Martes, 08 de marzo de 2011

San Jos? del Amazonas (Agencia Fides) ? Como conclusi?n del cuarto Encuentro de Pastoral Ind?gena de la Amazon?a Peruana, los Obispos de las di?cesis de la Selva peruana han publicado una carta pastoral para reflexionar sobre la riqueza de la Amazon?a peruana y sobre la defensa de las comunidades ind?genas que en ella habitan.?

CARTA PASTORAL DE LOS OBISPOS DE LA SELVA?

Estimados hermanos y hermanas: Paz y Bien.?

Reunidos en el IV Encuentro de Pastoral Ind?gena de la Amazon?a Peruana los obispos de la Selva queremos dirigirnos a ustedes para compartir nuestra herencia misionera, nuestras convicciones en torno al trabajo de pastoral ind?gena y nuestro compromiso de acompanar a nuestros hermanos y hermanas ind?genas, riberenos y pobladores urbanos de la Amazon?a, en la maduraci?n de su fe, en su b?squeda o acercamiento a ella y en la consecuci?n de una vida digna como hijos e hijas de Dios.?

1.- Nuestra Herencia Misionera.?

Primeramente queremos ?Rendir homenaje de gratitud y admiraci?n a los misioneros y misioneras que nos antecedieron, quienes supieron sembrar entre l?grimas y sollozos, dejando sus vidas, su juventud y su ilusi?n en este extenso campo verde llamado la Amazon?a? [ellos y ellas] nos dejaron una herencia de calidad misionera que nunca podr? olvidarse, ellos supieron moverse a impulsos del celo por las almas inspirados por la caridad misma de Cristo, hecha de atenci?n, ternura, compasi?n, acogida, disponibilidad e inter?s por los problemas de la gente. Hoy les dedicamos este recuerdo agradecido porque nos ensenaron a ser m?s desprendidos, m?s entusiastas, m?s misioneros? (Carta Pastoral de los Obispos de la Selva con motivo del Centenario de la creaci?n de los Vicariatos, 2000 n. 45).?

La evangelizaci?n en la Amazon?a comenz? desde la Colonia con las primeras expediciones de exploradores y misioneros [dominicos, franciscanos, mercedarios, jesuitas, agustinos y otros]; quienes con grandes esfuerzos, intentos ilusionados, ?xitos y fracasos presentaron a Jesucristo a estos pueblos desconocidos, dispersos, con diversas culturas y lenguas, en territorios inaccesibles y complicados. Parec?a imposible que personas no nativas de esta regi?n tan inh?spita pudieran permanecer en la Selva. Algunos misioneros dejaron en ella su vida, y de otros nos quedaron sus cr?nicas y noticias.

La Amazon?a siempre ha sido un reto incitante, doloroso y muy querido para la Iglesia.?

La ?poca del caucho, a finales del S. XIX y comienzos del S. XX, fue un tiempo de mucho dolor y sufrimiento para la Amazon?a porque los ind?genas y algunos mestizos fueron utilizados como mano de obra barata y desintegrados de sus comunidades. Hubo esclavitud, tr?fico de seres humanos, genocidio y, con estas atrocidades, corrupci?n econ?mica y social. Despu?s del derrumbe del caucho qued? el caos.?

Por ese mismo tiempo el Papa Le?n XIII en 1894 dirigi? una carta a los obispos del Per? inst?ndoles a preocuparse por los ind?genas de la Amazon?a de tal manera que ?se multipliquen las santas expediciones [y] aumenten los mensajeros a fin de ganarlos para Cristo? (1o de Mayo de 1894). Posteriormente el Papa San P?o X en 1912, ante el genocidio de la ?poca del caucho, dice: ?Cuando analizamos los cr?menes y maldades que suelen cometerse contra ellos [los indios], ciertamente quedamos horrorizados y profundamente conmovidos? Condenamos y declaramos reos de inhumanos cr?menes a (quienes) pongan en esclavitud, los vendan, los compren, los cambien o regalen, los separen de sus mujeres o de sus hijos, se apoderen de sus casas o de sus bienes, o de cualquier manera los priven de su libertad, reteni?ndoles en esclavitud? y os exhortamos encarecidamente que todas aquellas cosas que en vuestras di?cesis est?n instituidas para el bien de los indios, las promov?is con toda vuestra preocupaci?n, al mismo tiempo cuid?is de instituir aquellas otras que parezcan necesarias a la misma causa? (Enc?clica Lacrimabili Statu Indorum).?

