S?bado, 02 de abril de 2011

Mensaje de monse?or Eduardo Eliseo Mart?n, obispo de Villa de la Concepci?n del R?o Cuarto, para la Cuaresma 2011 (Mi?rcoles de ceniza, 9 de marzo de 2011) (AICA)

MENSAJE DE CUARESMA 2011??????

?Queridos hermanos y hermanas:

Estamos iniciando un nuevo per?odo Cuaresmal. Este tiempo nos es donado para prepararnos intensa, responsable y ardorosamente de modo que podamos ?celebrar con un coraz?n purificado la Pascua de Resurrecci?n.??

1. CAR?CTER SACRAMENTAL DE LA CUARESMA?

Para los cristianos no todos los tiempos son iguales. Hay un tiempo para cada cosa, dice la Sagrada Escritura . Pues bien, el tiempo de Cuaresma es el tiempo de la conversi?n. Es un tiempo favorable, nos recuerda el Ap?stol Pablo: ?En el momento favorable te escuch?, y en el d?a de la salvaci?n te socorr?. Este es el tiempo favorable, este es el d?a de la salvaci?n" .

Los invito, queridos hermanos, a vivir este tiempo favorable y aprovecharlo. Dios es un Dios que act?a en la historia, y la historia tiene oportunidades, ocasiones favorables, que no sabemos si se podr?n repetir. Por ello la Iglesia siguiendo a Jes?s,? nos lanaza? este desaf?o: ??Convi?rtanse y crean en el Evangelio!"

La Cuaresma tiene un car?cter Sacramental. La Cuaresma es el instrumento sacramental para incrementar nuestra conversi?n, nuestra purificaci?n. As? como a un trozo de pan y un poco de vino, el sacerdote, por las palabras de la consagraci?n, los transforma en el Cuerpo y la Sangre de Nuestro Se?or Jesucristo, del mismo modo, siguiendo las indicaciones que como Maestra la Iglesia nos da en el tiempo de Cuaresma cuales son: el ayuno, la oraci?n y la limosna, acontece en nosotros,? por la potencia del Esp?ritu Santo, algo mucho m?s grande que si qued?ramos librados a nuestras propias fuerzas o a nuestras buenas intenciones y prop?sitos. Por tanto, las pr?cticas cuaresmales, en obediencia a lo que nos indica la Iglesia, tienen una potencia transformadora y purificadora mucho m?s grande.?

2. LA CONVERSI?N: SU SIGNIFICADO?

Muchas veces entendemos la conversi?n en un sentido intimista, mir?ndonos a nosotros mismos, nuestros pecados y propendemos a decidir nosotros aquello que debemos cambiar. En cambio, la conversi?n es girar la mirada de nosotros mismos para ponerla en el Se?or, ponernos a su escucha por medio de su Palabra y obedecer lo que nos dice. Es dejar entrar a Cristo y ponerse en obediencia a ?l, dejando que sea ?l? quien dicte los pasos de nuestra purificaci?n. El camino de la conversi?n, que dicho sea de paso, comenz? en nuestro bautismo y continuar? toda la vida, tiene como punto de partida, en nuestra edad consciente, el grito: ??Se?or, ten piedad de m? que soy un pecador!" Sin esta conciencia del pecado nada verdadero en nuestra vida y en nuestras relaciones podemos realizar.? Este grito es un reconocimiento del mal en uno mismo, es un reconocimiento de la imposibilidad de nuestras fuerzas para dejar de serlo, y es una afirmaci?n, un acto de fe y confianza en la omnipotencia de Dios, que es el ?nico que nos puede librar y perdonar.

