Domingo, 20 de marzo de 2011

Alocuci?n televisiva de monse?or H?ctor Aguer, arzobispo de La Plata en el programa ?Claves para un mundo mejor? (5 de marzo de 2011). (AICA)

2011 EL A?O DE LA VIDA: NO TENER MIEDO DE PROCLAMAR LA VERDAD?????????

La Conferencia Episcopal Argentina ha se?alado el a?o 2011 como ?A?o de la Vida?, es decir un periodo particularmente dedicado a profundizar en nuestra conciencia acerca de la dignidad y el valor de la vida humana en toda circunstancia desde la concepci?n hasta la muerte natural.

Esto significa que no solamente debemos proclamar el valor de la vida sino que tambi?n debemos se?alar los peligros que la acechan y los delitos que pueden cometerse contra ella.

Es una tradici?n del pensamiento cristiano que no solamente hay que exponer la verdad tambi?n hay que identificar y refutar los errores. Por eso hablando de la vida tenemos que pensar tambi?n como se ha ido eclipsando el sentido aut?ntico de la vida humana.

Lo ha se?alado nuevamente el Papa Benedicto XVI, el 26 de febrero pasado, en un discurso a la Asamblea Plenaria de la Pontificia Academia de la Vida.

Es necesario, entonces, tener una clara conciencia de lo que significa el aborto, la eutanasia, la desnutrici?n infantil, la miseria en la que se ven hundidas tantas familias, las condiciones serviles de trabajo, el abandono y la angustia de la mujer embarazada que ha quedado sola, y tantas otras circunstancias terribles que amenazan la vida o vulneran la dignidad de la persona humana.

Hoy quisiera decirles algo hoy acerca del aborto porque pareciera que no es ?pol?ticamente correcto? usar este nombre y se?alar la gravedad de su malicia. Algunos piensan que deber?amos buscar otros modos de comunicar que sean m?s simp?ticos; menos chocantes, presuntamente m?s positivos.

Por eso, me parece oportuno recordar lo que el Magisterio de la Iglesia ense?a constantemente, y citar un pasaje de la Enc?clica ?El Evangelio de la Vida?, que Juan Pablo II public? en 1995. Van a cumplirse 16 a?os el pr?ximo 25 de marzo, solemnidad de la Encarnaci?n del Se?or y ?D?a del Ni?o por nacer?.

Dice el texto: ?Entre todos los delitos que el hombre puede cometer contra la vida el aborto procurado presenta caracter?sticas que lo hacen particularmente grave e ignominioso. El Concilio Vaticano II lo define junto con el infanticidio como cr?menes nefandos.

Hoy, sin embargo ?sigue diciendo Juan Pablo II-, la percepci?n de su gravedad se ha ido debilitando progresivamente en la conciencia de muchos. La aceptaci?n del aborto en la mentalidad, en las costumbres y en la misma ley es se?al evidente de una peligros?sima crisis del sentido moral que es cada vez m?s incapaz de distinguir entre el bien y el mal, incluso cuando est? en juego el derecho fundamental a la vida.

Ante una situaci?n tan grave se requiere m?s que nunca el valor de mirar de frente a la verdad y de llamar a las cosas por su nombre sin ceder a compromisos de conveniencia o a la tentaci?n de autoenga?o. A este prop?sito resuena categ?rico el reproche del Profeta: ?ay los que llaman al mal bien y al bien mal, que dan oscuridad por luz y luz por oscuridad!?.

Precisamente en el caso del aborto se percibe la difusi?n de una terminolog?a ambigua como la de ?interrupci?n del embarazo? que tiende a ocultar su verdadera naturaleza y a atenuar su gravedad en la opini?n p?blica. Quiz?s este mismo fen?meno ling??stico sea s?ntoma de un malestar de las conciencias pero ninguna palabra puede cambiar la realidad de las cosas. El aborto procurado es la eliminaci?n deliberada y directa, como quiera que se realice, de un ser humano en la fase inicial de su existencia, que va de la concepci?n al nacimiento (Evangelium Vital, 58).

?Llamar a las cosas por su nombre!, dice el Papa. Es el lenguaje del Evangelio. Cuando es s?, decir s?, y cuando es no, decir no.

As? nos ense?? Jes?s. As? ha procedido la Iglesia siempre, sobre todo respecto de esas realidades fundamentales, como los valores no negociables que enumer? Benedicto XVI, el primero de los cuales es el respeto y la defensa de la vida humana desde su concepci?n hasta su fin natural. Podemos decir que la verdad natural y cristiana sobre la vida es como un vino exquisito y no hay que rebajarlo con soda??

Mons. H?ctor Aguer, arzobispo de La Plata??


Publicado por verdenaranja @ 18:38  | Hablan los obispos
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