S?bado, 05 de marzo de 2011

ZENIT??publica la carta pastoral que ha enviado monse?or Kay Schmalhausen Panizo SCV, obispo prelado de Ayaviri, en Per?, en pleno debate sobre el aborto con motivo de la actual campa?a electoral que vive el pa?s.?

La presencia de la Iglesia en el debate p?blico
y algunos criterios ?ticos con relaci?n a la propuesta de legalizaci?n del aborto??

Queridos hermanos,

En el debate p?blico con ocasi?n de las pr?ximas elecciones presidenciales y congresales se han puesto a consideraci?n por parte de algunos candidatos ciertas propuestas de profundas implicancias morales, con la posibilidad de serias consecuencias sociales en lo que concierne al futuro de nuestra naci?n. Es positivo que en los procesos democr?ticos de cada naci?n puedan exponerse y debatirse temas de orden pol?tico, econ?mico, social y moral. Esto adem?s de resultar sumamente positivo, requiere de madurez democr?tica y altura intelectual.

Algunas de las propuestas mencionadas y sacadas a luz con cierta ligereza en el debate pol?tico, no deber?an ser tocadas simplemente de un modo superficial y por la conveniencia del momento. Exigen un debate serio y profundo que esclarezca tanto los principios m?s hondos sobre los que se quieren fundamentar as? como las consecuencias sociales y morales que conllevar?an para el Per?.??

1. La participaci?n de la Iglesia en el debate p?blico:

En los ?ltimos meses se ha criticado la intervenci?n de la Iglesia al pronunciarse con claridad sobre estos asuntos que son de inter?s nacional, advirtiendo de los graves riesgos morales y sociales que conllevan las propuestas. Hablamos de las legalizaciones del aborto, de las uniones homosexuales equiparadas al matrimonio y de la comercializaci?n y consumo de drogas.

Se dice que la Iglesia no debe inmiscuirse en asuntos de pol?tica. Participar en el debate de ideas y decisiones que conciernen al inter?s de todos los ciudadanos, no es hacer pol?tica partidaria. La finalidad de los debates p?blicos es la de escuchar el aporte de los ciudadanos y atendiendo a sus ideas conocer las necesidades, inquietudes y propuestas de cara al futuro del pa?s. Un debate en que no se escuche con respeto al que asume una posici?n diversa ni se sea capaz de razonar sobre las ideas de su oponente ser?a m?s bien un mon?logo y tiene el peligro de convertirse en una dictadura de las ideas.

La Iglesia Cat?lica, parte integrante desde los comienzos de la historia y la vida social de nuestra naci?n, tiene el derecho -como lo es de toda instituci?n o persona -de pronunciarse al respecto de las cosas p?blicas, en este caso las que ata?en a la fe y moral de los cat?licos, siempre en fidelidad a las ense?anzas de su Maestro, no faltando en nada ni contra nadie al hacerlo en esp?ritu de verdad y con caridad. Esta ense?anza p?blica de la fe y la moral es constitutiva a la misi?n de la Iglesia y no constituye agravio a nadie.

Resulta por lo menos incoherente que se quiera acallar la voz de la Iglesia cuando, sin pretender inmiscuirse en asuntos de pol?tica partidaria, se pronuncia con una clara visi?n del hombre y de la sociedad, sobre temas que pueden contrariar gravemente los derechos fundamentales del ser humano o atentar contra aspectos inherentes a su naturaleza, su alt?sima dignidad y su vocaci?n.

M?s a?n, una naci?n que se precia de su democracia al contar con la voz de la Iglesia encuentra en ella una posibilidad m?s de enriquecerse en su capacidad de di?logo, estimular la reflexi?n pol?tica y de la sociedad civil, y elevar el nivel cultural y espiritual de sus hijos. No es dable que para algunos se pida tolerancia y para otros se act?e de forma intolerante, queriendo callar una voz porque pueda incomodar.

Por otro lado, al hacer o?r su voz la Iglesia cumple con la misi?n de instruir a los fieles cat?licos, que constituyen una gran mayor?a de esta naci?n, quienes no solo tienen el deber de conocer sino el derecho de escuchar los argumentos de fe y de raz?n sobre las implicancias morales y sociales de temas que aparecen en el debate pol?tico nacional.??

