Viernes, 18 de marzo de 2011

Carta de monse?or Aurelio Jos? K?hn Ofm, obispo prelado de De?n Funes para la Cuaresma 2011.? (AICA)

CUARESMA 2011 ?????????

Hermanos sacerdotes y fieles, PAZ Y BIEN.

El pr?ximo 9 de marzo, mi?rcoles de ceniza, iniciaremos el camino cuaresmal de preparaci?n a la Pascua. Ruego a Dios que sea un tiempo de gracia para todos los que nos ponemos en camino. Un tiempo de escucha de la Palabra y de cambios decisivos y profundos.

Dios nos llama con su Palabra y viene a nuestro encuentro de muchas y variadas formas. Las mismas pruebas por las que estamos pasando, que nos dejan tanta inseguridad y muchos sufrimientos, son un llamado de Dios, un llamado de atenci?n, porque el hombre en medio de tantos descubrimientos y riquezas, ha orientado su coraz?n no al Dios verdadero, sino a los falsos dioses del poder, del dinero y del placer. Dios no es extra?o a nuestros problemas. Al contrario, ?l responde a la sed que hay en el coraz?n de todo ser humano. Pero es? necesario escucharlo atentamente y estar dispuestos a responderle con nuestro s? a su voluntad: ?Reciban con docilidad la Palabra sembrada en ustedes, que es capaz de salvarlos? (Sant 1,21).

La Palabra de Dios en este tiempo cuaresmal proclama con fuerza: ?No endurezcan el coraz?n, sino escuchen la voz de Dios? (Sal 94). ?Vuelvan a m? de todo coraz?n, con ayuno, llantos y lamentos. Desgarren su coraz?n y nos sus vestiduras, y vuelvan al Se?or su Dios, porque ?l es bondadoso y compasivo, lento para la ira y rico en amor? (Joel 2,12).

El tiempo cuaresmal ser? la oportunidad para entablar un nuevo, confiado y sincero di?logo con Dios, en la oraci?n, especialmente con los salmos, donde ?encontramos toda la articulada gama de sentimientos que el hombre experimenta en su propia existencia y que son presentados con sabidur?a ante Dios; aqu? se encuentran expresiones de gozo y dolor, angustia y esperanza, temor y ansiedad? (Benedicto XVI, VD, 24). Es en la oraci?n donde se nos abre el camino de la esperanza en medio de las obscuras y complicadas situaciones que nos toca vivir hoy. ?Cuando ya nadie me escucha, Dios todav?a me escucha. Cuando ya no puedo hablar con ninguno, ni invocar a nadie, siempre puedo hablar con Dios. Si ya no hay nadie que pueda ayudarme, ?l puede ayudarme? (Benedicto XVI, SS,32).

Hermanos, los invito, pues, a vivir intensamente la Cuaresma,? prepar?ndonos as? a la Pascua de Resurrecci?n. Superemos los des?nimos y los miedos, y pong?monos en camino. Escuchemos y leamos la Palabra que la Liturgia cada domingo y cada d?a nos propone. Ser? la Palabra que Dios me dirigir? a m? y a toda la comunidad. Procuren los p?rrocos y catequistas motivar y favorecer el acceso a la Palabra a todos los fieles. Les ofrezco, gratuitamente, Nuevos Testamentos, para los que no tengan Biblia.

Los tiempos urgen que realicemos un cambio. Y el primer cambio debe producirse en el coraz?n. Porque ?es del coraz?n de donde provienen los malos pensamientos; de ah? proceden la inmoralidad sexual, robos, asesinatos, infidelidad matrimonial, codicia, maldad, vida viciosa, envidia, injuria, orgullo y falta de sentido moral. Todas estas maldades salen de dentro y hacen impura a la persona? (Mc 7, 20-23). Es lo que dijo Jes?s, as?, tan claramente, en su di?logo con los fariseos. Surge naturalmente el interrogante, ?c?mo sanar ese coraz?n herido y enfermo, afectado por la falta de valores y buenos ejemplos? ?C?mo cambiar una mentalidad que ha echado ra?ces en la cultura de un pueblo, y revertir un estilo de vida?

