Domingo, 13 de marzo de 2011

Homil?a de monse?or Carmelo Juan Giaquinta, arzobispo em?rito de Resistencia, para octavo domingo durante el a?o (27 de febrero de 2011). (AICA)

DIOS PADRE PROVIDENTE EN QUIEN CONFIAMOS ?????

Mt 6,24-34?

I. LEER EL TEXTO EVANG?LICO EN SU CONTEXTO?

1. Despu?s de la lectura completa del cap?tulo 5 del Evangelio seg?n San Mateo, hoy leemos s?lo los vers?culos 24-34 del cap?tulo 6, sobre Dios Padre providente. Podr?an parecer desgajados del resto del Serm?n de la Monta?a y como una joya perdida. Por ello, como sugerimos el domingo pasado, conviene leer y gustar el texto en el contexto en el cual aparece: Dios es ?tu Padre, que ve en lo secreto?, premia tu limosna, escucha tu oraci?n y recompensa tu ayuno (Mt 6,4.6-8.18).

2. El Dios Padre, que nos revela Jesucristo en el Serm?n de la Monta?a, nada tiene que ver con un dios terror?fico, especie de c?lula fotoel?ctrica que no te deja pasar una: ?Mira que te mira Dios; mira que te est? mirando; mira que has de morir y no sabes cu?ndo?. Tampoco es el dios lejano de los grandes fil?sofos griegos, que nos crea y luego se despreocupa de nosotros. Es un Dios cercano a nosotros. M?s aun: es ?ntimo a nosotros. Como dijo el ap?stol Pablo a los ciudadanos de Atenas: ??l no est? lejos de cada uno de nosotros. En efecto, en ?l vivimos, nos movemos y existimos? (Hch 17,27-28). Es el verdadero Dios cantado en los Salmos como un pastor sol?cito de su reba?o: ?El Se?or es mi pastor, nada me puede faltar. El me hace descansar en verdes praderas, me conduce a las aguas tranquilas y repara mis fuerzas; me gu?a por el recto sendero, por amor de su Nombre. Aunque cruce por oscuras quebradas, no temer? ning?n mal, porque t? est?s conmigo: tu vara y tu bast?n me infunden confianza? (Sal 23,1-4).

3. Engarzado en su contexto normal, que es el Serm?n de la Monta?a, y en el contexto global de la Biblia, el p?rrafo que leemos hoy, Mt 6,24-34 sobre la confianza en Dios Padre Providente, aparece en todo su valor. ?sta ya no es una flor ex?tica cultivable s?lo en las apacibles colinas de la Galilea, sino una actitud fundamental para el cristiano que vive en la fren?tica ciudad moderna.?

II. ?NO SE PUEDE SERVIR A DIOS Y AL DINERO???

4. Jes?s nos ense?a que junto a Dios Padre no hay lugar para otro se?or: ?Nadie puede servir a dos se?ores?. Y menos si se llama ?Dinero?: ?No se puede servir a Dios y al Dinero? (Mt 6,24).

El hombre, mucho antes del capitalismo, invent? el dinero como medio para intercambiar y compartir el fruto de su trabajo. Pero desde muy temprano, lo convirti? en su amo al cual servir. As? acumula dinero por acumular, como si fuese un valor absoluto, un dios al cual sacrificar su vida y cuanto encuentra a mano: seres queridos, conciudadanos, futuro de la patria. Pero es s?lo un ?dolo (apariencia) (Col 3,5). Por ello, peri?dicamente se esfuma, pues otro, - ll?mese privado, empresa, estado, multinacional-, que tambi?n acumula por acumular, se las ingenia para birl?rselo y as? aumentar su propia monta?a de dinero. Es una guerra interminable de sacarle al otro para tener m?s, presentada como un inocente juego del mercado, que fomenta guerras crudel?simas. La crisis actual del capitalismo, que pareciera interminable, muestra a las claras que algo de muy corrompido hay en el modo de gestionarlo. No se puede acumular dinero de cualquier manera. Las palabras de Jes?s adquirieron, de pronto, una actualidad impensada: ?No acumulen tesoros en la tierra, donde la polilla y la herrumbre los consumen, y los ladrones perforan las paredes y los roban. Acumulen, en cambio, tesoros en el cielo, donde no hay polilla ni herrumbre que los consuma, ni ladrones que perforen y roben? (Mt 6,19-20). Bien nos vendr?a aqu? prestar atenci?n a la enc?clica social de Benedicto XVI, Caritas in veritate, sobre el desarrollo humano integral (29-6-2009).?

III. ?NO SE INQUIETEN POR SU VIDA??

5. Jes?s dedica el largo p?rrafo de los vers?culos 25-34 a manejar bien nuestras preocupaciones econ?micas: ?Por eso les digo: No se inquieten por su vida, pensando qu? van a comer, ni por su cuerpo, pensando con qu? se van a vestir. ?No vale acaso m?s la vida que la comida y el cuerpo m?s que el vestido? Miren los p?jaros del cielo: ellos no siembran ni cosechan, ni acumulan en graneros, y sin embargo, vuestro Padre que est? en el cielo los alimenta. ?No valen ustedes acaso m?s que ellos?... ?Y por qu? se inquietan por el vestido? Miren los lirios del campo, c?mo van creciendo sin fatigarse ni tejer? (Mt 6,25-26). Esta ense?anza de ning?n modo es una invitaci?n a una vida irresponsable, a pretender vivir de arriba sin trabajar. La larga par?bola de los talentos no permite tal interpretaci?n (cf Mt 25,14-30). Es m?s bien una invitaci?n de Jes?s a que contemplemos bien la realidad y a descubrir en ella la presencia de Dios Padre Providente: ?Miren los p?jaros del cielo? Miren los lirios del campo?.?

IV. ?BUSQUEN PRIMERO EL REINO Y SU JUSTICIA??

6. Lo que Jes?s dice de nuestras preocupaciones econ?micas, vale de todas, incluso de las apost?licas. ?No nos sucede que, por el apostolado a realizar, nos ponemos a veces tan ansiosos que abandonamos la oraci?n y herimos la caridad fraterna? Un tema a pensar, sobre todo cuando nos proponemos una misi?n continental. ?Buscar primero el Reino y su Justicia? (Mt 6,33) es un criterio fundamental.?

Mons. Carmelo Juan Giaquinta, arzobispo em?rito de Resistencia?


Publicado por verdenaranja @ 20:05  | Homil?as
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