Domingo, 06 de marzo de 2011

Introducci?n a la Cuaresma 2011 ofrecida con los materiales para su celebraci?n por la Delegaci?n Diocesana de Liturgia de la di?cesis de Tenerife.

Introducci?n a la Cuaresma 2011

Nos adentramos en una nueva cuaresma. Un tiempo lit?rgico fuerte que da la sensaci?n de que siempre comenzamos con un poco de pereza. Pasan los d?as tan de prisa que todav?a parece que resuenan los ecos navide?os,? y el contraste es significativo.

Tenemos que reconocer, y ese aspecto tiene su peso, que hemos ?cargado la cuaresma de bastantes tintes oscuros, y la preparaci?n a la que es la mayor de nuestras fiestas, la Pascua, le hemos dado la sensaci?n de algo que hay que pasar con cara de circunstancias. Es verdad que tendremos que hablar de conversi?n y de cruz; que vamos a vislumbrar acontecimientos de muerte, porque as? parece que nos empe?amos en hacer la vida; pero hasta esa muerte, apoyada en la fuerza del amor, nos seguir? hablando de vida, de la llamada a optar por la vida, a generar vida, a construir vida. Es la buena noticia de la esencia del amor en el que se nos invita, una vez m?s, a seguir adentr?ndonos, a hacer opci?n, con todas sus consecuencias. Y, claro que s?, para eso, necesitamos prepararnos lo mejor posible, mirando hacia dentro y hacia fuera de nosotros, no sin dolor y exigencia, pero con esperanza y con gozo.

Ning?n tiempo lit?rgico, desde la fe, puede estar marcado por la tristeza. Todas nuestras celebraciones se apoyan en el Dios del amor y de la vida que se nos ha manifestado en Jes?s de Nazaret. En este Dios que ha salido al encuentro de nuestra historia, de mi historia, para salvarla, para decirnos que nos ama, que ha derrochado amor en ella y que lo ha plantado como semilla fr?gil y fuerte en nuestro coraz?n. Nos empe?amos en generar gestos de muerte, pero estamos hechos para vivir, para dar vida, estamos hechos por el Amor y para amar.

Y nuestro Dios no ha pronunciado esta palabra y este deseo desde un aparente est?tico cielo. Desde all? se nos ha manifestado Trinidad, para ense?arnos que el amor, por grande que sea, nunca se da ni se produce ni se alimenta solo. El amor es corriente de vida, por eso se desbord? y plant? su tienda entre nosotros, en nosotros. De esta manera, hemos descubierto que Dios no s?lo no nos espera pasivamente, sino que es la fuente y la fuerza continua de nuestro ?amor; y que sigue llamando ansiosa y respetuosamente a las puertas de nuestro ser hasta que le abramos y le dejemos entrar para que irrumpa y lo trastoque todo. ?A eso le llamamos conversi?n.

Si, todos los d?as, pero en este tiempo de gracia cuaresmal de un modo especial, Dios nos espera; y eso nos debe estimular, ya que en nuestra apertura y en nuestra vuelta a ?l nos jugamos lo mejor de nosotros mismos. Porque en ese encuentro se nos llama a descubrir al hombre hermano que tambi?n nos espera, como nos recuerda el Papa en su mensaje cuaresmal de este a?o, para derramar sobre ?l su justicia y construirla juntos. Por todo ello, aprovechemos todos los medios que la Iglesia pone en este tiempo a nuestro alcance, no son para incordiarnos sino para acercarnos m?s y mejor al que nos espera. Puede ser que esta nueva cuaresma, con su llamada a la conversi?n, nos urja a remozar algunos rincones de nuestro ser y de nuestra vida; puede ser que cuestione e interpele muchas de nuestras actitudes c?modas; puede ser que hasta nos haga llorar, ?ojal?!, si esas l?grimas nos ayudan a humanizar un poco m?s nuestros gestos, a hacernos m?s solidarios, mejores testigos de su presencia, y nos permiten dirigir la mirada del coraz?n al Dios que nos espera y camina con nosotros, a Cristo nuestra Pascua, origen, camino y? meta de nuestra salvaci?n.


Publicado por verdenaranja @ 19:13  | Espiritualidad
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