Jueves, 10 de marzo de 2011

ZENIT? nos ofrece el discurso que el Papa Benedicto XVI ofreci?el lunes 28 de Febrero de 2011 ?a los participantes en la Asamblea Plenaria del Consejo Pontificio para las Comunicaciones Sociales, a quienes recibi? hoy en audiencia en la Sala Clementina del Palacio Apost?lico.

Queridos hermanos y hermanas,

estoy contento de acogeros con ocasi?n de la Plenaria del Dicasterio. Saludo al presidente, monse?or Claudio Maria Celli, a quien agradezco por sus corteses palabras, a los secretarios, los oficiales y a todo el personal.

En el Mensaje para la Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales de este a?o, invit? a reflexionar sobre el hecho de que las nuevas tecnolog?as no solamente cambian el modo de comunicar, sino que est?n llevando a cabo una vasta transformaci?n cultural. Se est? llevando a cabo una nueva forma de aprender y de pensar, con oportunidades in?ditas de establecer relaciones y de construir comuni?n. Quisiera ahora detenerme en el hecho de que el pensamiento y la relaci?n suceden siempre en la modalidad del lenguaje, entendido naturalmente en sentido general, no s?lo verbal. El lenguaje no es un simple revestimiento intercambiable y provisional de conceptos, sino que el contexto viviente y palpitante en el que los pensamientos, las inquietudes y los proyectos de los hombres nacen a la conciencia y son plasmados en gestos, s?mbolos y palabras. El hombre, por tanto, no solo ?usa?, sino que en cierto sentido ?habita? el lenguaje. En particular hoy, las que el Concilio Vaticano II defini? ?maravillosas invenciones t?cnicas? (Inter mirifica, 1) est?n transformando el ambiente cultural, y esto requiere una atenci?n espec?fica a los lenguajes que se desarrollan en ?l. Las nuevas tecnolog?as ?tienen la capacidad de pesar no s?lo sobre las formas, sino tambi?n sobre los contenidos del pensamiento? (Aetatis novae, 4).

Los nuevos lenguajes que se desarrollan en la comunicaci?n digital determinan, por otro lado, una capacidad m?s intuitiva y emotiva que anal?tica, orientan hacia una organizaci?n l?gica del pensamiento y de la relaci?n con la realidad, privilegian a menudo la imagen y y las conexiones hipertextuales. La tradicional distinci?n neta entre lenguaje escrito y oral, adem?s, parece esfumarse a favor de una comunicaci?n escrita que toma la forma y la inmediatez de la oralidad. Las din?micas propias de las ?redes participativas?, requieren adem?s que la persona est? implicada en lo que comunica. Cuando las personas se intercambian informaciones, ya est?n comparti?ndose a s? mismas y su visi?n del mundo: se convierten en ?testigos? de lo que da sentido a su existencia. Los riesgos que se corren, ciertamente, est?n a los ojos de todos: la p?rdida de la interioridad, la superficialidad en vivir las relaciones, la huida a la emotividad, el prevalecimiento de la opini?n m?s convincente respecto al deseo de verdad. Y con todo estos son la consecuencia de una incapacidad de vivir con plenitud y de forma aut?ntica el sentido de las motivaciones. Por eso es urgente la reflexi?n sobre los lenguajes desarrollados por las nuevas tecnolog?as. El punto de partida es la misma Revelaci?n, que nos da testimonio de c?mo Dios comunic? sus maravillas precisamente en el lenguaje y en la experiencia real de los hombres, ?seg?n la cultura propia de cada ?poca? (Gaudium et spes, 58), hasta la manifestaci?n plena de s? del Hijo Encarnado. La fe siempre penetra, enriquece, exalta y vivifica la cultura, y esta, a su vez, se hace veh?culo de la fe, a la que ofrece el lenguaje para pensarse y expresarse. Es necesario por tanto hacerse oyentes atentos de los lenguajes de los hombres de nuestro tiempo, para estar atentos a la obra de Dios en el mundo.

En este contexto, es importante el trabajo que lleva a cabo el Consejo Pontificio de las Comunicaciones Sociales de profundizar la ?cultura digital?, estimulando y apoyando la reflexi?n para una mayor conciencia sobre los retos que esperan a la comunidad eclesial y civil. No se trata solamente de expresar el mensaje evang?lico en el lenguaje de hoy, sino que hay que tener el valor de pensar de modo m?s profundo, como ha sucedido en otras ?pocas, la relaci?n entre la fe, la vida de la Iglesia y los cambios que el hombre est? viviendo. Es el compromiso de ayudar a cuantos tienen responsabilidad en la Iglesia a ser capaces de entender, interpretar y hablar el ?nuevo lenguaje? de los media en funci?n pastoral (cfr Aetatis novae, 2), en di?logo con el mundo contempor?neo, pregunt?ndose: ?Qu? desaf?os plantea a la fe y a la teolog?a el llamado ?pensamiento digital?? ?Qu? preguntas y requisitos?