2. En cuanto a la legalizaci?n del aborto provocado.

He mencionado al inicio de esta carta pastoral tres temas de importancia aparecidos en el debate p?blico. Quiero ahora referirme solamente al primero de los tres, el aborto, dejando los otros dos para un futuro pr?ximo. En este sentido, con relaci?n a la legalizaci?n del aborto los fieles cat?licos tengamos en cuenta en primer lugar que el "aborto voluntario o provocado" constituye siempre un grave atentado contra la vida humana y es de suyo un crimen.

Su legalizaci?n no lo convierte nunca en un acto moral indiferente ni mucho menos bueno. La ley, aunque debiera hacerlo, es de lamentar que no siempre marche al paso de la ?tica y los principios de la moral.

Legitimar o despenalizar el aborto tiende a anestesiar la conciencia moral de las sociedades y este crimen se disfraza bajo el ropaje de un supuesto bien para la comunidad humana. Pero la verdad es que se desampara a los seres m?s directamente involucrados y vulnerados: las madres gestantes y sus hijos por nacer.

Muchas veces se justifica la pr?ctica del aborto como un asunto de salud p?blica. Matar los hijos en el vientre de sus madres no puede ser considerado jam?s como un asunto de salud, ni debe convertirse mucho menos en pol?tica de Estado.

En las ?ltimas d?cadas se ha conseguido tras fuertes presiones medi?tica y pol?ticas, financiadas con cuantiosos recursos, y por medio de constantes argucias legales introducir el aborto legal en los sistemas jur?dicos de muchas naciones, legitimando su pr?ctica. Que una pr?ctica sea com?n o est? amparada por la ley, no quiere decir que sea buena. Adem?s debemos tener en claro que el aborto provocado es siempre contrario al derecho fundamental a la vida, el cual es debido a todo ser humano.

Hoy en d?a hay que decir en voz alta que al derecho fundamental de todo ser humano a la vida, consagrado por la "Declaraci?n Universal de los Derechos Humanos" suscrita por las naciones del orbe, le corresponde el deber inherente a todas las sociedades de protegerla y si es necesario defenderla.

En nuestra pa?s la Constituci?n Pol?tica del Estado reconoce que el concebido es sujeto de derecho en todo cuanto le favorece, por lo cual tiene derecho a la vida y a su integridad f?sica. Por su parte el C?digo Civil reconoce expresamente que la vida humana comienza con la concepci?n y que el concebido es sujeto de derecho en todo lo que le favorece. Asimismo, el C?digo de los Ni?os y Adolescentes reconoce expresamente que se considera ni?o a todo ser humano desde su concepci?n y que todo ni?o tiene derecho a la vida desde su concepci?n.

Contrario a nuestras leyes se ha esgrimido muchas veces en el debate p?blico el argumento de que el "embri?n humano" no deber?a ser considerado un "ser humano", y por tanto no gozar?a del derecho fundamental a la vida ni de su leg?tima defensa en caso de que se encuentre en riesgo. Debemos preguntarnos si existe alguna autoridad que posea el derecho de quitar el estatuto de ser humano al concebido no nacido.

Los cat?licos, llevados por serios argumentos de raz?n, adem?s de tener la firme convicci?n de que la vida humana es un don de Dios y en cuanto tal es intangible defendemos el estatuto de "ser humano" del ni?o por nacer desde el momento mismo de su concepci?n.

Afirmamos adem?s que no existe ninguna autoridad humana ni es capaz el voto democr?tico de las mayor?as para determinar el d?a o la hora a partir del cual el concebido pasar?a a tener la categor?a de persona humana o establecer la fecha antes de la cual ser?a catalogable como simple materia de desecho.

Los cat?licos todos, obispos, sacerdotes, religiosos y fieles laicos, sentimos el grav?simo deber de rechazar privada y p?blicamente tanto la pr?ctica del aborto como su legitimaci?n. En este sentido los criterios y principios morales en torno al aborto provocado no son una cuesti?n opinable sino que obligan a los cat?licos a la comuni?n de fe y moral con la Iglesia.

Finalmente de cara a nuestro pa?s no est? dem?s preguntarse: ?qu? se puede esperar de una naci?n que legitima el asesinato de los hijos en el vientre de sus madres? ?Qu? futuro puede esperarle al Per? cuando edifica su vida social sobre leyes que amparan un genocidio que aunque callado y oculto resulta una verdadera carnicer?a humana de proporciones masivas? ?Es este el Per? que queremos dejar a las futuras generaciones de nuestro pa?s???

