Martes, 01 de marzo de 2011

Mensaje de monse?or Mart?n de Elizalde OSB, obispo de Nueve de Julio, al iniciar las actividades catequ?sticas del corriente a?o (febrero de 2011). (AICA)

HACER DISC?PULOS POR LA CATEQUESIS

Queridos hermanos y hermanas:

Me dirijo con mucho afecto a todos los ni?os y j?venes que se est?n preparando para recibir la catequesis en nuestras parroquias, capillas, colegios y centros, y a sus familias, que los acompa?an y motivan para que busquen a Dios con su vida y profundicen en el conocimiento y en la amistad con ?l. Me dirijo a los catequistas, de todos los niveles y especialidades, que se dedican con generosidad a esta importante tarea evangelizadora, formando a quienes van a recibir los sacramentos, primero, y despu?s, continuar en la profundizaci?n y pr?ctica de la fe, y los asisten y animan con su testimonio de vida. Me dirijo a los adultos, que han escuchado la llamada del Se?or para incorporarse a su Iglesia por el Bautismo, y todos los que, retomando el camino de la vida cristiana, desean completar su iniciaci?n y participar plenamente en la comunidad que cree y celebra por medio de los sacramentos. Y quiero incluir en este mensaje, con un saludo cordial, a los Curas P?rrocos, que tienen en sus respectivos ?mbitos la responsabilidad de la catequesis, y a los sacerdotes y di?conos, que deben animar y sostener esta obra. Incluyo a los educadores cat?licos, que est?n en contacto con la juventud, y tienen una oportunidad excepcional para trasmitirle la sabidur?a del Evangelio, y a todos los ministros de la comuni?n, asistentes pastorales para la visita de los ancianos y enfermos, responsables y colaboradores en las capillas y centros, miembros de Caritas y sus voluntarios, que frecuentan los hogares m?s necesitados. Finalmente, me dirijo tambi?n a los coordinadores de catequesis en cada parroquia, a los formadores en los seminarios catequ?sticos y a sus alumnos.

Este encabezamiento tan largo y comprehensivo tiene una raz?n, y es que la catequesis se da en todos los momentos y en todos los ?mbitos de la acci?n eclesial. El cristiano anuncia siempre al Se?or, y tiene que orientar y se?alar el camino para ir a su encuentro, para seguir sus ense?anzas. Por eso, de manera ineludible, el cristiano tiene que estar dispuesto y deseoso para dar testimonio de su Se?or, y prepararse para ello.??

El documento final de la Conferencia General del Episcopado latinoamericano y del Caribe, reunido en Aparecida, expresa con una f?rmula feliz la condici?n misionera de todos los bautizados: ?La admiraci?n por la persona de Jes?s, su llamada y su mirada de amor buscan suscitar una respuesta consciente y libre desde lo m?s ?ntimo del coraz?n del disc?pulo, una adhesi?n de toda su persona al saber que Cristo lo llama por su nombre? ?(n. 136). Y esta convicci?n lo lleva a ser para sus hermanos, un instrumento del anuncio salvador: ?Al llamar a los suyos para que lo sigan, les da un encargo muy preciso: anunciar el evangelio del Reino a todas las naciones ... Por esto, todo disc?pulo es misionero, pues Jes?s lo hace part?cipe de su misi?n, al mismo tiempo que lo vincula a ?l como amigo y hermano? (n. 144). Todos los cristianos, entonces, son invitados a ser m?s generosos y abiertos para dar continuidad en su vida y hacer fructificar los dones de la gracia, contribuyendo con su testimonio y su acci?n a la difusi?n del Evangelio y la consolidaci?n del esp?ritu y la pr?ctica del mismo.

Una de las maneras privilegiadas de hacerlo es la trasmisi?n catequ?stica, que el Catecismo de la Iglesia Cat?lica define como ?el conjunto de los esfuerzos realizados en la Iglesia para hacer disc?pulos, para ayudar a los hombres a creer que Jes?s es el Hijo de Dios a fin de que, por la fe, tengan la vida en su nombre, y para educarlos e instruirlos en esta vida y construir as? el Cuerpo de Cristo? ?(n. 4). La convocatoria a la Misi?n continental se dirige a todos los bautizados, cada cual seg?n su vocaci?n y sus posibilidades; nadie debe permanecer afuera, pues de una manera sencilla y silenciosa o con un compromiso m?s visible y complejo, todos hemos de responder a esta llamada del Papa y de los obispos.

En un sentido m?s inmediato la misi?n comienza en las familias, con el testimonio de los padres y la educaci?n de los hijos en la fe. Los catequistas, en todas las ?reas y niveles, son sus colaboradores, para acompa?arlos y sostenerlos, no para reemplazarlos, y debemos insistir siempre que son los mismos catequistas quienes tienen a su alcance la posibilidad de comprometer a los mayores, en cada hogar y en cada ambiente, para que se hagan responsables de la educaci?n cristiana de los ni?os y j?venes.

La misi?n alcanzar? as? a las familias, y a la vez har? m?s s?lidas las bases de la instrucci?n en la fe y la pr?ctica religiosa. Al mismo tiempo, contribuir? a afianzar los valores familiares, tan amenazados hoy por la disoluci?n que aportan diversas corrientes culturales y sociales: la sacramentalidad del matrimonio, la estabilidad del v?nculo, el rec?proco est?mulo para progresar en el amor por la vida de fe y comprometerse en la realizaci?n de un proyecto com?n, con metas sanas y fundadas en la gracia divina.

En la catequesis misma, de una manera adecuada y preparada con los debidos conocimientos y experiencias, se hace la entrega de la doctrina del Se?or en los contextos nuevos de la sociedad. Ello permitir? mostrar que las conductas m?s publicitadas, aunque no sean mayoritarias, adversas a la vida y a la ley de la naturaleza, y que promueven formas basadas en apreciaciones superficiales y subjetivas sobre la naturaleza de la familia y la trasmisi?n de la vida, no conducen a la felicidad deseada y contradicen el plan de Dios.

En el comienzo de las actividades catequ?sticas del a?o, al darles a ustedes la bienvenida por su participaci?n en las comunidades, los invito a asumir con profundidad y generosidad esta llamada a convertirse verdaderamente en disc?pulos y asumir la vocaci?n de misioneros, tomando en el ?mbito privilegiado de la familia la tarea que les compete, en especial a los catequistas y a todos los que, en las ?reas pastorales, tienen la oportunidad de desempe?arse como tales.??

Este a?o, dedicado por el Santo Padre a la defensa de la vida naciente, nos ofrece un motivo a?n m?s fuerte para darle a toda la obra evangelizadora el alcance catequ?stico, que forme en los principios y haga posible en la pr?ctica la respuesta generosa a la ense?anza del Se?or Jes?s.????

Con mi oraci?n por toda la familia catequ?stica y mi bendici?n para todas las familias cuyos hijos comienzan este camino de vida cristiana, y para todos los agentes pastorales, tambi?n ellos catequistas y evangelizadores, invoco a la Sant?sima Virgen, Nuestra Se?ora de F?tima, catequista de su Hijo y de todas las generaciones cristianas, y al Patrono y modelo de catequistas, San P?o X, para que su intercesi?n nos ayude a seguir cumpliendo con fidelidad y acierto esta misi?n.?

Mons. Mart?n de Elizalde OSB, obispo de Nueve de Julio
Nueve de Julio, febrero de 2011?


Publicado por verdenaranja @ 21:39  | Hablan los obispos
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