Domingo, 20 de marzo de 2011

ZENIT nos ofrece el Mensaje a los Sacerdotes para?la Cuaresma 2011 del cardenal Mauro Piacenza, prefecto de la Congregaci?n para el Clero, que ha sido hecho p?blico hoy en espa?ol.

MENSAJE A LOS SACERDOTES
Cuaresma 2011

?

S. Em. R. el Cardenal Mauro Piacenza
Prefecto de la Congregaci?n para el Clero

Queridos hermanos en el Sacerdocio,

El tiempo de gracia, que se nos ofrece para vivirlo juntos, nos llama a una conversi?n renovada, as? como siempre nuevo es el Regalo del Sacerdocio ministerial, a trav?s del cual, el Se?or Jes?s se hace presente en nuestras vidas y, por medio de ellas, en la vida de todos los hombres.

Conversi?n, para nosotros Sacerdotes, significa sobre todo conformar cada vez m?s nuestra vida a la predicaci?n, que cotidianamente podemos ofrecer a nuestros fieles, si de tal modo nos transformamos en ?fragmentos? del Evangelio viviente, que todos puedan leer y acoger.

Fundamento de una tal actitud es, sin duda, la conversi?n a la propia identidad: ?debemos convertirnos en aquello que somos! La identidad, recibida sacramentalmente y acogida por nuestra humanidad herida, nos pide la progresiva conformaci?n de nuestro coraz?n, de nuestra mente, de nuestras actitudes, de todo cuanto somos a la imagen de Cristo Buen Pastor, que ha sido impresa sacramentalmente en nosotros.?

Tenemos que entrar en los Misterios que celebramos, especialmente en la Sant?sima Eucarist?a, y dejarnos plasmar por ellos; ?Es en la Eucarist?a que el Sacerdote redescubre la propia identidad! Es en la celebraci?n de los Divinos Misterios donde se puede descubrir el ?como? ser pastores y el ?qu? cosa? sea necesario hacer, para serlo verdaderamente al servicio de los hermanos.

Un mundo descristianizado necesita de una nueva evangelizaci?n, pero una nueva evangelizaci?n exige Sacerdotes ?nuevos?, pero no en el sentido del impulso superficial de una ef?mera moda pasajera, sino con un coraz?n profundamente renovado por cada Santa Misa; renovado seg?n la medida del amor del Sagrado Coraz?n de Jes?s, Sacerdote y Buen Pastor.

Particularmente urgente es la conversi?n del ruido al silencio, de la preocupaci?n por el ?hacer? al ?estar? con Jes?s, participando cada vez m?s conscientemente de Su ser. ?Cada acci?n pastoral tiene que ser siempre eco y dilataci?n de lo que el Sacerdote es!

Tenemos que convertirnos a la comuni?n, redescubriendo lo que realmente significa: comuni?n con Dios y con la Iglesia, y, en ella, con los hermanos. La comuni?n eclesial se caracteriza fundamentalmente por la conciencia renovada y experimentada de vivir y anunciar la misma Doctrina, la misma Tradici?n, la misma historia de santidad y, por lo tanto, la misma Iglesia. Estamos llamados a vivir la Cuaresma con un profundo sentido eclesial, redescubriendo la belleza de estar en una comunidad en ?xodo, que incluye a todo el Orden sacerdotal y a toda nuestra gente, que mira a los propios Pastores como a un modelo de segura referencia y espera de ellos un renovado y luminoso testimonio.

Tenemos que convertirnos a la participaci?n cotidiana del Sacrificio de Cristo sobre la Cruz. As? como ?l dijo y realiz? perfectamente aquella sustituci?n vicar?a, que ha hecho posible y eficaz nuestra Salvaci?n, as? cada sacerdote, alter Christus, es llamado, como los grandes santos, a vivir en primera persona el misterio de tal sustituci?n, al servicio de los hermanos, sobre todo en la fiel celebraci?n del Sacramento de la Reconciliaci?n, busc?ndolo para s? mismos y ofreci?ndolo generosamente a los hermanos, juntamente con la direcci?n espiritual, y con la oferta cotidiana de la propia vida en reparaci?n por los pecados del mundo. Sacerdotes serenamente penitentes delante del Sant?simo Sacramento, que capaces de llevar la luz de la sabidur?a evang?lica y eclesial en las circunstancias contempor?neas, que parecen desafiar nuestra fe, se vuelvan en realidad aut?nticos profetas, capaces, a su vez, de lanzar al mundo el ?nico desaf?o aut?ntico: el desaf?o del Evangelio, que llama a la conversi?n.

A veces, la fatiga es verdaderamente grande y experimentamos ser pocos, con respecto a las necesidades de la Iglesia. Pero, si no nos convertimos, seremos cada vez menos, porque s?lo un sacerdote renovado, convertido, ?nuevo? se convierte en instrumento eficaz, a trav?s del cual, el Esp?ritu llama a nuevos sacerdotes.

Confiamos este camino cuaresmal, a la Bienaventurada Virgen Mar?a, Reina de los Ap?stoles, suplicando a la Divina Misericordia, que sobre el modelo de la Madre celeste, nuestro coraz?n sacerdotal se vuelva tambi?n ?Refugium peccatorum?.


Publicado por verdenaranja @ 18:30  | Hablan los obispos
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