Tambi?n el Gobierno peruano se preocup? por esta deplorable situaci?n de los ind?genas y solicit? ante la Santa Sede la erecci?n de Vicariatos Apost?licos para atender pastoral y socialmente esta zona tan abandonada por el mismo Estado y para proteger las fronteras ante las permanentes invasiones de los pa?ses vecinos.?

Respondiendo a esta solicitud se erigieron en diferentes fechas los Vicariatos Apost?licos con la finalidad de dar una mejor atenci?n pastoral y social a los habitantes de esta aislada, dispersa y olvidada Amazon?a. En el ano 1900 se crearon las Prefecturas Apost?licas de Santo Domingo de Madre de Dios confiada a los dominicos, San Francisco del Ucayali confiada a los franciscanos y San Le?n del Amazonas confiada a los agustinos. Luego se formaron las Prefecturas de Yurimaguas (1921) confiada a los pasionistas, Ja?n (1945) confiada a los jesuitas y San Jos? del Amazonas (1945) confiada a los franciscanos de Canad?. Todas ellas, en distintas fechas, fueron pasando a ser Vicariatos Apost?licos. Y el de San Francisco del Ucayali se dividi? en tres en 1956: San Ram?n y Requena confiados a los franciscanos y Pucallpa a la Sociedad de Misiones Extranjeras de Canad?.?

Desde estos comienzos los misioneros y misioneras tuvieron que realizar, con gran ah?nco y dedicaci?n, una evangelizaci?n que abarcase todos los aspectos de la realidad que viv?an los hombres y mujeres de la selva. En bastantes lugares hubo que empezar por confeccionar los mapas, explorar y descubrir nuevos caminos por tierra, r?os y quebradas, ?nicas v?as de comunicaci?n. Se organiz? mejor la vida social y religiosa, muchas veces incipiente, en las comunidades ind?genas, urbanas y riberenas de la Amazon?a peruana. As? los misioneros, mayormente extranjeros, trabajaron en la formaci?n cristiana de los animadores, catequistas y agentes de pastoral; pero tambi?n tuvieron que dedicarse a la educaci?n, la salud, la promoci?n humana, familiar y social, al desarrollo econ?mico y organizaci?n de las comunidades, pueblos y distritos promoviendo la dignidad humana, fortaleciendo las organizaciones ind?genas, protegiendo sus territorios y en los ?ltimos anos educando sobre el cuidado del Medio Ambiente. En muchos lugares, donde el Estado no estaba presente, los misioneros de los Vicariatos Apost?licos han respondido a un sinf?n de necesidades como canales de solidaridad nacional e internacional.?

Y toda esta actividad fue misionera, evangelizadora. Nosotros la vemos como la respuesta de aquellos hombres y mujeres a una pregunta que seguramente se hicieron muchas veces: ??Qu? har?a Jes?s si estuviera en nuestro lugar?? Y entonces recordaron aquello de que los disc?pulos ?partieron y fueron recorriendo los pueblos, anunciando la buena noticia y sanando enfermos por todas partes? (Lc. 9.6).?

Es lo mismo que hoy queremos seguir haciendo nosotros. Recogiendo la herencia del pasado seguimos anunciando la buena noticia de la salvaci?n de Jes?s con signos, obras y palabras. Anunciamos el Evangelio y ?sanamos enfermedades?. Aunque entre nosotros haya quienes tienen conocimientos de antropolog?a, sociolog?a, econom?a y otras ciencias ?humanas?, todos no somos sino misioneros, evangelizadores.?

2.- Nuestra Relaci?n con las Comunidades Ind?genas.?

