Domingo, 27 de febrero de 2011

ZENIT? nos?ofrece el discurso que el Papa Benedicto XVI ha dirigido a los obispos de la Conferencia Episcopal de Filipinas, a los que ha ido recibiendo en audiencias separadas con ocasi?n de la Visita "ad Limina Apostolorum". La Audiencia se ha desarrollado en la Sala del Consistorio del Palacio Apost?lico.

Mis queridos hermanos obispos,

Estoy contento de recibiros hoy con ocasi?n de vuestra visita?ad Limina, y os ofrezco mis sinceros buenos deseos y oraciones por vosotros y por todos aquellos confiados a vuestro cuidado pastoral. Vuestra presencia ante las tumbas de los Ap?stoles Pedro y Pablo refuerza la profunda unidad que ya existe entre la Iglesia en Filipinas y la Santa Sede. Dado que los profundos v?nculos que los cat?licos gozan con el Sucesor de Pedro han sido siempre una caracter?stica significativa de la fe en vuestro pa?s, rezo para que esta comuni?n siga creciendo y floreciendo mientras consider?is los retos presentes de vuestro apostolado.

Aunque Filipinas sigue afrontando muchos desaf?os en el ?rea del desarrollo econ?mico, debemos reconocer que estos obst?culos para una vida de felicidad y plenitud no son los ?nicos obst?culos que deben ser abordados por la Iglesia. La cultura filipina tambi?n se enfrenta a muchas cuestiones sutiles inherentes al secularismo, al materialismo y al consumismo de nuestros tiempos. Cuando la autosuficiencia y la libertad se desgajan de su dependencia y realizaci?n en Dios, la persona humana se crea a si misma un falso destino y pierde la visi?n del gozo eterno para el que ha sido creada. El camino de redescubrimiento del verdadero destino de la humanidad s?lo puede encontrarse en el restablecimiento de la primac?a de Dios en el coraz?n y en la mente de cada persona.

Por encima de todo, para llevar a Dios al centro de la vida de los fieles, vuestra predicaci?n y la de vuestros sacerdotes debe tener un enfoque personal, para que cada cat?lico capte en lo m?s profundo de su intimidad el hecho, que cambia la vida, de que Dios existe, que nos ama, y que en Cristo responde a las preguntas m?s profundas de nuestras vidas. Vuestra gran tarea en la evangelizaci?n es por tanto proponer una relaci?n personal con Cristo como la clave de la realizaci?n plena. En este contexto, el segundo Concilio Plenario de Filipinas sigue teniendo efectos beneficiosos, con el resultado de que muchas di?cesis han puesto en marcha programas pastorales centrados en transmitir la buena nueva de la salvaci?n. Al mismo tiempo, debe reconocerse que que las nuevas iniciativas en la evangelizaci?n s?lo ser?n fruct?feras si, por la gracia de Dios, quienes las proponen son personas que realmente creen y viven el mensaje del Evangelio ellas mismas.

Esta es seguramente una de las razones por la que las comunidades b?sicas eclesiales han tenido un impacto positivo en todo el pa?s. Al ser formadas y guiadas por personas cuya motivaci?n es la fuerza de su amor por Cristo, estas comunidades han demostrado ser instrumentos dignos de evangelizaci?n ya que trabajan en uni?n a las parroquias locales. De manera parecida, la Iglesia en Filipinas tiene la fortuna de contar con una serie de organizaciones de laicos que contin?an atrayendo a la gente al Se?or. Para responder a las preguntas de nuestro tiempo, los laicos necesitan escuchar el mensaje del Evangelio en su plenitud, para entender sus implicaciones en sus vidas personales y para la sociedad en general, y por tanto estar constantemente convertidos al Se?or. Por esta raz?n os exhorto a tener especial cuidado en la gu?a de estos grupos, para que la primac?a de Dios se mantenga en la vanguardia.

Esta primac?a es de particular importancia cuando se trata de la evangelizaci?n de los j?venes. Estoy contento de constatar que, en su pa?s, la fe juega un papel importante en las vidas de la gente joven, un hecho que se debe de gran manera al trabajo paciente de la Iglesia local para llegar a los j?venes a todos los niveles Os animo a recordar a la gente joven que el glamour de este mundo no satisfar? su natural deseo de felicidad. S?lo una amistad verdadera con Dios romper? los lazos de la soledad que sufre nuestra fr?gil humanidad y establecer? un verdadera y duradera comuni?n con los dem?s, un v?nculo espiritual que que har? crecer dentro de nosotros el deseo de servir a las necesidades de aquellos que amamos en Cristo. Tambi?n se debe mostrar a los j?venes la importancia de los sacramentos como instrumentos de la ayuda y gracia de Dios. Esto es particularmente verdadero en el sacramento del matrimonio, que santifica la vida matrimonial desde el principio, de manera que la presencia de Dios sostiene a las j?venes parejas en sus problemas.

El cuidado pastoral de los j?venes que tiene por objeto establecer la primac?a de Dios en sus corazones, se da de manera inherente no s?lo en las vocaciones al matrimonio cristiano sino que que se da en las llamadas vocacionales de todos los tipos. Me complace observar el ?xito de las iniciativas locales en la promoci?n de numerosas vocaciones al sacerdocio y a la vida consagrada. Sin embargo, la necesidad de m?s vocaciones de siervos dedicados a Cristo sea en el pa?s sea en el extranjero sigue siendo apremiante. Seg?n los informes quinquenales, parece que en muchas di?cesis el n?mero de sacerdotes y el correspondiente n?mero de parroquias todav?a no son suficientes para satisfacer las necesidades espirituales de la grande y creciente poblaci?n cat?lica. Unido a vosotros, rezo para que los que sientan una llamada al sacerdocio y a la vida religiosa respondan con generosidad a los impulsos del Esp?ritu. ?Que la misi?n de la Iglesia de evangelizaci?n sea sostenida por los maravillosas dones que el Se?or ofrece a aquellos a los que llama! A su vuelta, como Pastores, deb?is ofrecer a estas j?venes vocaciones un plan de formaci?n integral bien desarrollado y cuidadosamente puesto en marcha, de manera que su inclinaci?n inicial de una vida al servicio de Cristo y sus fieles, puedan llegar a la plenitud espiritual y madurez humana.

Queridos hermanos en el episcopado, con estos pensamientos yo os aseguro mis oraciones y os encomiendo a la intercesi?n de San Lorenzo Ru?z. Que su ejemplo de fidelidad inquebrantable a Cristo os anime en vuestras labores apost?licas. A vosotros, clero y religiosos, y a los dem?s fieles confiados a vuestro cuidado, os imparto de coraz?n, mi Bendici?n Apost?lica como prenda de gracia y de paz.

[Traducci?n del italiano por Carmen ?lvarez
?Libreria Editrice Vaticana]


Publicado por verdenaranja @ 20:54  | Habla el Papa
 | Enviar