Domingo, 13 de marzo de 2011

Homil?a de monse?or Juan Rub?n Mart?nez, obispo de Posadas para el octavo domingo durante el a?o (27 de febrero de 2010). (AICA)

SOLIDARIDAD O AVARICIA?????????????

El texto de este domingo (Mt. 6, 24-34) nos plantea que nadie puede servir a dos se?ores, porque aborrecer? a uno y amar? al otro, o bien, se interesar? por el primero y menospreciar? al segundo. ?No se puede servir a Dios y al dinero?. En realidad el texto hace una reflecci?n sobre un tema que a veces queda marginado de nuestro estilo de vida que es la providencia, o bien, el sabernos cuidados por Dios, el tenerlo a ?l como absoluto en nuestra vida. En general cuando Dios no est? en nuestro coraz?n corremos el riesgo de poner otros absolutos como es el caso del tener o el poder. En la misma Palabra de Dios se nos ense?a a no equivocarnos poniendo todo nuestro esfuerzo en ?acumular bienes?, porque nadie sabe si estar? al d?a siguiente: ??Qui?n de Ustedes, por mucho que se inquiete, puede a?adir un solo instante al tiempo de su vida?? (Mt. 6, 27).

Es importante se?alar que en la perspectiva cristiana a diferencia de otras creencias religiosas no hay un desprecio de los bienes materiales, ni del uso de los mismos. S?, se nos ense?a que no debemos poner nuestro coraz?n en el tener y en el poder, sino que debemos entenderlos como ?dones? de Dios, que los podamos multiplicar y usar para servir, y administrarlos teniendo en cuenta a los dem?s. En este contexto es clave entender la comuni?n de bienes, el ejercicio de la caridad cristiana, y el valor de la justicia.

Muchas de las desproporciones sociales y situaciones de injusticia son dadas porque algunos acaparan riquezas sin considerar a los dem?s, e incluso da?ando a otros en su dignidad. Es escandaloso que en pleno siglo XXI tengamos tantas situaciones de aquello que hoy son llamados ?trabajo esclavo?. Sabemos que en nuestra patria se dan muchas de estas situaciones de diversas maneras y fundamentalmente en nuestros j?venes explotados sobre todo en zonas rurales. Situaciones de explotaci?n que quedan en profundos pozos de silencio donde ni la justicia, ni el sindicalismo y ni el Estado est?n presentes.

Este no es un tema exclusivo de nuestra Patria, por eso el documento de Aparecida hace algunas referencias que lamentablemente se dan en nuestro Continente en relaci?n a estos desequilibrios sociales. Dicho documento se?ala algunos beneficios que comportan el fen?meno de la globalizaci?n, pero tambi?n se se?alan algunos riesgos: ?no obstante estos avances el Papa tambi?n se?ala que la globalizaci?n comporta el riesgo de los grandes monopolios y de convertir el lucro en valor supremo?. Por ello. Benedicto XVI enfatiza que ?como en todos los campos de la actividad humana, la globalizaci?n debe dirigirse tambi?n por la ?tica, poniendo todo al servicio de la persona humana, creada a imagen y semejanza de Dios? Conducida por una tendencia que estimula el lucro y estimula la competencia, la globalizaci?n sigue una din?mica de concentraci?n de poder y de riquezas en manos de pocos, no solo de los recursos f?sicos y monetarios, sino sobre todo en la informaci?n y de los recursos humanos?aumentando las desigualdades que marcan tristemente nuestro continente y que mantiene en pobreza a multitud de personas?Por eso, es necesario que los empresarios asuman su responsabilidad de crear m?s fuentes de trabajo y de invertir en la superaci?n de esta nueva pobreza?.(60-62)

Es cierto que en la ra?z de estos profundos desequilibrios se encuentra ?la avaricia? que pone su coraz?n en la absolutizaci?n del tener o del poder que no reconoce a Dios, como ?Se?or?, y lo remplaza venerando ?dolos. El Evangelio de este domingo nos da luz sobre estos temas y nos dice: ?Busquen primero el Reino y su justicia y todo lo dem?s se le dar? por a?adidura. No se inquieten por el d?a de ma?ana; el ma?ana se inquietar? por s? mismo. A cada d?a le basta su aflicci?n? (Mt. 6, 33-34).

Tanto los cristianos, como la gente de bien, tendremos que revisar donde tenemos nuestro coraz?n. La avidez da?a, genera odios y violencias, por el contario una justa valoraci?n del poder y tener, a?n mejor la comprensi?n de estos como ?don?, nos permiten ser generadores de justicia y solidaridad social.

Les env?o un saludo cercano y hasta el pr?ximo domingo?

Mons. Juan Rub?n Mart?nez, obispo de Posadas?


Publicado por verdenaranja @ 20:01  | Homil?as
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