S?bado, 02 de abril de 2011

ZENIT publica el comentario al Evangelio del pr?ximo domingo, cuarto de Cuaresma (Juan 9,1-41), 3 de abril, redactado por monse?or Jes?s Sanz Montes, ofm, arzobispo de Oviedo.

Evangelio del domingo: Cuando el coraz?n se queda ciego?

Decimos en el dicho popular que los ojos son las ventanas del coraz?n. Y el autor de El Principito (Antoine de Saint Exupery), dir? aquello c?lebre: que lo importante s?lo se ve con el coraz?n. No siempre vemos bien las cosas, ni las gentes, ni la misma vida, porque no siempre amamos. Hay una especie de "miop?a" del coraz?n. En el camino hacia la Luz pascual, la Iglesia hoy nos invita con la Palabra de Dios a comprobar la vista de nuestro coraz?n y el amor de nuestra mirada. Son tres los protagonistas que llenan este escenario evang?lico: Jes?s, el ciego de na?cimiento y los fariseos.

En primer lugar est? el ciego de nacimiento que es visto por Jes?s, un invidente que es alcanzado por la mirada de Jes?s. No es una ceguera culpable la suya, ni tam?poco maldita, cuando su destino ?ltimo ser? nacer a la luz. El encuentro con Jes?s, sencillamente anticipa ese nacimiento luminoso. A pesar de su tara f?sica, menos mal que su madre no lo abort? y tampoco lo "eutanasiaron" despu?s. Para ?l fue posible con antelaci?n el encuentro con Aquel despu?s del cual ni la oscuridad, ni la ceguera, ni el mal, ni el pecado... tiene ya la ?ltima palabra.

Los fariseos ten?an otra ceguera, mucho m?s compleja y dif?cil de salvar porque estaba ideologizada, ten?a intereses creados, tantos que hasta les imped?a reco?nocer lo evidente: que un ciego de verdad, de verdad lleg? a ver. Y tendr?n que en?contrar alguna raz?n para seguir justific?ndose en su posici?n. Ellos determinar?n que Jes?s no puede venir de Dios cuando hace cosas "aparentemente" prohibidas por Dios por ser en s?bado -son las apariencias del mirar humano-. Se afanan en un capcioso interrogatorio: preguntan al ciego, a sus padres, al ciego de nuevo... pero no quieren o?r cuando lo que escuchan no coincide con sus previsiones.

Hemos de situarnos dentro de este Evangelio: con nuestras cegueras y oscuridades ante Jes?s Luz del mundo. La gran diferencia entre el ciego y los fariseos estaba en que el primero reconoc?a su ceguera sin m?s, y por eso acogi? la Luz, mientras que los segundos dec?an que ve?an y por eso permanec?an en su oscuridad, en su pecado. No les bastaba a ellos con estar en la si?nagoga, como no nos basta a nosotros con estar en la Iglesia, si nuestro estar no est? iluminado y no es luminoso, si no caminamos como hijos de la luz buscando lo que agrada al Se?or. Los fariseos sab?an mu?chas cosas de Dios, pero no sab?an a lo que sabe Dios; ellos pensaban que ve?an las co?sas en su justa medida -la suya-, pero ?sta no coincid?a con la de los ojos de Dios. Este es nuestro reto.


Publicado por verdenaranja @ 12:33  | Espiritualidad
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