El mundo de la comunicaci?n interesa a todo el universo cultural, social y espiritual de la persona humana. Si los nuevos lenguajes tienen un impacto sobre el modo de pensar y de vivir, este afecta, de alguna forma, tambi?n al mundo de la fe, su inteligencia y su expresi?n. La teolog?a, seg?n una definici?n cl?sica, es inteligencia de la fe, y sabemos bien que la inteligencia, entendida como conocimiento reflexivo y cr?tico, no es extra?a a los cambios culturales en acto. La cultura digital plantea nuevos desaf?os a nuestra capacidad de hablar y de escuchar un lenguaje simb?lico que hable de la trascendencia. Jes?s mismo en el anuncio del Reino supo utilizar elementos de la cultura y del ambiente de su tiempo: el reba?o, los campos, el banquete, las semillas etc. Hoy somos llamados a descubrir, tambi?n en la cultura digital, s?mbolos y met?foras significativas para las personas, que puedan ser de ayuda al hablar del Reino de Dios al hombre contempor?neo.

Hay que considerar tambi?n que la comunicaci?n en los tiempos de los ?nuevos medios de comunicaci?n? comporta una relaci?n cada vea m?s estrecha y ordinaria entre el hombre y las m?quinas, desde los ordenadores a los tel?fonos m?viles, por citar s?lo los m?s comunes. ?Cu?les ser?n los efectos de esta relaci?n constante? Ya el papa Pablo VI, refiri?ndose a los primeros proyectos de automatizaci?n del an?lisis ling??stico del texto b?blico, indicaba una pista de reflexi?n cuando se preguntaba: ?No es este esfuerzo de infundir en instrumentos mec?nicos el reflejo de funciones espirituales, como se ennoblece y eleva a un servicio, que toca lo sagrado? ?Es el esp?ritu el que es hecho prisionero de la materia, o no es quiz?s la materia, ya domada y obligada a seguir leyes del esp?ritu, la que ofrece al propio esp?ritu un sublime homenaje?? (Discurso al Centro de Automatizaci?n del Aloisianum di Gallarate, 19 junio 1964). Se intuye en estas palabras el v?nculo profundo con el esp?ritu al que la tecnolog?aest? llamada por vocaci?n (cfr Enc. Caritas in veritate, 69).

Es precisamente la apelaci?n a los valores espirituales la que permitir? promover una comunicaci?n verdaderamente humana: m?s all? de todo entusiasmo o escepticismo f?cil, sabemos que esta es una respuesta a la llamada impresa en nuestra naturaleza de seres creados a imagen y semejanza de Dios en la comuni?n. Por esto la comunicaci?n b?blica seg?n la voluntad de Dios est? siempre ligada al di?logo y a la responsabilidad, como atestiguan, por ejemplo, las figuras de Abraham, Mois?s, Job y los Profetas, y nunca a la seducci?n ling??stica, como es en cambio el caso de la serpiente, o de incomunicabilidad y de violencia, como en el caso de Ca?n. La contribuci?n de los creyentes entonces podr? ser de ayuda para el propio mundo de los medios de comunicaci?n, abriendo horizontes de sentido y de valor que la cultura digital no es capaz por s? sola de entrever y de representar.

En conclusi?n, quiero recordar, junto a muchas otras figuras de comunicadores, la del padre Matteo Ricci, protagonista del anuncio del Evangelio en China en la era moderna, del que hemos celebrado el IV centenario de su muerte. En su obra de difusi?n del mensaje de Cristo consider? siempre a la persona, su contexto cultural y filos?fico, sus valores, su lenguaje, cogiendo todo lo positivo que se encontraba en su tradici?n, y ofreciendo animarlo y elevarlo con la sabidur?a y la verdad de Cristo.

Queridos amigos, os doy las gracias por vuestro servicio; lo conf?o a la protecci?n de la Virgen Mar?a y, asegur?ndoos mi oraci?n, os imparto la Bendici?n Apost?lica.

[Traducci?n del original italiano por Inma ?lvarez
?Libreria Editrice Vaticana]


Publicado por verdenaranja @ 21:56  | Habla el Papa
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