender y de pensar, as? como nuevas oportunidades para establecer relaciones y construir lazos de comuni?n .

Cuando sentimos la necesidad de acercarnos a otras personas, cuando deseamos conocerlas mejor y darnos a conocer, estamos respondiendo a la llamada divina, una llamada que est? grabada en nuestra naturaleza de seres creados a imagen y semejanza de Dios, el Dios de la comunicaci?n y de la comuni?n.

La sensibilidad frente al momento hist?rico, el realismo en la acci?n, no deben hacernos olvidar la defensa de los valores perennes que deben ser salvados en la sociedad. La necesaria apertura hacia las exigencias nuevas de la sociedad no debe hacer que dejemos de lado los valores permanentes que valen para el hombre de ayer, de hoy y de ma?ana.

?El compromiso de ser testigos del Evangelio en la era digital-dice el Papa-? exige a todos el estar muy atentos con respecto a los aspectos de ese mensaje que puedan contrastar con algunas l?gicas t?picas de la red. Hemos de tomar conciencia sobre todo de que el valor de la verdad que deseamos compartir no se basa en la ?popularidad? o la cantidad de atenci?n que provoca. Debemos darla a conocer en su integridad m?s que intentar hacerla aceptable, quiz? desvirtu?ndola, debe transformarse en alimento cotidiano y no en atracci?n de un momento. La verdad del Evangelio no puede ser objeto de consumo o de disfrute superficial, sino un don que pide una repuesta libre? .

Los cristianos estamos llamados a construir un orden social y civil respetuoso de la persona humana, a proponer la aut?ntica concepci?n del hombre y de sus verdaderas necesidades, promoviendo a la familia, y haciendo buen uso del poder de la tecnolog?a digital, pues: ?Cuanto m?s se participa en el espacio p?blico digital, creado por las llamadas redes sociales, se establecen mejores formas de relaci?n interpersonal que inciden en la imagen que se tiene de uno mismo. Es inevitable que ello haga plantearse no s?lo la pregunta sobre la calidad? del propio actuar, sino tambi?n sobre la autenticidad del propio ser"??

El testimonio cristiano no es s?lo buena voluntad

Es evidente que no es suficiente ser ?buen cat?lico?, como se dice habitualmente, para ser un buen docente, un formador, un capacitador un administrador, o un buen profesional, o un buen obrero, o un buen comunicador. Es necesario el esfuerzo de la preparaci?n, la formaci?n, la habilidad t?cnica.

Se requiere competencia y eficiencia. Para ello hay que prepararse seriamente. Se debe huir de la improvisaci?n pero; sin olvidar lo que dice San Pablo a los corintios: ?la ciencia sola hincha y la caridad edifica" .

La acci?n del cristiano en el mundo no es s?lo una cuesti?n t?cnica, es tambi?n algo ?ntimamente unido a su vida personal. Para ser eficaz en la pastoral educativa debe darse una coherencia en todos los momentos y aspectos de su personalidad: como fiel, como padre o madre de familia, como profesional, como responsable en la vida social, respetuoso de la ley en deberes y derechos.

La teor?a o la pr?ctica de la doble verdad, que sostiene que la profesi?n, los negocios, la pol?tica se realizan prescindiendo de las convicciones religiosas, puede ser una fuerte tentaci?n de querer separar la religi?n de toda realidad humana, No ser? sencillo ser testigos de la fe, ante un neopaganismo ap?tico de lo trascendente, que ?nivela para abajo?, y se deslumbra con la imagen, la? superficialidad, la groser?a y lo vano.??

El docente es un comunicador inmerso en la historia

El cristiano comprometido en el apostolado educativo debe conocer la realidad de la sociedad en la que vivimos, no solamente a trav?s de una lectura, que podr?amos llamar fotogr?fica, limit?ndose a registrar lo que sucede ante nuestros ojos, sino intentando ir un poco m?s a fondo para recoger las ra?ces de los fen?menos que observamos. Se trata de comprender las razones de fondo que est?n en el origen de algunos comportamientos. Veremos que existen presupuestos culturales que informan el pensamiento y el modo de obrar de las personas. Se hace necesario una lectura de la realidad, un trabajo de discernimiento ?como expresamos m?s arriba- para interpretar el significado de los acontecimientos.

Debe conocer las ideas, correctas o err?neas (toda idea puede tener algo de verdad) que circulan en el mundo y de alguna manera lo dirigen. Debe conocer las causas y los componentes que han influido en la configuraci?n de las ideolog?as. Debe conocer las condiciones objetivas, espirituales y materiales en que viven los adolescentes-j?venes de? nuestro tiempo y su entorno, cu?l es el cuadro cultural, econ?mico, pol?tico en el que se encuentran. Debe conocer las razones de las protestas contra la situaci?n actual.??

El docente cat?lico: peregrino del cielo con los pies en la tierra

Somos mujeres y hombres de fe por eso confiamos este gran desaf?o, al Maestro interior: El? Esp?ritu Santo, que anima a la apertura y a la comuni?n entre los hombres, invitando a la aceptaci?n de la diversidad, propiciando el encuentro, haci?ndonos artesanos del di?logo y la comuni?n? implic?ndonos como iglesia, a recrear continuamente la cultura del encuentro, con el mundo y la sociedad.

El horizonte de la Iglesia como el de Jes?s es el Reino, de all? la importancia de que la Iglesia pronuncie su voz: como peregrinos del cielo, pero con la mente abierta, el coraz?n en la mano y los pies sobre la tierra. La articulaci?n de todo di?logo debe nacer de la apertura al Esp?ritu, Maestro de comunicaci?n, El puede vencer? con su auxilio todo lo que nos atemoriza y detiene, todo lo que divide y separa, para hacer crecer el esp?ritu de la verdad y de unidad, para que el mundo crea.???

Mar?a Sant?sima Nuestra Se?ora de la Paz, ?mujer sin ret?rica?, la que supo escuchar al gran comunicador, al Esp?ritu Santo.

?Mar?a, mujer de no muchas palabras pero oportunas, que supo discernir entre tantos comentarios de pueblo, la Palabra verdadera. Mar?a, la del s? como un susurro, que se convertir?a en el gran hecho comunicado y comunicador de la historia.

Mar?a que pacientemente ense?? al ni?o y adolescente Jes?s, a ella le decimos confiadamente: queremos que nos acompa?es en este desaf?o de la evangelizaci?n de nuestros colegios cat?licos, para llegar a los que? se sienten parte y a los que no se sienten parte del redil.

Mar?a mujer sin ret?rica, l?branos del aplauso, del estremecimiento instant?neo y de la intoxicaci?n de las palabras. Haz que nuestra comunicaci?n parta de la solidez de los valores y llevando el perfume del silencio y de la palabra oportuna, trasunte la apertura de la tolerancia, el don de la libertad de esp?ritu y la verdad en la caridad que el creador nos ha insuflado.

Con mi bendici?n para todos.

Mons. Jorge Rub?n Lugones SJ, obispo de Lomas de Zamora
Lomas de Zamora, 17 de febrero de 2011.

LPNE N? 40, CEA 1990
Juan Pablo II, en ?Mane Noviscum Domine? N? 27
Benedicto XVI, Mensaje para la XLV Jornada mundial de las comunicaciones sociales
Ibid
Ibid
1 Co 8, 1 ss.?


Publicado por verdenaranja @ 22:43  | Hablan los obispos
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