Martes, 01 de marzo de 2011

ZENIT? nos ofrece el discurso que el Papa Benedicto XVI dirigi? a la Comunidad del Colegio Pontificio Filipino en la audiencia, celebrada el pasado s?bado en la Sala Clementina del Palacio Apost?lico, con ocasi?n del 50? aniversario de la instituci?n.

Su eminencia, queridos hermanos obispos y sacerdotes,

me complace daros la bienvenida a vosotros, estudiantes de la facultad del Colegio Pontificio Filipino, en este a?o en el que se celebra el quincuag?simo aniversario de su creaci?n por mi predecesor el beato Juan XXIII. Me uno a vosotros para dar gracias a Dios por todo lo que vuestro Colegio ha contribuido a la vida de vuestros hermanos filipinos, a los que est?n en el pa?s y a los que est?n en el extranjero, a lo largo de estas ?ltimas cinco d?cadas.

Como casa de formaci?n situada aqu?, sobre las tumbas de los grandes Ap?stoles Pedro y Pablo, el Colegio Filipino ha cumplido la misi?n que se le conf?o de muchas maneras. La primera y m?s importante tarea sigue siendo la de asistir a los estudiantes en su formaci?n en las ciencias sagradas. El Colegio ha llevado esta tarea con ?xito ya que muchos sacerdotes han vuelto a casa con t?tulos importantes logrados en las varias universidades Pontificias e instituciones de la ciudad, y han ido a servir a la Iglesia en todo el mundo, algunos de ellos con gran distinci?n. Permitidme animaros a vosotros, actual generaci?n de estudiantes en el Colegio, a que crezc?is en la fe, a que luch?is por la excelencia en vuestros estudios, y a que aprovech?is cada oportunidad que se os ofrece para alcanzar la madurez espiritual y teol?gica, de manera que est?is equipados, entrenados y valientes para afrontar lo que os espera en el futuro.

Como sab?is, una formaci?n completa para el sacerdocio incluye no s?lo la parte acad?mica: m?s all? del componente intelectual que se os ofrece aqu?, los estudiantes del Colegio Filipino se forman tambi?n espiritualmente a trav?s de la historia viva de la Iglesia de Roma y el brillante ejemplo de sus m?rtires cuyo sacrificio los configura perfectamente en la persona de Jesucristo mismo. Conf?o en que cada uno de vosotros se sienta inspirado por esta uni?n con el misterio de Cristo y abrace la llamada del Se?or a la santidad que se exige de vosotros como sacerdotes, nada menos que la entrega total de vuestras vidas y de vuestros trabajos a Dios. Haciendo esto en compa??a de otros sacerdotes j?venes y seminaristas aqu? reunidos de todas las partes del mundo, volver?is a casa, como aquellos que lo hicieron antes que vosotros, con un permanente y agradecido conocimiento de la historia de la Iglesia de Roma, de sus ra?ces en el misterio pascual de Cristo, y de su maravillosa universalidad.

Mientras est?is en Roma, no debe ser ignorada la necesidad pastoral y es necesario, incluso para los sacerdotes que est?n estudiando, considerar las necesidades de los que tienen alrededor, incluyendo a los miembros de la comunidad filipina que vive en Roma y sus alrededores. Haciendo esto, poned vuestro tiempo siempre en un equilibrio saludable entre las necesidades de la pastoral local y los requerimientos acad?micos de vuestra estancia aqu?, en beneficio de todos.

Finalmente, no olvid?is el afecto del Papa por vosotros y por vuestra tierra. Os exhorto a todos a volver a Filipinas con vuestro afecto inquebrantable al Sucesor de Pedro y con el deseo de fortalecer y mantener la comuni?n que une a la Iglesia en caridad con lo que la rodea. De esta manera, habiendo completado vuestros estudios, seguramente ser?is un fermento del Evangelio en la vida de su amada patria.

Invocando la intercesi?n de Nuestra Se?ora de la Paz y Buen Viaje, como prenda de la gracia y la paz del Se?or, os imparto gustosamente a todos mi Bendici?n Apost?lica.

[Traducci?n del original ingl?s por Carmen ?lvarez
?Copyright 2011 Libreria Editrice Vaticana]


Publicado por verdenaranja @ 22:06  | Habla el Papa
 | Enviar