S?bado, 05 de marzo de 2011

Homil?a de monse?or Luis T. St?ckler, obispo de Quilmes para la el s?ptimo domingo durante el a?o (20 de febrero de 2011). (AICA)

AMAR AL ENEMIGO

?Las ?ltimas dos ant?tesis de las seis, en que Jes?s nos hace comprender los mandamientos desde su ra?z, tratan de la justicia y del amor frente al enemigo.

La justicia penal jud?a, igual que la de todos los pueblos del antiguo oriente, part?a de la ley del tali?n, seg?n la cual al delincuente se aplicaba el mismo da?o que hab?a causado al otro: ojo por ojo, diente por diente, brazo por brazo, etc. Jes?s no cuestiona la responsabilidad del estado de establecer un orden jur?dico que supere la venganza individual y garantice el respeto a la ley por la imposici?n de penas. Pero a sus disc?pulos invita a prescindir de este castigo - lo que la ley permit?a cuando el mismo perjudicado lo solicitaba - ?y ?asumir una actitud que se inspira solamente en el amor. Y lo ejemplifica con cuatro situaciones de violencia, de mayor a menor: la agresi?n f?sica de una bofetada, el reclamo judicial de la t?nica, la coacci?n en la calle para un servicio? y la petici?n simple de un pr?stamo. Lo ?ltimo ya no es una injusticia, sino m?s bien una molestia. Presentar la otra mejilla, entregar tambi?n el manto, llevar el bulto un kil?metro m?s y no volver la espalda al que pide ayuda, o sea, devolver el mal ?haciendo el bien, exige mucha fuerza moral que el hombre por si solo no alcanza.

Esto se evidencia m?s todav?a, cuando escuchamos la ?ltima ant?tesis: ?Yo les digo: Amen a sus enemigos?. ?Jud?os muy fan?ticos, como? p. ej. los esenios, consideraban como pr?jimos solamente a los de su propio pueblo que cumpl?an las prescripciones de la pureza cultual y moral. Los fariseos eran similares y detestaban como enemigos a todos los dem?s que estaban del otro lado? de esta l?nea divisoria. Jes?s, en cambio, no excluye a nadie de ser ?considerado pr?jimo, sea jud?o o no, ni a los malos ni a los injustos. El motivo de su amor no es la perfecci?n de las personas,? sino la perfecci?n del ?Padre que est? en el cielo, porque ?l hace salir el sol sobre malos y buenos y hace caer la lluvia sobre justos e injustos?. El amor del Padre es total. Su dimensi?n infinita manifest? Jes?s cuando lo insultaban y ultrajaban, y ?l rogaba al Padre que los perdonara, porque no sab?an lo que estaban haciendo.

Lo que Jes?s espera de sus disc?pulos es, que su amor tambi?n sea total. Cuando concentra todos los mandamientos y las diversas prescripciones que hab?an elaborado las escuelas rab?nicas a un solo mandamiento, el del amor, simplific? la vida religiosa y moral de tal manera que cualquiera pod?a entender la ley de Dios. No hace falta un estudio esforzado como lo hac?an los escribas. Desde el amor todas las obligaciones encuentran su justo lugar. ?Ama y haz lo que quieras?; as? lo resumi? San Agust?n. Pero con esta simplificaci?n la exigencia espiritual no se ?ha hecho m?s f?cil, sino por el contrario, mayor todav?a. Hay que ir al fondo de nuestro coraz?n, porque es de ah?, donde proceden las malas intenciones, los homicidios, los adulterios, las fornicaciones, los robos, los falsos testimonios, las difamaciones (cf. Mt 15, 19). El bien que hay que hacer, hay que hacerlo de verdad. El que no trata de liberarse de su ira, aunque no mate a nadie, no se ha decidido en serio. El que evita el adulterio pero guarda el deseo malo en su coraz?n, no ha ?llegado a la pureza sincera. El que responde a la injusticia con la venganza, no se da cuenta que la confirma y que ?l mismo comete otra.

No se trata de acumular m?ritos para recibir una recompensa, sino permitir que Dios haga su obra en nosotros. Las exigencias del amor nos hacen tomar conciencia que necesitamos de la misericordia y de la ayuda del Padre.? Con profunda confianza tenemos que decirle: ?H?gase tu voluntad?, y rogar por aquellos que nos lastimen. Esta humildad conduce a la santidad.?

Mons. Luis T. St?ckler, obispo de Quilmes?


Publicado por verdenaranja @ 22:25  | Homil?as
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