3. Algunas falacias sobre el aborto:

En el debate p?blico sobre el aborto se esgrimen un sinn?mero de razones aparentes con las cuales se le quiere justificar. No siempre quedan en claro a los oyentes las argucias o falacias que entra?an y por tanto son muchos los que pueden sentir confusi?n. A continuaci?n se esclarecen algunos de estos argumentos:

-Ante quienes afirman que la madre tiene derecho para decidir sobre su cuerpo dando impl?citamente por sentado que el ni?o que llevan en su vientre es no un ser aut?nomo y propio sino solo una parte de su cuerpo: hay que recordar que con este argumento se ignora o quiere hacer ignorar los avances cient?ficos que evidencian que cada embri?n humano tiene un genoma o c?digo gen?tico propio y que ?ste le da el car?cter de un ser ?nico y distinto al de la madre.

-Ante quienes afirman que la madre que ha concebido un hijo como resultado de una violaci?n tiene el derecho de no vivir traumatizada con el fruto de esa relaci?n y de abortarlo, e invocan adem?s para ello una supuesta raz?n de piedad; hay que decir que callan gravemente el hecho de que con el aborto, el primer trauma de la violaci?n, es agravado con un segundo trauma, el del asesinato del hijo en las entra?as de la madre. Legalizar la pr?ctica del aborto en caso de violaci?n no constituye jam?s un acto de misericordia sino una grav?sima humillaci?n y condena a la madre. Son innumerables los testimonios de mujeres que a causa del aborto provocado sufren el "s?ndrome post aborto" (depresi?n, ansiedad, insomnio, ideas suicidas y de autocastigo, sentimientos de culpa, etc.) consecuencia del trauma de ver arrebatado el hijo de sus entra?as.

-Ante quienes pretenden legalizar el aborto por razones eugen?sicas, es decir que, una madre o unos padres de familia tendr?an derecho de procurar el aborto de su hijo en caso que tuviera malformaciones gen?ticas o adoleciera de deficiencias f?sicas o mentales, hay que decir lo siguiente: en el actual discurso social se ha dado gran relevancia al concepto de la inclusi?n. Hoy constituye para todos un valor irrenunciable la inclusi?n de las minor?as marginadas en raz?n de circunstancias o condiciones especiales. Una ley que pretenda eliminar a los hijos por nacer en raz?n de sus deficiencias cong?nitas, sean ?stas de ?ndole f?sica o ps?quica no solamente es cuestionable desde el punto de vista de que un Estado ampare la selecci?n humana de los miembros de su naci?n, sino que se estar?a incorporando al sistema jur?dico peruano de modo formal y sistem?tico una "exclusi?n" social horrenda y antihumana. Adem?s, con una ley de esta naturaleza se sentencia para el pa?s que hay peruanos que tienen mayor valor que otros, y que los ?ltimos en raz?n de sus defectos personales, se les debe negar el derecho a la vida.

-Ante quienes afirman que la legalizaci?n del aborto provocado resolver?a el problema de los abortos clandestinos que conllevar?an un alto ?ndice de mortalidad materna hay que decir: ni el aborto clandestino ni el aborto legal resuelven nada. Ambos son una lacra social. En nuestro pa?s se pretenda imponer la legalizaci?n del aborto, sin haber hecho ning?n esfuerzo por encontrar otra soluci?n a esta grave problem?tica en el que est?n en juego al menos dos vidas humanas: la de la madre y el hijo. El Estado peruano ha hecho muy poco para y tiene la obligaci?n de proteger a las madres gestantes que se encuentran en riesgo de abortar. Ellas son en la mayor?a de los casos una poblaci?n altamente vulnerable que debe ser protegida y ayudada. Esta ayuda no debe de ning?n modo contrariar el derecho que tienen los dos, tanto la madre como el ni?o concebido, a la vida. Ambos deben constituir para el Estado peruano un grupo humano con inter?s de primer orden sin vulnerar ni la ley ni la moral.

-Aun cuando al parecer existe consenso en aceptar el llamado aborto terap?utico previsto en el C?digo Penal cuando esta en peligro la vida de la madre, es mi deber como pastor iluminar los errores que ello encierra. En primer lugar cabe se?alar que con los avances de la medicina, son muy poco frecuentes los casos en que la presencia del concebido haga peligrar la vida de la madre. No obstante de ocurrir un caso de esta naturaleza se tiene siempre la obligaci?n moral de salvar la vida tanto de la madre como de su ni?o por nacer. En este contexto moralmente nunca es admisible eliminar una vida para salvar otra. Es muy distinto el caso de la "legitima defensa" en que existe un injusto agresor. El concebido no puede ser nunca considerado como tal sino siempre como un inocente.

