Jueves, 03 de marzo de 2011

ZENIT?? nos ofrece por su inter?s para los lectores de lengua espa?ola la intervenci?n ?ntegra de la presidenta de la asociaci?n caritativa espa?ola Manos Unidas, Myriam Garc?a Abrisqueta, hoy durante la rueda de prensa de presentaci?n del Mensaje del Papa para la Cuaresma 2011.

Antes de nada y con absoluta humildad, quiero dar las gracias al Se?or por estar aqu? para la presentaci?n del mensaje de Su Santidad Benedicto XVI a la Iglesia universal para la preparaci?n de la Cuaresma de 2011. Es para Manos Unidas un gran honor que el Pontificio Consejo Cor Unum nos haya elegido en esta ocasi?n para acompa?arles y lo hago con la alegr?a y emoci?n que me produce poder compartir el tesoro de nuestra fe con Ustedes...

Como se?ala el documento, la Cuaresma es un tiempo para reavivar - para vivir de nuevo o vivir m?s intensamente - la gracia del Bautismo en nosotros. De la fuente del Bautismo brota el agua de la caridad - del amor gratuito y desinteresado - que a trav?s de tantas asociaciones caritativas de la Iglesia distribuye los dones, bienes, ansias de justicia y talentos de los fieles entre los m?s pobres de todo el mundo. Y yo querr?a dar testimonio de esto.

El hombre ha sido creado por Dios con una inmensa dignidad y nos ha hecho hermanos unos de otros, hijos suyos, por esa condici?n tambi?n nos ha dado un coraz?n sensible a las necesidades de los m?s pr?ximos a nosotros. Nos ha dado un coraz?n COMPASIVO, (que tiene la capacidad de moverse con aut?ntica Pasi?n por el otro...) Es teniendo en cuenta esta vinculaci?n de hijos de Dios, este ser ungidos y elegidos por el Bautismo, y este ser regalados con el don del Amor como podemos explicar el nacimiento de Manos Unidas, pues naci? como compromiso que brota de la vocaci?n cristiana.

Las mujeres de la Uni?n Mundial de Organizaciones Femeninas Cat?licas, hace algo m?s de 50 a?os, lanzaron un grito de atenci?n hacia el hambre en el mundo. En una hermosa expresi?n del "genio femenino" en la Iglesia, hicieron p?blico un manifiesto en el que se unen de forma magistral su deseo natural de mujeres y la acci?n del amor de Dios en ellas. As? se ven movidas, por su naturaleza y como madres, a dar y proteger la vida; y como mujeres cat?licas llamadas por Jesucristo, "a dar testimonio de un amor universal y efectivo por la familia humana".[1] Como consecuencia de este manifiesto, las mujeres de la Acci?n Cat?lica Espa?ola iniciaron "la Campa?a contra el hambre", que lleg? a ser Manos Unidas.

Ellas no pod?an permanecer tranquilas viendo el sufrimiento de los hombres que viv?an y mor?an sin el derecho a la dignidad plena a la que hab?an sido llamados.

Y se pusieron a trabajar con verdadero esp?ritu de sacrificio y servicio para hacer posible que en Espa?a hubiera una conciencia mayor de amor al pr?jimo. Nunca pensaron que estaban haciendo algo distinto a lo que les exig?a su condici?n de hijas de Dios y as? seguimos pensando hoy en d?a.

Ya desde el principio entendieron que ten?an que luchar contra el hambre de pan, el hambre de cultura y el hambre de Dios. Que lo ten?an que hacer desde la sensibilizaci?n y la educaci?n de nuestra rica sociedad, sin olvidar la importancia de lo peque?o, desde las acciones dom?sticas hasta la cooperaci?n con los organismos internacionales y hacerlo, al mismo tiempo, a trav?s de acciones concretas de desarrollo, donde la dimensi?n del amor siempre estuviese presente, pues siempre, desde nuestro origen, hemos pensado que el autentico desarrollo se da donde la persona es amada.

Desde entonces, esta asociaci?n ha ido creciendo y hoy es una hermosa realidad, en la que participamos miles de hombres y mujeres. Siempre unida a la Iglesia, en la que naci? y a la que pertenece.

A trav?s del tiempo hemos ido fortaleciendo una espiritualidad profundamente eclesial, porque queremos servir a la Iglesia, queremos ser instrumento para llevar la verdad de Cristo y del Evangelio ? al mundo - a trav?s de la misi?n que la Iglesia en Espa?a nos ha encomendado: favorecer el desarrollo integral y aut?ntico en los pueblos en v?as de desarrollo, unidos a los que de un modo u otro participan de nuestro trabajo, apostolado y servicio.

De este modo, esta organizaci?n de la Iglesia en Espa?a ha podido estar al lado de hombres y mujeres de m?s de 60 pa?ses a trav?s de unos 25.000 proyectos de desarrollo.

