Mi?rcoles, 02 de marzo de 2011

Mons. Carmelo Juan Giaquinta, arzobispo em?rito de Resistencia, para el domingo 7? durante el a?o (20 febrero 2011). (AICA)

?USTEDES SEAN PERFECTOS COMO EL PADRE QUE EST? EN EL CIELO? ??????????

(Mt 5,38-48)?

I. DIOS PADRE: CLAVE DEL SERM?N DE LA MONTA?A?

1. Leer el Serm?n de la Monta?a por p?rrafos, y no en forma continua, puede ayudarnos, pero tambi?n estorbarnos y no captar lo esencial. La clave del serm?n es Dios, a quien Jes?s designa como ?mi Padre?, ?vuestro Padre?, ?tu Padre?. En ?l hemos de inspirarnos, ante ?l hemos de realizar nuestras acciones, pues ?l est? en lo m?s hondo de nosotros, las ve y las premia, a ?l hemos de confiarnos plenamente, e invocarlo como ?Padre nuestro?.

2. Con la figura expresiva de Dios Padre concluimos hoy la lectura del cap?tulo 5 de San Mateo: ?Amen a sus enemigos, rueguen por sus perseguidores, as? ser?n hijos de su Padre que est? en el cielo? (Mt 5,45), ?Ustedes sean perfectos como su Padre que est? en el cielo? (v. 48).

Su figura se refuerza en los dos cap?tulos siguientes: 6 y 7, que leeremos los pr?ximos domingos. Sin embargo, advirtamos que, por razones lit?rgicas, buena parte del cap?tulo 6, se lee fuera de los domingos; por ejemplo, el Mi?rcoles de Ceniza, Mt 6,1-6.16-18: Dios Padre que ve y premia el ayuno y la limosna; y el primer martes de Cuaresma, Mt 6,7-15: la oraci?n del Padre Nuestro. Esto debe tenerlo en cuenta el predicador y el catequista para no privar a los fieles dominicales y a los catec?menos del meollo del Serm?n de la Monta?a.??

II. ?VUESTRO PADRE HACE SALIR EL SOL SOBRE MALOS Y BUENOS??

3. Tres domingos atr?s, Jes?s nos exhortaba a ser luz del mundo, y nos daba como raz?n que Dios Padre sea reconocido y glorificado entre los hombres: ?As? debe brillar ante los ojos de los hombres la luz que hay en ustedes, a fin de que ellos vean sus buenas obras y glorifiquen a su Padre que est? en el cielo? (Mt 5,16). Hoy, al profundizar dos de los mandamientos de Mois?s, Jes?s vuelve a proponernos la figura de Dios Padre como criterio fundamental para todo nuestro obrar: ?As? ser?n hijos de su Padre que est? en el cielo?, ?Ustedes sean perfectos como es perfecto su Padre que est? en el cielo? (Mt 5,45.48; l?stima que la traducci?n argentina omita a veces el ?su? o el ?vuestro?, que lo hace tan ?nuestro? a Dios Padre).

4. En todas sus acciones el cristiano tiene s?lo una fuente de inspiraci?n: Dios nuestro Padre. ?Se trata de hacer justicia? Ya no basta el equilibrio entre crimen y castigo establecido por Mois?s, llamado la ley de tali?n: ?Si sucede una desgracia, tendr?s que dar vida por vida, ojo por ojo, diente por diente, mano por mano, pie por pie, quemadura por quemadura, contusi?n por contusi?n? (Ex 21,23-25). Para hacer verdadera justicia, el disc?pulo de Cristo, que tiene a Dios por Padre, ha de inspirarse en ?l, ?que no quiere que se pierda ni uno solo de estos peque?os? (Mt 18,14). Por lo mismo, ha de procurar llevar al malvado al terreno del bien, porque s?lo all? podr? derrotarlo como enemigo y ganarlo como hermano. De lo contrario, el mal se acrecentar?, y, en vez de un enemigo, habr? dos: ?Si alguien te da una bofetada en la mejilla derecha, pres?ntale tambi?n la otra. Al que quiere hacerte un juicio para quitarte la t?nica, d?jale tambi?n el manto. Y si te exige que lo acompa?es un kil?metro, camina dos con ?l. Da al que te pide, y no le vuelvas la espalda? (Mt 5,39-42).

5. El pensamiento de Jes?s se vuelve clar?simo en los vers?culos siguientes, donde aparece con nitidez el Padre como la fuente inspiradora de todo el obrar del cristiano: ?Ustedes han o?do que se dijo: ?Amar?s a tu pr?jimo y odiar?s a tu enemigo?. Pero yo les digo: Amen a sus enemigos, rueguen por sus perseguidores; as? ser?n hijos de su Padre que est? en el cielo, porque ?l hace salir el sol sobre malos y buenos y hace caer la lluvia sobre justos e injustos? (vv.43-45).

6. El amor al enemigo, supone otorgar el perd?n al que nos hizo mal. Esta es una condici?n sine que non para poder orar como cristianos. No tenemos derecho a llamar a Dios ?Padre nuestro? si excluimos a alguno de nuestra oraci?n, pues Dios es Padre de todos, incluso de los que nos hacen el mal. Como ense?a Jes?s al concluir la ense?anza del Padre nuestro: ?Si perdonan sus faltas a los dem?s, vuestro Padre que est? en el cielo tambi?n los perdonar? a ustedes. Pero si no perdonan a los dem?s, tampoco vuestro Padre los perdonar? a ustedes? (Mt 6,14-15). No se trata de un perdonar formalista, sino, como dice Jes?s en la par?bola del rey compasivo, un ?perdonar de coraz?n? (Mt 18,35).?

III. VOLVER A APRENDER EL SERM?N DE LA MONTA?A?

7. El Serm?n de la Monta?a merece ser comprendido seg?n las leyes de la interpretaci?n b?blica. No todas sus palabras han de ser tomadas al pie de la letra. Hay evidentes hip?rboles orientales: Por ejemplo: ?Si tu ojo derecho es para ti una ocasi?n de pecado, arr?ncalo y arr?jalo lejos de ti? (Mt 5,29). Pero conviene que nos preguntemos si, con frecuencia, en la predicaci?n y en la catequesis, y en la vida general de la Iglesia, no estamos pulverizando el esp?ritu del Serm?n, hasta volverlo inocuo.

?C?mo volver a adquirirlo? Sugiero un camino muy sencillo: incluir con frecuencia en la Oraci?n universal una intenci?n por los que nos hacen da?o, por los que persiguen a la Iglesia. Pero como dice Jes?s: haci?ndola de coraz?n.?

Mons. Carmelo Juan Giaquinta, arzobispo em?rito de Resistencia,?


Publicado por verdenaranja @ 21:57  | Homil?as
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