Martes, 15 de marzo de 2011

Homil?a de monse?or Ra?l Martorell, obispo de Puerto Iguaz?, para el octavo domingo durante el a?o (27 de febrero de 2011). (AICA)

BUSCAD PRIMERO EL REINO DE DIOS Y TODO LO DEM?S VENDR? POR A?ADIDURA?????????????

Nos lleva la liturgia de este domingo a confiar en la Providencia de Dios. Dios nunca abandona a quien cree y conf?a en El, Dios nunca abandona al pueblo fiel. Cuando el Se?or nos prueba estamos tentados de decir: "Dios nos ha abandonado". Esto mismo le sucedi? muchas veces a Israel: "El Se?or nos ha abandonado, el Se?or nos ha olvidado" (ls. 49,14). Pero por boca de los Profetas mismos el Se?or responde a su pueblo: "?acaso olvida una madre a su ni?o de pecho?" y mira, aunque ellas llegasen a olvidar a sus ni?os, Yo el Se?or no te olvido" (Ib. 15). Dios nos llama a la vida en un acto de amor y es imposible que en su amor de Padre El nos olvide. El hombre frecuentemente, en su debilidad y en su inclinaci?n al pecado, olvida a quienes ha tra?do a la vida y a?n en su pobreza espiritual es hasta capaz de quitarle la vida.

Pero, aunque Dios nos pruebe, El no obra de manera semejante al hombre. El nos ama con amor infinito y respeta nuestra vida. El nos da la vida en el momento mismo de la concepci?n y la lleva a su t?rmino natural. Mientras tanto a quienes nos acogemos a El, am?ndole y respet?ndole, nos cuida de todo mal y sobre todo de la muerte eterna: "no and?is preocupados por vuestra vida, qu? comer?is, ni por vuestro cuerpo, con qu? me vestir?" (Mt. 6,25).

Nuestro coraz?n y nuestra mente se llenan de afanes y angustias porque confiamos demasiado en nosotros mismos, en nuestros propios recursos, en nuestras propias posibilidades dejando a Dios de lado. Quitamos a Dios de nuestras vidas confiando s?lo en nosotros, sin darnos cuenta no solamente que el Se?or es due?o de la vida y que puede probarnos, sino que nosotros somos d?biles, tanto en nuestra inteligencia como en nuestra voluntad. Creemos m?s en los medios humanos que en el auxilio de Dios, en nuestras propias iniciativas que en la Providencia del Se?or ?que cuida de unos y de otros. Otras veces estamos tan ocupados de nuestros negocios que no nos queda tiempo ni capacidad para acudir a Dios. Jes?s introduce el discurso sobre la Providencia de Dios: "nadie puede servir a dos se?ores, a Dios y al dinero". El dinero es necesario para vivir, pero cuando se convierte en nuestro amo, nos tiraniza quit?ndonos la libertad -don maravilloso de Dios- y el inter?s por Dios, los hermanos y la sociedad, alejando de nosotros el sentido del bien com?n y llega a hacernos sus esclavos.

En cambio, cuando el hombre mira la existencia y el dinero en su justa medida, no le teme a la vida, porque ha puesto su confianza en Dios. Tampoco es esclavo de sus negocios, porque les ser?n dados en a?adidura. Su amor estar? puesto en la belleza y bondad de la vida, en Dios su Se?or y Padre, confiando que nunca le abandonar?. Cree en su Providencia, en El ha puesto su confianza.

En realidad es la poquedad de la fe del hombre, la que le hace tan inseguro de Dios y tan preocupado de si mismo. Jes?s nos dice que esta conducta es propia de los paganos: "por estas cosas se afanan los paganos" (lb. 32). Y sin embargo es tan f?cil para los cristianos dejarnos tomar por esta mentalidad puramente terrena y no ver m?s all? de los horizontes materiales y creer solamente en los negocios y ganancias terrenas, creyendo que s?lo los bienes materiales nos dar?n el gozo y la felicidad. En cambio a quien ha puesto en Dios su confianza, El le hace descansar en su Providencia y lo libra de la esclavitud de los afanes terrenos: "buscad primero el Reino de Dios y su justicia y todo lo dem?s vendr? por a?adidura" (Mt.6,33).

Que la Virgen, Madre confiada, nos ense?e a vivir el camino de la Providencia divina.?

Mons. Marcelo Ra?l Martorell, obispo de Puerto Iguaz??


Publicado por verdenaranja @ 22:25  | Homil?as
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