Jueves, 03 de marzo de 2011

ZENIT nos ofrece el Mensaje para el D?a de Hispanoam?rica en las di?cesis espa?olas (que se celebra este domingo 6 de marzo), de la Pontificia Comisi?n para Am?rica Latina, y hecho p?blico por la Conferencia Episcopal Espa?ola.

MENSAJE DE LA PRESIDENCIA DE LA PONTIFICIA COMISION PARA AMERICA LATINA
con motivo del D?a de Hispanoam?rica en las di?cesis de Espa?a
- Domingo 6 de marzo de 2011 -?

1. La Pontificia Comisi?n para Am?rica Latina dirige un saludo cordial a todos los fieles de la Iglesia en Espa?a y se une con gozo a la celebraci6n del D?a de Hispanoam?rica de este a?o 2011, inspirada por el lema ?J?venes misioneros para un Continente joven?. El lema escogido para este desaf?o, ademas de brindamos una ocasi6n privilegiada para renovar la solicitud especial de la Iglesia por sus miembros mas j?venes, se enmarca significativamente en el contexto de la preparaci?n para la pr?xima Jornada Mundial de la Juventud que se desarrollara en la ciudad de Madrid en el mes de agosto.

2. Hace un a?o, en el contexto de la celebraci?n de la Jornada Mundial de la Juventud del 2010, el Santo Padre se refiri? ala figura del joven rico, concretamente a la pregunta ??que tengo que hacer para heredar la vidaeternaa?? (Mc 10, 17), frase que constituyo el lema de dicha Jornada. Y en efecto, la reflexi?n acerca del lugar de los j?venes en la vida de la Iglesia encuentra en ese famoso encuentro de Jes?s con este personaje del Evangelio una magnifica fuente de inspiraci?n. En aquella pregunta emblem?tica, esta representada de alguna manera una inquietud que est? en el coraz?n de todo joven, especialmente en esa etapa de la vida tan marcada por la b?squeda del sentido de la existencia. Pero esta pregunta se presenta de muchos modos; algunas veces como un deseo explicito de encontrar a Dios y conocer su concreto designio; otras veces tal vez de manera un poco vaga, como la b?squeda espiritual de un sentido mas alto que de significado a la existencia mas all? de las experiencias terrenas; otras veces, en cambio, aparece como un peso silencioso que agobia el coraz?n de la persona y se traduce en desasosiego o un cierto vado que no logra explicar; tampoco faltan quienes creen haber encontrado ese sentido definitivo en las mismas realidades mundanas, acallando poco a poco la voz de su conciencia. ?Pero la pregunta esta siempre all?!, aunque muchas veces se presente de manera un tanto velada.

Hoy en d?a el mundo, ayudado por el avance de las ciencias y el desarrollo de la t?cnica y las comunicaciones, con la inmensa gama de posibilidades que estas ofrecen, parece tener mucho que proponer al coraz?n hambriento de los j?venes: ?tantas ofertas falsas de felicidad! Y ante ella, la Iglesia, ?experta en humanidad?, como gustaba decir el Papa Pablo VI, no deja de recordar a los hombres y mujeres de todo el mundo la verdadera respuesta que solo el Maestro posee, la ?nica capaz de colmar el coraz?n humano y de ofrecer a la persona el mas alto ideal de realizaci?n y felicidad posibles; y esa respuesta es El mismo, la persona misma de Jesucristo. No son pocos los que en alg?n momento de su existencia se topan con esta respuesta, pero como sucedi? al joven que se encontr? cara a cara con Jes?s, atados alas cosas de este mundo, enamorados de tantas ilusiones, no tienen la valent?a suficiente para seguirlo y se vuelven entristecidos. Otros, en cambio, al descubrir en Cristo el horizonte infinito del amor y el ideal mas grande al que se puede aspirar, se deciden a ser de sus disc?pulos, y reflejan en su opci?n las bellas palabras del ap?stol Pedro: ?Se?or, ?donde quien vamos a ir, si solo Tu tienes palabras de vida eterna?? (In 6, 68).

