Domingo, 27 de febrero de 2011

ZENIT.org-El Observador.- Con el nombre de "El pol?tico cat?lico ante el laicismo", el obispo auxiliar de Durango, monse?or Enrique S?nchez Mart?nez ha escrito un documento muy importante, para poner al d?a el tema de la libertad religiosa, sugerido por el Papa Benedicto XVI durante la pasada Jornada Mundial de la Paz, celebrada el primero de enero de 2011.

Entre los temas que desataca en su trabajo monse?or S?nchez Mart?nez sobresale el de la presencia de Dios en el espacio p?blico.? Al respecto, el obispo auxiliar de Durango expresa que: "entre la presencia o la ausencia de Dios en el espacio p?blico no hay t?rmino medio, no existen posiciones neutrales. Eliminar a Dios del espacio p?blico significa construir un mundo sin Dios. Un mundo sin Dios es un mundo contra Dios. Excluir a Dios, aunque no se le combata, significa construir un mundo sin referencias a ?l".

Por el inter?s que puede suscitar este documento en diversos pa?ses donde el laicismo es mal entendido como la expulsi?n de Dios del espacio p?blico, lo reproducimos en su totalidad.

El pol?tico cat?lico ante el laicismo??

Un laicismo sano, como lo reconoce la doctrina de la Iglesia cat?lica, se entiende como la separaci?n entre el Estado y la Iglesia o confesi?n religiosa. Por esto, el Estado no debe inmiscuirse en la organizaci?n ni en la doctrina de las confesiones religiosas, y debe garantizar el derecho de los ciudadanos a tener sus propias creencias y manifestarlas en p?blico y en privado, y a dar culto a Dios seg?n sus propias convicciones. Tambi?n debe garantizar el derecho a la objeci?n de conciencia, por el cual los ciudadanos no podr?n ser obligados a actuar en contra de sus propias convicciones o creencias. De acuerdo con este concepto de laicismo, el Estado y la Iglesia o confesi?n religiosa mantendr?n relaciones de colaboraci?n en los asuntos que son de inter?s com?n. En este sentido el Papa Benedicto XVI nos ha orientado hacia una reflexi?n y profundizaci?n de este laicismo sano en pro de la Libertad Religiosa (Jornada Mundial para la Paz, "La Libertad Religiosa, camino para la paz", 1 enero 2011). Pero el laicismo tambi?n es entendido por otros como una ausencia de relaciones. En virtud de este falso concepto, el Estado debe ignorar a todas las confesiones religiosas; se debe prohibir que el Estado mantenga relaciones con la Iglesia u otra confesi?n religiosa.

La Declaraci?n Universal de los Derechos Humanos, promulgada por la Organizaci?n de las Naciones Unidas en 1948, garantiza (Art. 18) a todas las personas la "libertad de manifestar su religi?n o creencia, individual y colectivamente, tanto en p?blico como en privado". Los poderes p?blicos deben garantizar el derecho de los creyentes a manifestar sus convicciones religiosas en p?blico. Ellos tienen el derecho a organizar procesiones, colocar cruces en lugares a la vista del p?blico, etc. No ser?a razonable que se pudieran organizar manifestaciones pol?ticas en las ciudades o que se pudieran colocar emblemas de partidos pol?ticos o de sindicatos en la calle, y que se negaran los mismos derechos a los creyentes porque son s?mbolos religiosos.

Por otro lado, los ciudadanos tienen derecho a formar su opini?n sobre los asuntos de inter?s pol?tico. Para ello, pueden considerar las fuentes de opini?n que estimen conveniente. Sin duda entre las fuentes se encuentra la doctrina de la Iglesia Cat?lica o de su propia confesi?n religiosa, o el pronunciamiento de un Obispo. Si un ciudadano (o un diputado, o senador en el Congreso, o regidor en el Ayuntamiento) vota en conciencia de acuerdo con sus creencias, lo hace porque ha escuchado los argumentos de su confesi?n religiosa y le han convencido. Ser?a una grave discriminaci?n que se pidiera a los ciudadanos que actuaran en contra de su conciencia y de sus convicciones en el momento de emitir su voto.

Para el pol?tico cat?lico este concepto de laicismo es un valor adquirido que hay que defender. El cristianismo ha contribuido mucho en la fundaci?n del laicismo aut?ntico. "De hecho - lo afirma Mons. Crepaldi - el cristianismo no es una religi?n fundamentalista. El texto sagrado en el que se inspira no se toma al pie de la letra, sino que se interpreta; la autoridad universal del Papa libera a los cristianos de las excesivas sujeciones pol?ticas nacionales, Dios confi? la construcci?n del mundo a la libre y responsable participaci?n del hombre. Esto no significa que la sociedad y la pol?tica sean totalmente ajenas a la religi?n cristiana, que no tengan nada que ver con ella". La sociedad necesita a la religi?n para mantener un nivel de laicismo sano. El cristianismo ayuda a la sociedad en este fin, ya que no le impide ser leg?timamente aut?noma y al mismo tiempo la sostiene y la ilumina con su propio mensaje religioso. Se podr?a decir que el cristianismo la empuja a ser ella misma en cuanto que hace aparecer su plena vocaci?n y le pide que exprima al m?ximo sus capacidades, sin encerrarse en s? misma.

