S?bado, 12 de marzo de 2011

Homil?a de monse?or Luis T. St?ckler, obispo de Quilmes para la el octavo domingo durante el a?o (27 de febrero de 2011). (AICA)

DIOS Y EL DINERO

La ense?anza de Jes?s en el serm?n de la Monta?a va al fondo de las cosas. Hoy nos advierte que la fe en Dios y el af?n por el dinero son incompatibles. Una persona que pone su confianza en la plata y cuya principal preocupaci?n son la comida y la ropa, se hace insensible a las atenciones de Dios y endurece su coraz?n a las necesidades del pr?jimo; ?se impide a s? misma a entrar en el Reino de Dios.

Grandes maestros como San Agust?n y Santo Tomas nos explican que, a diferencia de los bienes espirituales, los bienes materiales, p. ej. una casa o un campo, dividen a los hombres, por no poder pertenecer, en su totalidad y al mismo tiempo, a dos personas; de ah? las divisiones, juicios y guerras. Los bienes espirituales, en cambio, como p. ej.? la verdad,? la virtud, y a?n el mismo Dios, pueden pertenecer a muchos a la vez. Por eso, mientras que el ansia desenfrenada de los bienes materiales divide profundamente a los hombres, los bienes espirituales los unen.

Lo que Jes?s ense?aba, lo practicaba y sus disc?pulos lo aprendieron con ?l. Viv?an de lo que la Providencia les daba, y por eso mismo su predicaci?n fue cre?ble. Su desinter?s por el dinero y la despreocupaci?n hasta por la comida provocaban en los oyentes una generosidad que no les hac?a faltar a los disc?pulos lo que necesitaban para el d?a. La vida apost?lica ha inspirado a muchos movimientos renovadores en la historia de la Iglesia. Los frailes de San Francisco ya eran diez mil cuando ?l muri? a los 46 a?os; la ?piccola casa? de San Jos? Cottolengo en Tur?n albergaba diez mil pobres enfermos; eran tres mil las hermanas a la muerte de la Madre Teresa de Calcuta en todo el mundo. La pobreza voluntaria es de tal fecundidad material que raya a veces en cosa milagrosa. ??Se olvida una madre de su criatura, no se compadece del hijo de sus entra?as? ?Pero aunque ella se olvide, yo nunca te olvidar?!?, dice Dios hoy por boca del profeta Isa?as. Y lo podemos ver entre nosotros mismos; Dios no se olvida de sus hijos. La Fazenda de la Esperanza que comienza dentro de poco, es un regalo de la Providencia.?

La palabra de Jes?s es verdad. El desprendimiento de los bienes materiales libera de la angustia, aumenta la confianza en Dios y da a la persona una felicidad que solamente as? puede alcanzar. Pobreza voluntaria y confianza en Dios son cosas inseparables; cuanto uno m?s se desprende de los bienes materiales, mayor es su anhelo por los espirituales; cuanto menos se busca apoyo en muletas humanas, mayor es la confianza en Dios.

Cada domingo es una invitaci?n a vivir esta felicidad. Si la aceptamos, no tenemos que inquietarnos ?por el d?a de ma?ana y recibimos la fortaleza para afrontar tambi?n la semana con su aflicci?n.?

Mons. Luis T. St?ckler, obispo de Quilmes?


Publicado por verdenaranja @ 22:41  | Homil?as
 | Enviar