Lunes, 21 de marzo de 2011

ZENIT? nos ofrece la catequesis que el Papa Benedicto XVI pronunci?el Mi?rcoles de Ceniza, 9 de Marzo de 2011, durante la Audiencia General celebrada en el Aula Pablo VI.

Queridos hermanos y hermanas,

Hoy, marcados por el austero s?mbolo de las Cenizas, entramos en el Tiempo de Cuaresma, iniciando un itinerario espiritual que nos prepara a celebrar dignamente los misterios pascuales. La ceniza bendecida impuesta sobre nuestra cabeza es un signo que nos recuerda nuestra condici?n de criaturas, nos invita a la penitencia y a intensificar el empe?o de conversi?n para seguir cada vez m?s al Se?or.

La Cuaresma es un camino, es acompa?ar a Jes?s que sube a Jerusal?n, lugar del cumplimiento de su misterio de pasi?n, muerte y resurrecci?n; nos recuerda que la vida cristiana es un ?camino? que recorrer, que consiste no tanto en una ley que observar,?sino la persona misma de Cristo, a la que hay que encontrar, acoger, seguir. Jes?s, de hecho, nos dice: ?El que quiera venir detr?s de m?, que renuncie a s? mismo, que cargue con su cruz cada d?a y me siga" (Lc?9,23). Es decir, nos dice que para llegar con ?l a la luz y a la alegr?a de la resurrecci?n, a la victoria de la vida, del amor, del bien. Tambi?n nosotros debemos tomar la cruz de cada d?a, como nos exhorta una bella p?gina de la?Imitaci?n de Cristo: "Carga con tu cruz y sigue a Jes?s; as? ir?s hacia la vida eterna. ?l fue delante, llevando su propia cruz y muri? por ti en la cruz para que t? lleves tu propia cruz y est?s dispuesto a morir en ella. Porque si mueres con ?l con ?l igualmente vivir?s. Y si eres su socio en la pena tambi?n lo ser?s en el triunfo??(L. 2, c. 12, n. 2). En la Santa Misa del Primer Domingo de Cuaresma rezaremos: Oh Dios nuestro Padre, con la celebraci?n de esta Cuaresma, signo sacramental de nuestra conversi?n, concede a tus fieles crecer en el conocimiento del misterio de Cristo y de dar testimonio de ?l con una digna conducta de vida? (Colecta). Es una invoaci?n que dirigimos a Dios porque sabemos que s?lo ?l puede convertir nuestro coraz?n. Y es sobre todo en la Liturgia, en la participaci?n en los santos misterios, donde somos llevados a recorrer este camino con el Se?or; es un ponernos a la escuela de Jes?s, recorrer los acontecimientos que nos han traido la salvaci?n, pero no como una simple conmemoraci?n, un recuerdo de hechos pasados. En las acciones lit?rgicas, Cristo se hace presente a trav?s de la obra del Esp?ritu Santo, esos acontecimientos salv?ficos se vuelven actuales. Hay una palabra-clave a la que se recurre a menudo en la Liturgia para indicar esto: la palabra ?hoy?; y esta debe entenderse en el sentido original, no metaf?rico.?Hoy?Dios revela su ley y nos da a elegir?hoy?entre el bien y el mal, entre la vida y la muerte?(cfr?Dt?30,19);?hoy?"el Reino de Dios est? cerca. Convert?os y creed en el Evangelio? (Mc?1,15);hoy?Cristo ha muerto en el Calvario y ha resucitado de entre los muertos; ha subido al cielo y se ha sentado a la derecha del Padre;?hoy?se nos da el Esp?ritu?Santo;?hoy?es el tiempo favorable. Participar en la?Liturgia significa entonces sumergir la propia vida en el misterio de Cristo, en su presencia permanente, recorrer un camino en el que entramos en su muerte y resurrecci?n para tener la vida.

