Viernes, 18 de marzo de 2011

Reflexi?n a las lecturas del domingo segundo de Cuaresma - A, ofrecida por el sacerdote Don Juan Manuel P?rez Pi?ero bajo el ep?grafe "ECOS DEL DIA DEL SE?OR".

ECOS DEL DIA DEL SE?OR?
Domingo II de Cuaresma A?

Despu?s que el hombre y la mujer fueron arrojados del Para?so, la vida del hombre es una lucha, a veces desesperada, por alcanzar la felicidad perdida.

Lo fundamental es descubrir el camino por donde se puede encontrar? ?Y son tantos los que no lo encuentran!

Unos lo buscan por un lado y otros por otro. Por supuesto, que, enseguida, se descarta el camino que nos ha se?alado el Se?or, el ?camino del Evangelio?. A primera vista parece que? es todo lo contrario.

Hay ocasiones, en que se encuentra alguna vereda que nos lleve a un poco de dicha pasajera. Pero despu?s contin?a el vac?o, el anhelo por la felicidad a la que aspiramos desde lo m?s profundo de nuestro ser.

Sucede como a unos marineros, perdidos en alta mar, que, torturados por la sed, toman agua del mar. Es posible que, en un primer momento, consigan algo de alivio, pero despu?s la sal del agua acrecienta la sed? hasta la desesperaci?n.

De ah? la importancia del Mensaje de este domingo. El prefacio de la Misa lo resume y lo expresa de modo admirable: ??(Jesucristo) despu?s de anunciar su muerte a los disc?pulos, les mostr? en el monte santo la claridad de tu gloria para testimoniar de acuerdo con la Ley y los Profetas, que la Pasi?n es el camino de la Resurrecci?n?.

?He ah? el camino! ?Lo hemos encontrado! ?Por aqu? se llega? alegr?a desbordante, a la dicha sin fin?!

Pero vayamos despacio?

Los disc?pulos, imbuidos de la mentalidad de un Mes?as ? Rey, no pod?an entender que el Jesucristo? tuviera? padecer: Ser detenido, despreciado, torturado?, y morir en una cruz? Si esperaban del Mes?as la liberaci?n y el Reino, ?c?mo iban a comprender y a aceptar que Jes?s, el Mes?as, terminara en un fracaso? Porque lo de resucitar ellos no lo entend?an mucho?

Por eso Jes?s, en lo alto de la Monta?a, les concede acercarse un poco a su grandeza divina, que ocultaba su Humanidad? Y les hace esta gran revelaci?n: ?Que la pasi?n es el camino de la resurrecci?n?, es decir, que aquellos sufrimientos y la misma muerte no iban a ser el fin de todo, solo camino, paso, pascua?

All? aparecieron Mois?s y El?as como testigos de que todo eso estaba advertido en la Ley ?Mois?s-, y los Profetas ?El?as- que ellos hab?an conocido en la Sinagoga?

Por eso Jes?s la misma tarde de la Resurrecci?n les reprocha a los disc?pulos de Ema?s: "?No era necesario que el Mes?as padeciera esto e padecer esto y entrara as? en su gloria? Y, comenzando por Mois?s y siguiendo por todos los profetas, les explic? ?por el camino- lo que se refer?a a ?l en todas las Escrituras?. (Lc 24, 26 ? 28).

En efecto, siguiendo el camino del sufrimiento y de la cruz, Jes?s consigue su perfecta glorificaci?n como hombre y la salvaci?n del mundo entero.

Y a seguir este camino nos invita ?l, cuando dice: ?El que quiera venir en pos de m?, que se niegue a s? mismo, que cargue con su cruz y me siga?(Mc 8, 34).

Y el Padre, desde la nube, tambi?n nos urge a seguirle: ?Este es mi Hijo, el amado, mi predilecto. Escuchadle?.

?Y este ha sido siempre el camino de todo verdadero creyente:

Dios bendecir? a Abrah?n. Pero, ante todo, tendr? que dejar su familia y su tierra para ir ?hacia la patria que yo te mostrar酔 (1? Lect.).

S. Pablo advierte a Timoteo, -y a nosotros- que si queremos dicha y alegr?a sin fin, tenemos que tomar parte ahora en los ?duros trabajos del Evangelio?? (2? Lect..)

Cuentan que en la Persecuci?n Religiosa de Espa?a, un P. Superior dec?a a los hermanos de comunidad, cuando iban a salir? al martirio: ??Fratres, passio, brevis; gloria, aeterna!?. (?Hermanos, el sufrimiento es breve; la gloria, eterna!)

?Y por qu? todos los a?os, en el segundo domingo de Cuaresma, se nos presenta el Misterio de la Transfiguraci?n?

Porque, desde que entr?bamos en el Tiempo de Cuaresma, se nos advert?a, de la dificultad del camino? Que hemos? de tomar m?s en serio el seguimiento de Jesucristo. Que tenemos que prepararnos para la Pascua, de tal manera, que seamos capaces de renovar nuestro Bautismo en la Noche de Pascua, como si fu?ramos a ser bautizados de nuevo aquella Noche Santa? Como si comenz?ramos de nuevo a ser cristianos?

La Cuaresma se nos presenta as?, como un tiempo de esfuerzo, de trabajo, de lucha? Se nos recordaba el domingo pasado, cuando contempl?bamos a Cristo Vencedor en las Tentaciones del Desierto. Y todo eso es maravilloso s?, pero puede darnos un poco de miedo, de pereza, se nos puede acercar la ?antigua serpiente? y hacernos caer en la tentaci?n? Podemos entrar ?en crisis? como los disc?pulos? Y, como ellos, necesitamos tambi?n nosotros subir a la Monta?a de la Transfiguraci?n para recordar, es m?s, revivir su ense?anza: Que la lucha, el sufrimiento, la tentaci?n, la cruz de cada d?a, la muerte? no terminan en s? mismos, sino que son camino de la verdadera dicha, de la verdadera alegr?a? De modo imperfecto aqu?, en el tiempo, pero real, constatable? Y en plenitud, por toda la Eternidad. ?Que este es el camino!, el verdadero ?camino que anhelamos desde lo profundo de nuestro ser? ?Que lo hemos encontrado?! ?Que nos lo ha revelado el Se?or?! Que est? comprobado a lo largo de los siglos en la vida de Jesucristo, de la Virgen Mar?a, de los ap?stoles y de ?los que han vivido en tu amistad a trav?s de los tiempos??

Entonces pasar? nuestra turbaci?n y diremos de alg?n modo lo que Pedro, el rudo pescador de Galilea, balbuc?a en la el lo alto del Tabor: ?Se?or, qu? hermoso es estar aqu?.? Porque, en plenitud, en toda su grandeza, lo estaremos repitiendo por toda la Eternidad.


Publicado por verdenaranja @ 21:56  | Espiritualidad
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