La Palabra le?da, meditada, rezada, contemplada y vivida, - es la ?lectio divina? ? har? posible el cambio del coraz?n y de la vida. Por eso mi propuesta, dentro del programa de la misi?n diocesana, es que se formen en las comunidades, tambi?n en el campo, los grupos b?blicos, los grupos de? oraci?n en torno a la Palabra. Como una planta necesita su tiempo y que se le riegue y cuide para crecer, as? tambi?n el fiel cristiano necesita de la constancia y perseverancia? en la oraci?n, en la lectura orante de la Palabra, en la participaci?n con la comunidad en las celebraciones lit?rgicas, y como consecuencia, una coherencia en su vida cotidiana, para que pueda dar buenos frutos.

Dentro de este contexto tendremos la gracia y la alegr?a de instituir para el ministerio de lector al seminarista? Jorge Daniel Juncos, ?el domingo 13 de marzo de 2011, a las 20 hs. en la Iglesia Catedral,? ?Ntra. Sra. Del Carmen?, en De?n Funes. Es su primer paso, despu?s de la admisi?n, en su camino hacia el sacerdocio. La tarea propia del Lector, es la de proclamar? la Palabra y ser animador de la escucha de la Palabra de Dios.

Dos son los seminaristas que tenemos en el Seminario de C?rdoba, haciendo su proceso en vista al sacerdocio. Recomiendo y pido a los fieles que oren? con confianza ?al Se?or, por su perseverancia y santidad de vida. Y oren para que en nuestras comunidades aumenten las familias cristianas donde puedan surgir nuevas y generosas vocaciones, con verdadero esp?ritu misionero,? para el servicio de Dios y de los hombres. Es necesario que se fortalezca en las parroquias la Obra de las Vocaciones Sacerdotales y Religiosas. Las vocaciones son un don de Dios a las comunidades cristianas: Pero ?stas deben pedirlas, acompa?arlas y sostenerlas.

Tambi?n la familia necesita ayuda urgente de la Iglesia, de la comunidad cristiana. Sola no puede hoy sostenerse. Por una parte, es fuerte el ataque que viene del? ambiente relativista que la rodea, y son? dif?ciles en muchos casos las condiciones de vida, por falta de vivienda digna y de un trabajo estable; y tambi?n por la falta de valores en la misma familia. Son tremendamente destructivas las infidelidades y la insuficiente preparaci?n para el matrimonio, cuando la hay.? Porque con demasiada frecuencia ni siquiera se funda la familia en el sacramento del matrimonio por parte de los mismos creyentes. ?

Deber? ser una prioridad pastoral en la Prelatura la atenci?n a la familia. Espero encontrar matrimonios comprometidos y dispuestos a integrar un equipo diocesano que sea de ayuda a otros matrimonios.

La adolescencia y primera juventud es una etapa delicada, dif?cil y decisiva de la vida. Detr?s de sus dramas hay un fuerte reclamo de los adolescentes y j?venes a ser escuchados, queridos y orientados. Dejo? flotando una pregunta, ?qui?n se ofrece para abrir senderos en la pastoral de los adolescentes y j?venes?

Hermanos, el tiempo corre. Siempre hay cosas nuevas y urgentes. Pero est?n tambi?n las m?s importantes. Siento sobre todo la necesidad de abrirle el coraz?n a Dios, poner todo en sus manos y hacer camino Dej?monos, pues,? iluminar por la Palabra, para que el Se?or nos se?ale el camino concreto, realista que debemos recorrer en este Cuaresma, y llegar a una Pascua radiante, esperanzadora. Que sintamos que Cristo est? vivo y camina con nosotros. Y que nuestro coraz?n fue capaz de liberarse de las ataduras que lo ten?an esclavizado.

Nos conforta y anima el s? de Mar?a, el que dio en Nazaret y repiti? al pie de la cruz.

Que el Se?or los bendiga y guarde.

De?n Funes, 15 de febrero de 2011?

Mons. Aurelio J. K?hn ofm, obispo prelado de De?n Funes?


Publicado por verdenaranja @ 23:24  | Hablan los obispos
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