En los domingos de Cuaresma, de forma muy particular en este a?o lit?rgico del ciclo A, somos introducidos a vivir un itinerario bautismal, casi a recorrer el camino de los catec?menos, de quellos que se preparan a recibir el Bautosmo, para reavivar en nosotros este don y para hacer de modo que nuestra vida recupere las exigencias y los compromisos de este Sacramento, que est? en la base de nuestra vida cristiana. En el mensaje que he enviado para esta Cuaresma, que querido recordar el nexo particular que liga el Tiempo cuaresmal al Bautismo. Desde siempre la Iglesia asocia la Vigilia Pascual a la celebraci?n del Bautismo, paso a paso: en ?l se realiza ese gran misterio por el que el hombre, muerto al pecado, es hecho part?cipe de la vida nueva en Cristo Resucitado y recibe el Esp?ritu de Dios que resucit? a Jes?s de entre los muertos (cfr?Rm?8,11). Las Lecturas que escucharemos en los pr?ximos domingos y a las que os invito a prestar especial atenci?n, se toman precisamente de la tradici?n antigua, que acompa?aba al catec?meno en el descubrimiento del Bautismo: son el gran anuncio de lo que Dios obra en este Sacramento, una estupenda catequesis bautismal dirigida a cada uno de nosotros. El Primer Domingo, llamado Domingo de la tentaci?n, porque presenta las tentaciones de Jes?s en el desierto, nos invita a renovar nuestra decisi?n definitiva por Dios y a afrontar con valor la lucha que nos espera para permanecerle fieles. Siempre est? de nuevo esta necesidad de la decisi?n, de resistir al mal, de seguir a Jes?s. En este Domingo la Iglesia, tras haber o?do el testimonio de los padrinos y catequistas, celebra la elecci?n de aquellos que son admitidos a los Sacramentos Pascuales. El Segundo Domingo es llamado de Abraham y de la Transfiguraci?n. El Bautismo es el sacramento de la fe y de la filiaci?n divina; como Abraham, padre de los creyentes, tambi?n nosotros somos invitados a partir, a salir de nuestra tierra, a dejar las seguridades que nos hemos construido, para volver a poner nuestra confianza en Dios; la meta se entrev? en la transfiguraci?n de Cristo, el Hijo amado, en el que tambi?n nosotros nos convertimos en ?hijos de Dios?. En los domingos sucesivos se presenta el Bautismo en las im?genes del agua, de la luz y de la vida. El Tercer Domingo nos hace encontrar a la Samaritana (cfr Jn 4,5-42). Como Israel en el ?xodo, tambi?n nosotros en el Bautismo hemos recibido el agua que salva; Jes?s, como dice a la Samaritana, tiene un agua de vida, que extingue toda sed; y este agua es su mismo Esp?ritu. La Iglesia en este Domingo celebra el primer escrutinio de los catec?menos y durante la semana les entrega el S?mbolo: la Profesi?n de la fe, el Credo. El Cuarto Domingo nos hace reflexionar sobre la experiencia del ?ciego de nacimiento" (cfr?Jn?9,1-41). En el Bautismo somos liberados de las tinieblas del mal y recibimos la luz de Cristo para vivir como hijos de la luz. Tambi?n nosotros debemos aprender a ver la presencia de Dios en el rostro de Cristo y as? la luz. En el camino de los catec?menos se celebra el segundo escrutinio. Finalmente, el Quinto Domingo nos presenta la resurrecci?n de L?zaro (cfr Jn 11,1-45). En el Bautismo hemos pasado de la muerte a la vida y somos hechos capaces de gustar a Dios, de hacer morir el hombre viejo para vivir del Esp?ritu del Resucitado. Para los catec?menos, se celebra el tercer escrutinio y durante la semana se les entrega la oraci?n del Se?or, el Padrenuestro.

Este itinerario cuaresmal que somos invitados a recorrer en Cuaresma se caracteriza, en la tradici?n de la Iglesia, por algunas pr?cticas: el ayuno, la limosna y la oraci?n. El ayuno significa la abstinencia de la comida pero comprende otras formas de privaci?n en aras de una vida m?s sobria. Todo esto no constituye todav?a la realidad plena del ayuno: es el signo externo de una realidad interior, de nuestro compromiso, con la ayuda de Dios, de abstenernos del mal y de vivir el Evangelio. No ayuna de verdad quien no sabe nutrirse de la Palabra de Dios.