Los Obispos reunidos en Aparecida nos dijeron que: ?Los ind?genas son ?otros? diferentes que exigen respeto y reconocimiento. La sociedad tiende a menospreciarlos, desconociendo su diferencia. Su situaci?n social est? marcada por la exclusi?n y la pobreza. La Iglesia los debe acompanar respaldando sus leg?timos derechos? Sufren graves ataques a su identidad y supervivencia, pues la globalizaci?n econ?mica y cultural pone en peligro su propia existencia como pueblos diferentes. Su progresiva transformaci?n cultural provoca la r?pida desaparici?n de algunas lenguas y culturas? Emergen como un ?kair?s? que reclaman reconocimiento pleno de sus derechos individuales y colectivos? (DA. 89 - 91).?

Por eso nosotros, como pastores, queremos acompanarlos, apoyarlos y anunciarles el Evangelio, que es la plenitud de la revelaci?n divina y el camino de salvaci?n.?

En estos d?as y en los Encuentros anteriores de Pastoral Ind?gena que hemos realizado en Lima los obispos, junto con algunos sacerdotes, religiosas, laicos e ind?genas hemos querido acercarnos respetuosamente a las realidades que hoy vivimos para conocerlas mejor y acompanar esta pastoral en nuestros Vicariatos.?

Venimos de fuera de la Selva y reconocemos que nos falta mucho para conocer bien sus diferentes culturas. Se nos hace dif?cil saber c?mo integrar la Pastoral Ind?gena en nuestros planes pastorales para formar una Iglesia Comuni?n con las dem?s comunidades hispanohablantes riberenas y urbanas que guiamos como pastores, respondiendo al encargo confiado por Dios y el Santo Padre.?

Como pastores de la Selva queremos propiciar un di?logo y comunicaci?n entre los ind?genas de diversos grupos ?tnicos, agentes pastorales que trabajan entre ellos y nosotros mismos, para conocer las tradiciones culturales, relatos, s?mbolos, ritos, y para intercambiar las experiencias de los caminos recorridos en este campo. Con este di?logo esperamos poderlos acompanar mejor y m?s de cerca, dar orientaciones desde nuestra misi?n pastoral y responder juntos a los desaf?os actuales que se nos presentan.?

A pesar de que hemos confesado lo que todav?a nos falta para conocer bien las culturas ind?genas, estamos seguros de que en sus s?mbolos, mitos y ritos hay, en general, una espiritualidad muy profunda en moldes culturales diversos. Son aquellas ?semillas del Verbo? de las que aprendimos a hablar sobre todo a partir del Concilio Vaticano II. Pero esas ?semillas? tienen que llegar a ser espiga granada y a dar mucho fruto. Por eso los misioneros fueron a las tierras que se llamaban ?de misi?n?, y ahora nosotros estamos en ellas, anunciando el Nombre de Jes?s como el ?nico en el que podemos encontrar el perfeccionamiento de todo lo bueno que hay en esas diferentes culturas y la plena salvaci?n de nuestra vida.?

Queremos ayudar a madurar la Fe cristiana de nuestros pueblos originarios, lo mismo que en nosotros, misioneros, y a purificar en sus culturas lo que no es conforme con el Evangelio. Estamos convencidos de que son los mismos ind?genas quienes, ya evangelizados, deben encarnar y expresar entre sus hermanos el Evangelio y la presencia transformadora del Reino de Dios.

Les recomendamos a los misioneros y misioneras de nuestros Vicariatos el interesante documento de Mons. Felipe Arizmendi que nos han entregado en este encuentro.?

3.- ?C?mo vemos, y creemos que la Iglesia quiere verse en nuestra Amazon?a??

Nuestros Vicariatos son Iglesias de fronteras. Estamos en los lugares m?s rec?nditos, de dif?cil acceso, aislados, distantes y limitando con Iglesias y pa?ses vecinos. Experimentamos junto con sus pobladores la pobreza, exclusi?n, abandono y marginaci?n. Sabemos que Jesucristo tambi?n inici? su misi?n en las fronteras de Galilea, en las tierras de Zabul?n y Neftal? (Mt. 4.13-15) y eso nos anima a vivir con gozo nuestra misi?n en estos lugares. Esta presencia fronteriza nos da oportunidad de comunicarnos, apoyarnos y solidarizarnos m?s entre nosotros, los Vicariatos Apost?licos de la Selva, y con nuestros vecinos tratando de cumplir lo que el Documento de Aparecida nos dice: ?Establecer entre las Iglesias locales que est?n en la cuenca amaz?nica, una pastoral de conjunto que privilegie a los pobres y sirva al bien com?n, proclame el Evangelio de la vida y desarrolle su trabajo pastoral en la formaci?n de laicos y sacerdotes? (n. 475).?