3. La Iglesia renueva hoy mas que nunca su confianza en los j?venes, en su deseo profundo de encontrar un sentido alto de la existencia y en su capacidad de conocer la verdad. De hecho son muchos los que hoy en d?a, con madurez, escuchan la voz de Cristo y se deciden a ir mas all? de sus aspiraciones terrenas o de sus proyectos personales, llegando a descubrir en ?1 aquella respuesta que calma la nostalgia del coraz?n humano. ?Ven y s?gueme?, son las palabras que brotaron de los labios del Se?or luego de que, como dice el Evangelista, ?1 miro fijamente a los ojos al joven rico ?y le am?. Fue, como dice el Santo Padre, ?una propuesta de amor?, que solo puede realizarse en la vocaci?n a la vida cristiana si esta es realmente ?una respuesta de amor? (Mensaje del Santo Padre Benedicto XVI para la XXV Jornada Mundial de la Juventud, 28 de marzo de 2010).

La Iglesia, por tanto, invita incansablemente a los j?venes a no dejar de lado aquellas preguntas fundamentales de la existencia: ?en que consiste la verdadera felicidad?, ?como podre saciar mis aspiraciones mas hondas?, ?cual es el camino que conduce a la verdadera vida? Asimismo, les invita a no tener miedo de encontrar la respuesta y de abrazarla con toda la energ?a propia de la edad juvenil. El Se?or dirige incansablemente su mirada de amor hacia cada hombre y mujer que peregrina en la Tierra y lo llama a seguirlo. Pero ?l tiene una mirada especial para los j?venes, a quienes invita tambi?n hoy a ser disc?pulos suyos y misioneros en medio del mundo. A algunos, ciertamente, los llama a seguirlo mas de cerca para que consagren su vida al anuncio del Reino, o a configurarse a su coraz?n sacerdotal a trav?s del misterio del sacramento del Orden.

4. Ciertamente no son tiempos f?ciles para el sacerdote. Hace algunos a?os, siendo Cardenal y Prefecto de la Congregaci?n para la Doctrina de la Fe, el ahora Papa Benedicto XVI, en una homil?a durante la celebraci?n de la primera misa de un sacerdote, se preguntaba: ??Tiene sentido hacerse sacerdote en un mundo en el que no existe otra meta que el progreso t?cnico y social? ?Tiene futuro la fe? ?Merece la pena jugarse la vida por esta ?nica carta? ?No es el sacerdocio una reliquia del pasado, ya superada, que ya nadie mas necesita, pues todas las fuerzas deben ser aunadas para dominar la miseria y hacer crecer el progreso?? A partir de all? el Cardenal puntualizaba que el mundo necesita de pastores que se preocupen por el alma del hombre y Ie ayuden a no perderla en el barullo diario. Se puede decir que la respuesta a estas preguntas ha sido uno de los hilos conductores de las ense?anzas de Benedicto XVI sobre el sacerdocio en el mundo actual. Recientemente, en la carta dirigida a todos los seminaristas del mundo, nos recuerda: ?Si, tiene sentido ser sacerdote: el mundo, mientras exista, necesita sacerdotes y pastores, hoy, ma?ana y siempre? (Carta que el Papa Benedicto XVI ha dirigido a los seminaristas de todo el mundo, con motivo de la Clausura del A?o Sacerdotal, 18 de octubre de 2010).

Resultan un tanto provocativas las palabras del Papa. ?Hoy mas que nunca el sacerdote es en el mundo signo de contradicci?n! Y es que a pesar de las crisis existentes y de 1os datos de la ciencia estad?stica que no siempre son favorables, sigue sorprendiendo al mundo el que aun hoy en d?a, con todo lo que este tiene para ofrecer a los j?venes, muchos sigan optando por un camino de radical renuncia y entrega. ?Como explicar una decisi?n de esa naturaleza en medio de la cultura contempor?nea? ?Que motivaci?n puede impulsar a un joven a optar por un ideal que con frecuencia va en la direcci?n exactamente opuesta a lo que la gran mayor?a considera humanamente deseable? Ello solo se explica por la extraordinaria fuerza atractiva que ejerce en las personas la llamada personal de Jesucristo.