Me gustar?a insistir en que lo que hace posible nuestro trabajo en tantos proyectos y pa?ses - colaborando con misioneros, C?ritas locales, ?rdenes religiosas, ONG locales u organizaciones de base - es la vida bautismal que se desarrolla en las comunidades cristianas, pues nuestro trabajo tiene mayoritariamente su origen en la gratuidad que aportan miles de voluntarios distribuidos en delegaciones diocesanas, y en las peque?as colectas hechas por fieles en parroquias y colegios de toda Espa?a, en una infinidad de peque?os gestos de personas que, como la viuda del evangelio, dando lo poco que tienen, lo dan todo. [2]

En efecto, Manos Unidas es una instituci?n formada por voluntarios, puesto que, aunque hay profesionales que trabajan con nosotros, el peso de la responsabilidad lo llevamos los seglares que de modo gratuito, con sencillo esp?ritu de entrega, colaboramos como voluntarios en todos los campos en los que es necesario estar presente para llevar a cabo la misi?n encomendada. Podemos decir con alegr?a que en todas las parroquias, arciprestazgos y di?cesis hay voluntarios que, seg?n sus capacidades y posibilidades, aportan su tiempo, sus conocimientos, su sacrificio. As? nos unimosa todas las personas de buena voluntad que comparten nuestro sue?o de compromiso gratuito, especialmente en este a?o 2011, que la Uni?n Europea ha consagrado a los voluntarios y que marca el d?cimo aniversario del A?o del Voluntariado de las Naciones Unidas.

Con esp?ritu de fe y con una gran confianza en la Divina Providencia, Manos Unidas ha ido fortaleciendo la espiritualidad de sus voluntarios enraizada en nuestro Bautismo que nos hace ser testigos de un amor m?s grande, el amor de Dios por el hombre. Un amor que se expres? y materializ? en la encarnaci?n del Verbo, asumiendo la condici?n del hombre, pero que no se conform? con eso, sino que se quiso identificar con aquellos que menos tienen: "tuve hambre y me disteis de comer, tuve sed y me disteis de beber, fui forastero y me recogisteis, estaba desnudo y me cubristeis?" [3]

Esta es la consecuencia de los que el Santo Padre llama "la aventura gozosa y entusiasmante del disc?pulo" [4] Es un claro ejemplo de la caridad operante que nace del bautismo. Es la caridad que no se pierde en un acto emocionalmente intenso, pero fugaz; sino que es sostenida por la Gracia en el tiempo.

Nuestro trabajo, en las instituciones de Caridad de la Iglesia, de modo discreto y seguramente secundario, no pretende otra cosa que ayudar al hombre de hoy a encontrarse con ese Cristo muerto y resucitado, para que descubran que todos, cada uno en su situaci?n concreta, sin distinci?n de raza, sexo, color, cultura, edad, formaci?n, est?n llamados a vivir la vida de Cristo.

Manos Unidas, con el resto de instituciones de la Iglesia que se dedican a la caridad, puede ayudar al hombre de hoy abriendo caminos por los que encauzar sus buenos prop?sitos, sus deseos de servicio y su aut?ntica vocaci?n. La caridad, nos ha dicho el Santo Padre, es "es el mejor testimonio de Dios en el que creemos y que nos impulsa a amar. [5]

Cuando en el coraz?n del hombre se fomenta el desprendimiento, el servicio, la generosidad, el deseo de entregarse al pr?jimo, se est? fomentando el rechazo de esa vida que qued? enterrada con el Bautismo que es la vida de pecado y de autosuficiencia que se mantiene en nuestro interior.

Termino estas palabras que se me ha pedido dirija con motivo del comienzo de la Cuaresma de este a?o dando gracias a Su Santidad por sus ense?anzas que nos ayudan a todos a poner de nuevo las cosas en su sitio, a redescubrir la necesidad de vivir el Evangelio con sencillez y humildad, pero tambi?n con generosidad y entrega. Su ?ltima Carta Enc?clica sobre el desarrollo humano integral en la caridad y en la verdad, Caritas in veritate ha sido un nuevo aliento en nuestro trabajo diario por hacer de este mundo algo m?s hermoso, donde Cristo se pueda hacer presente.

Espero que esta Cuaresma nos traiga el fruto deseado: la Resurrecci?n y la Vida Eterna que el Se?or ha ganado para todos en la Cruz, en su sacrificio redentor.

Pongo a disposici?n del Se?or, el trabajo de todos los que estamos al servicio de la CARIDAD, nuestras Manos y Corazones Unidos.

Muchas gracias.

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1 Manifiesto de la UMOFC. 2 de julio de 1995
2 Cf. Mc.12, 41-44
3 Mt 25, 35ss
4 Homil?a en la fiesta del Bautismo del Se?or, 10 de enero de 2010
5 DCE 31
[Texto publicado por el Vatican Information Service]


Publicado por verdenaranja @ 22:51  | Misiones
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