Una Iglesia en la que las comunidades ind?genas, riberenas y urbanas se sientan siempre acompanadas. Una Iglesia peregrina, itinerante, prof?tica, que sea voz de los pueblos de la Selva, facilitadora de di?logo entre las comunidades, la Sociedad Civil y el Estado asumiendo sus consecuencias de ser en algunas ocasiones criticada, perseguida y amenazada. Una Iglesia que cuenta con misioneros y misioneras valientes, comprometidos en su ministerio a favor de las personas postergadas, excluidas y olvidadas.?

Somos una Iglesia misionera enviada para anunciar a Jesucristo en los lugares m?s distantes y abandonados. Una Iglesia que depende todav?a de misioneros y misioneras extranjeros, que van disminuyendo considerablemente y que cuenta con pocos sacerdotes, religiosas, religiosos y agentes pastorales. Pero que, por ser ella misma ?ministerial?, es una Iglesia que camina para llegar a tener entre sus hijos e hijas sus propios ministros ordenados, instituidos y designados, personas consagradas y todos los agentes pastorales que necesita para animar y sostener la fe y la vida de sus miembros. Una Iglesia en la que laicos, religiosas y sacerdotes, junto con sus Obispos y en comuni?n con el Papa, trabajan desde una pastoral de conjunto y en un ?permanente estado de misi?n? para llegar a los que est?n m?s alejados.?

Una Iglesia servidora que est? atenta a los acontecimientos religiosos y sociales de la Amazon?a, que enfrenta diversos desaf?os y que quiere responder a ellos con los frutos de una evangelizaci?n integral. Una Iglesia que se pone al servicio de la vida, y que por eso, guiada por su Doctrina Social, toma en cuenta todos los aspectos de la existencia humana: espiritual, social, pol?tica y econ?mica ?para que nuestros pueblos, en Cristo, tengan vida en plenitud?.?

Queremos ser una Iglesia disc?pula y formadora de disc?pulos, conscientes de la centralidad de Jesucristo en su vida y misi?n, que dedica tiempo a la oraci?n, a la escucha de la Palabra de Dios, a su formaci?n integral, inicial y permanente, fortaleciendo su pertenencia eclesial, afectiva y efectiva, creciendo en la vida sacramental y comprometi?ndose a dar testimonio de su vida cristiana con el anuncio expl?cito de Cristo ?camino, verdad y vida? (Jn. 14,6 ).?

Una Iglesia en la que todos sus miembros se sienten y sean protagonistas en la tarea de ser signos de la comuni?n trinitaria para el mundo, siguiendo el deseo de Jes?s: ?Padre, que todos sean uno como Nosotros somos uno? (Jn. 17.21).?

!Que el Senor los bendiga y los guarde!?

Mons. Jos? Luis Astigarraga Lizarralde, CP
Obispo-Vicario Apost?lico de Yurimaguas?

Mons. Santiago Garc?a de la Rasilla, SJ
Obispo-Vicario de Ja?n?

Mons. Francisco Gonz?lez Hern?ndez, OP
Obispo-Vicario de Puerto Maldonado?

Mons. Gaetano Galbusera F., SDB
Obispo-Vicario de Pucallpa?

Mons. Gerardo Zerd?n Bukovec, OFM
Obispo-Vicario de San Ram?n?

Mons. Juan Oliver Climent, OFM.
Obispo-Vicario de Requena?

Mons. Alberto Campos H., OFM.
Obispo-Vicario de San Jos? del Amazonas?

Lima, 04 de febrero de 2011??


Publicado por verdenaranja @ 23:11  | Hablan los obispos
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