Por ello la Iglesia sigue haciendo eco de la llamada de Jes?s, aquella que dirigi? a sus primeros ap?stoles y que dirige tambi?n a los mas j?venes; aquella invitaci?n a Pedro a ser ?pescador de hombres? (Lc 5,8); aquel escueto pero convincente ?s?gueme? (Mt 9,10) que dirigi? a Mateo y que llevo repentinamente a cambiar de vida y a dejarlo todo por Cristo. Esa llamada se ha seguido repiti?ndose en la vida de muchos hombres y mujeres que han respondido y que en los ?ltimos dos mil a?os de la vida de la Iglesia nos han dejado innumerables testimonios de hero?smo y de una vida de plena realizaci?n en el seguimiento de Jes?s. Ese mismo llamado se dirige hoy de manera personal a nosotros e interpela de manera especial al coraz?n lleno de entusiasmo y de fuerza proprio de los j?venes. Es cierto que, se?alan los Obispos de Am?rica Latina en el Documento Conclusivo de la V Conferencia General de Aparecida: ?El llamado a ser disc?pulos misioneros nos exige una decisi?n clara por Jes?s y su Evangelio, coherencia entre la fe y la vida, encarnacion de los valores del Reino, inserci?n en la comunidad y ser signo de contradicci?n en un mundo que promueve el consumismo y desfigura los valores que dignifican al ser humano? (Documento Conclusivo, Mensaje Final). Es su ser "disc?pulo y misionero" aquello que define mejor al sacerdote: ?estar con ?l y ser mandado por ?l? (Cf. Mc 3,14): ?Solo quien esta con ?l aprende a conocerlo y es capaz de anunciarlo realmente. Quien esta con ?l, no retiene para s? aquello que ha encontrado, sino que siente la necesidad de comunicarlo? (Audiencia General, 11 de septiembre de 2006). Verdaderamente aquello que mejor define al sacerdote es su uni?n personal a Cristo y el conocimiento que de ?l tiene en cuanto disc?pulo suyo.

5. ?EI mundo necesita sacerdotes! ?Sacerdotes santos! Lo confirma la experiencia de muchos hombres que con extraordinario valor y con total gozo entregan su vida a diario en los mas rec?nditos lugares del mundo. Espa?a tiene una historia rica en vocaciones misioneras. Y es una caracter?stica que se ha venido haciendo patente tambi?n en la vida de miles de sacerdotes pertenecientes a la Obra de Cooperaci?n Sacerdotal Hispanoamericana, que en estos ?ltimos tiempos han escuchado el llamado apremiante del Se?ora ?anunciar la Buena Nueva hasta los confines de la Tierra? (Mt 28,19; Hch 1,8) y han respondido con extraordinario desprendimiento y generosidad. Hemos de elevar por ellos una especial oraci?n de gratitud a Dios y recordar al mismo tiempo, con particular afecto, a los que en este a?o 2011 cumplen 50 a?os al servicio de esta misi6n tan importante.

Elevemos al Se?or, por intercesi?n de Mar?a Sant?sima, Madre de todos los sacerdotes, sus hijos predilectos, una oraci?n por todos sacerdotes del mundo, especialmente por los que se encuentran en lugares alejados y padecen cualquier tipo de necesidad, y por aquellos que son perseguidos por actuar en nombre de Cristo. Y al mismo tiempo, no dejemos de dirigir nuestra oraci?n perseverante al Due?o de la Mies, ?para que env?e cada vez mas obreros a trabajar en su vi?a! (Lc 10,1-12).

Cardenal MARC OUELET
Presidente

OCTAVIO RUIZ ARENAS
Vicepresidente


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