El ayuno, en la tradici?n cristiana, est? ligado estrechamente a la limosna. San Le?n Magno ense?aba en uno de sus discursos sobre la Cuaresma: ?Cuanto todo cristiano hace siempre, tiene ahora que practicarlo con mayor dedicaci?n y devoci?n, para cumplir la norma apost?lica del ayuno cuaresmal consistente en la abstinencia no s?lo de la comida, sino que sobre todo abstinencia de los pecados. A este obligado y santo ayuno, no se le puede a?adir obra m?s ?til que la limosna, la que bajo el nombre ?nico de 'misericordia' comprende muchas obras buenas. Inmenso es el campo de las obras de misericordia. No s?lo los ricos y pudientes pueden beneficiar a otros con la limosna, tambi?n los de modesta o pobre condici?n. De esta manera, aunque desiguales en los bienes, todos pueden ser iguales en los sentimientos de piedad del alma? (Discurso?6?sobre la Cuaresma, 2:?PL?54, 286). San Gregorio Magno recordaba en su?Regla Pastoral, que el ayuno es santo por las virtudes que lo acompa?an, sobre todo por la caridad, por cada gesto de generosidad que da a los pobres y necesitados el fruto de nuestra privaci?n (cfr 19,10-11).

La Cuaresma, adem?s, es un tiempo privilegiado para la oraci?n. San Agust?n dice que el ayuno y la limosna son ?las dos alas de la oraci?n?, que le permiten alcanzar mayor impulso y llegar a Dios. Este afirma: ?De tal modo nuestra oraci?n, hecha con humildad y caridad, en el ayuno y la limosna, en la templanza y el perd?n de las ofensas, dando cosas buenas y no devolviendo las malas, alej?ndose del mal y haciendo el bien, busca la paz y la consigue. Con las alas de estas virtudes nuestra oraci?n vuela segura y es llevada con m?s seguridad hasta el cielo, donde Cristo, nuestra paz, nos ha precedido? (Serm?n?206, 3?sobre la Cuaresma:?PL?38,1042). La Iglesia sabe que, por nuestra debilidad, es muy fatigoso hacer silencio para ponerse delante de Dios, y tomar conciencia de nuestra condici?n de criaturas que dependen de ?l y de pecadores necesitados de su amor; por esto en Cuaresma, nos invita a una oraci?n m?s fiel e intensa y a una meditaci?n prolongada sobre la Palabra de Dios. San Juan Cris?stomo nos exhorta: ?Embellece tu casa con modestia y humildad a trav?s de la pr?ctica de la oraci?n . Vuelve espl?ndida tu casa con la luz de la justicia; adorna sus paredes con las obras buenas como si fuesen una p?tina de oro puro y en lugar de muros y de piedras preciosas coloca la fe y la sobrenatural magnanimidad, poniendo sobre todas las cosas, en alto del front?n, la oraci?n como decoraci?n de todo el complejo. As? preparas al Se?or una morada digna, as? lo acoges en un espl?ndido palacio. ?l te conceder? transformar tu alma en templo de su presencia? (Homil?a ?6?sobre la Oraci?n:?PG64,466).

Queridos amigos, en este camino cuaresmal estemos atentos a acoger la invitaci?n de Cristo a seguirlo de un modo m?s decidido y coherente, renovando la gracia y los compromisos de nuestro Bautismo, para abandonar el hombre viejo que est? en nosotros y revestirnos de Cristo, para, renovados, alcanzar la Pascua y poder decir con san Pablo ?no vivo yo, es Cristo que vive en m? (Gal?2,20). ?Buen camino cuaresmal a todos vosotros!?Gracias!

[En espa?ol dijo]

Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua espa?ola, en particular a los grupos provenientes de Espa?a, M?xico, Chile y otros pa?ses latinoamericanos. Queridos amigos, en este camino cuaresmal, os invito a acoger la invitaci?n de Cristo a seguirlo de un modo m?s decidido y coherente, renovando la gracia y los compromisos bautismales, para que revisti?ndoos de Cristo, pod?is llegar renovados a la Pascua y decir con san Pablo?"vivo yo, pero no soy yo, es Cristo quien vive en m?"?(Gal?2, 20). Deseo a todos un santa Cuaresma.

[Traducci?n del original italiano por Carmen ?lvarez
?Libreria Editrice Vaticana]


Publicado por verdenaranja @ 21:47  | Habla el Papa
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