Hoy se tiende a considerar el laicismo como neutralidad del espacio p?blico respecto de los absolutos religiosos. Estos Principios Absolutos o Religiosos son: dignidad de la persona humana y sus derechos, el bien com?n, el destino universal de los bienes, la subsidiariedad, la participaci?n, la solidaridad, la caridad; adem?s los valores fundamentales de la vida social: la libertad, la justicia, la verdad, la paz. Se afirma que en estos espacios lo religioso no debe intervenir, primero porque en una democracia no habr?a sitio para principios; y segundo, porque los absolutos religiosos son irracionales, y en el espacio p?blico solo admite un discurso racional. Pero entonces este espacio permanecer?a vac?o, as? se deja lugar para crear nuevos absolutos enemigos del hombre, para nuevos dioses (sobre este tema ver Mons. Giampaolo Crepaldi, "El pol?tico cat?lico, laicismo y cristianismo").

?La democracia es incompatible con los principios absolutos? No es as?, al contrario, los necesita. Se puede afirmar que la falta de ?stos en una sociedad, genera una lucha de todos contra todos donde tiene raz?n quien es m?s fuerte. Tambi?n la democracia se arriesga a reducirse a la fuerza de la mayor?a. Por ?sto existe la necesidad de que los ciudadanos crean en principios absolutos. Lo sustancial, lo fundamental de la democracia es la dignidad de la persona que se deber?a considerar un Principio Absoluto. ?Y c?mo se puede considerar un valor absoluto si no se fundamenta en Dios?

?La religi?n es irracional? No hay duda de que existen formas de religi?n irracionales total o parcialmente. Pero el cristianismo no lo es. El cristianismo es razonable, no contradice ninguna verdad racional, sino que incluso se vincula a ellas complement?ndolas sin exigir al hombre, para ser cristiano, la renuncia de todo aquello que lo hace verdaderamente hombre. No es aceptable la idea de que la religi?n, sea cual sea, es, por su naturaleza, irracional.

Muchos entienden el laicismo como neutralidad, como una expulsi?n de la religi?n del espacio p?blico. Mons. Fisichella dice al respecto: "...la secularizaci?n y despu?s el laicismo agresivo tienden a excluir al cristianismo del ?mbito p?blico, y al hacerlo niegan la relaci?n estructural de la raz?n con la fe, de la naturaleza con la gracia" (Rino Fisichella, "El valor salv?fico del Evangelio tambi?n en la tierra"). La idea de quitar festividades religiosas, como la navidad, de impedir que se expongan s?mbolos religiosos en espacios p?blicos, de ejercer como misioneros, de hacer p?blica a otros la propia fe, porque ser?a un atentado a la libertad de religi?n, son algunas expresiones de esta idea de laicismo como espacio neutro. Una pared sin un crucifijo no es un espacio neutro, es una pared sin crucifijo. Un espacio p?blico sin Dios no es neutro, sino que no tiene a Dios. El Estado que impide a toda religi?n manifestarse en p?blico, quiz?s con la excusa de defender la libertad de religi?n, no es neutro en cuanto que se posiciona de parte del laicismo o del ate?smo y se toma la responsabilidad de relegar a la religi?n al ?mbito privado. En muchos casos nace la religi?n del estado, la religi?n de la antirreligi?n.

Entre la presencia o la ausencia de Dios en el espacio p?blico no hay t?rmino medio, no existen posiciones neutrales. Eliminar a Dios del espacio p?blico significa construir un mundo sin Dios. Un mundo sin Dios es un mundo contra Dios. Excluir a Dios, aunque no se le combata, significa construir un mundo sin referencias a ?l.

Por este motivo, el pol?tico cat?lico no puede admitir ni colaborar con el laicismo entendido como neutralidad, porque desarrollar? una nueva raz?n del Estado que, perjudicando la religi?n, se har? da?o tambi?n a s? mismo. ?El pol?tico cat?lico se opondr? para impedir, sea por razones religiosas, de las que no se puede separar, sea por razones pol?ticas, que nazca una nueva religi?n del Estado perjudicial para la libertad de las personas.


Publicado por verdenaranja @ 21:02  | Hablan los obispos
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