-Por ?ltimo debo advertir de los intentos de ampliar la regulaci?n restrictiva que tiene el aborto terap?utico en el C?digo Penal del Per?. Se busca establecer un protocolo de aborto terap?utico que pretende abrir una casu?stica m?s amplia con mayores variables para practicar el aborto. Esta obsesi?n por liberalizar el aborto provocado a trav?s de una v?a reglamentaria que no pasar? por el Congreso debe ser rechazada como una argucia desde todo punto de vista infame.??

4. Algunas situaciones particulares y criterios a tener en cuenta:

Es bueno advertir que la ense?anza de la Iglesia sobre el aborto tiene consecuencias pr?cticas para la vida cristiana del cat?lico, as? como para su presencia en la sociedad civil y pol?tica o de cara a su vida profesional. A continuaci?n se enumeran algunas de ellas:??

1. ???????????? El fiel cat?lico que voluntariamente comete o que participa material o formalmente en el aborto, advertido de la gravedad de esta falta moral, queda autom?ticamente excomulgado hasta que d? muestras sinceras de arrepentimiento y busque el necesario perd?n de esta falta grav?sima por medio de la confesi?n sacramental y enmiende su conducta.??

2. ???????????? Con relaci?n a los pol?ticos y/o personas p?blicas que afirman ser cat?licos y que sin embargo p?blicamente defienden o promueven el aborto, estos tales no puede de ninguna manera ser admitidos a la comuni?n eucar?stica. En este sentido todo sacerdote tiene el deber de negar p?blicamente la comuni?n a quienes p?blicamente se definen a favor del aborto. Los fieles laicos tienen a su vez el deber de advertir de esta ense?anza cuando las circunstancias lo ameritan.??

3. ???????????? La elecci?n de los gobernantes de una naci?n supone siempre un acto de gran responsabilidad por parte de la sociedad civil. Para todo cat?lico es un deber moral conocer las propuestas electorales y juzgarlas a partir de los aut?nticos criterios ?ticos y morales que se corresponden con la ley natural y la dignidad humana. Igualmente resulta un deber moral conocer suficientemente estos criterios morales, pues solo as? se pueden tomar decisiones conscientes y responsables frente a los candidatos y sus propuestas y dar un voto maduro y libre para el verdadero bien que queremos para nuestra patria y el futuro de nuestros hijos.

4. ???????????? En este sentido hay que dejar en claro que ning?n cat?lico debe nunca votar intencionalmente a favor del aborto. Este criterio debe ser tenido en cuenta por parte de todos los cat?licos al momento de evaluar a los candidatos y considerar sus propuestas electorales.??

5. ???????????? Adem?s, en el contexto de los procesos electorales existe siempre grave obligaci?n de elegir el bien mayor, y solo dadas las circunstancias extremas el mal menor para una naci?n. En este sentido junto con la valoraci?n de las propuestas econ?micas que suelen creerse como prioritarias o ?nicas, los criterios ?ticos y morales que aparecen no deben ser considerados nunca de segundo orden. Son ?stos los que finalmente definen el nivel cultural, moral y espiritual de una naci?n y transforman el pa?s o en m?s grande y digno o en menos humano y cruel.??

6. ???????????? Los cat?licos laicos que han incursionado en la pol?tica u ocupan cargos p?blicos tienen el no solo el derecho sino en conciencia el deber de apoyar en cuanto est? a su alcance una cultura a favor de la vida humana y espec?ficamente asegurar - de ser posible a su funci?n - una legislaci?n que proteja y promueva la vida humana desde su misma concepci?n.??

7. ???????????? Finalmente, en el campo laboral son muchos los cat?licos quienes por su labor profesional (m?dicos, enfermeras, obstetras, personal del sector salud, educadores,...) se encuentran en circunstancias en las que a veces se ven presionados a participar directa o indirectamente de la pr?ctica del aborto o se les quiera exigir participar en la difusi?n del ideario pro-abortista, en contra de sus principios y convicciones. Es justo defender el derecho fundamental a la libertad de opini?n y expresi?n, y es de justicia que en asunto tan delicado se goce del derecho de objeci?n de conciencia, pudiendo invocarlo sin ser discriminado por ello.

Esperando que la presente carta pastoral pueda ser de utilidad y mayor instrucci?n para los fieles de nuestra Prelatura, les hago llegar con vivo aprecio mi bendici?n.??

Ayaviri, 22 de febrero de 2011, en la fiesta de la C?tedra de San Pedro Ap?stol.


Publicado por verdenaranja @ 22:40  | Hablan los obispos
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