La conversi?n es el cambio de vida que se produce por el Encuentro con Jesucristo, que nos renueva por dentro, nos libera del pecado y de la muerte y nos da un ?mpetu de conformar un Pueblo. De all? que la conversi?n, si bien es un hecho personal de cada uno, tiene un horizonte comunitario: el Pueblo de Dios. En la conversi?n a Cristo se da la inserci?n en la comuni?n con los hermanos, y una pasi?n y ardor? misioneros por llevar lo que nos ha sucedido de grande, de consolador, de liberador, de gusto de vida nueva a todos los hombres.

Para esta conversi?n no se necesita ninguna cualidad intelectual o ?tica particular, sino miremos los Evangelios de este ciclo A de la Cuaresma: La Samaritana , el ciego de nacimiento , L?zaro que est? muerto . Podemos ser cualquier cosa o estar en cualquier situaci?n, que no son ning?n obst?culo para dejar entrar el amor de Cristo en nosotros y dejarnos tomar por ?l. ?Poner la mirada en Jes?s y tenerla fija en ?l hace del pecado algo extra?o y lo aniquila, mientras que tener la mirada fija sobre nuestro mal impide la conversi?n.?

3. EL SACRAMENTO DE LA PENITENCIA?

El modo ordinario como la Iglesia nos hace ahondar en el amor a Cristo? y dejar entra su amor en nosotros, es el sacramento de la Penitencia. No es un sentimiento, sino una acci?n que brota de un juicio sobre el mal en nosotros y un abandonarnos en la misericordia del Se?or, que a trav?s del gesto sacramental, nos cambia por dentro y nos regenera, reconcili?ndonos con ?l y con nuestros hermanos.

En este sentido exhorto a los sacerdotes, en este tiempo penitencial, a estar m?s disponibles parar la administraci?n de la Confesi?n, y a los fieles todos: sacerdotes, consagrados y laicos, a recurrir m?s frecuentemente al mismo.? En este sentido son de mucha utilidad las celebraciones penitenciales que incluyen la dispensaci?n del sacramento de la Reconciliaci?n.

Con particular atenci?n me dirijo ahora a aquellos que, por diversas razones, no pueden acercarse a los sacramentos. Tengan ?nimo. Las pr?cticas cuaresmales (oraci?n, ayuno y obras de caridad) vividas en actitud de seguimiento de Jes?s, con verdadero deseo de cambio, les traer? muchos frutos de renovaci?n espiritual.??

4. ORAR CON LA PALABRA?

La oraci?n es vital para los cristianos, so pena de desaparecer como tales si no oramos.? Este per?odo penitencial es ?para profundizar en la oraci?n y dedicarle m?s tiempo y m?s intensidad a la misma, de modo que el coraz?n est? m?s fijo con su mirada en Cristo Jes?s.? Hay un modo de orar decisivo: orar con la misma ?Palabra de Dios. Orar con la Palabra es orar de un modo seguro, pues no expreso meramente un sentimiento o una intenci?n m?a sino que hago m?as las mismas palabras dadas por Dios. En este sentido ser? siempre una oraci?n conforme a la voluntad de Dios.? Dado que en este tiempo se nos invita a una lectura m?s frecuente de la Palabra de Dios, animo a los sacerdotes y agentes de pastoral a ofrecer los medios oportunos para que los fieles puedan ejercitarse en una lectura asidua de la Sagrada Escritura, especialmente siguiendo los textos de la liturgia de este tiempo . De modo particular los exhorto a promover en las comunidades parroquiales la lectura orante de la Palabra a trav?s de la Lectio Divina.??

5. MORTIFICACI?N Y CARIDAD?

Por la herida del pecado tenemos una tendencia a relacionarnos con las cosas y con las personas de modo desordenado. Es necesario, para una relaci?n adecuada con las mismas,? una permanente vigilancia. El modo pr?ctico y concreto es? la mortificaci?n expresada como ayuno. Ayunar es decir no a algo que es l?cito, pero que no me conviene. Es tener ganas de comer algo, y decir: no como. Es tener sue?o, y decir: me levanto; es no tener ganas de ir al colegio y sin embargo voy.? Tenemos una tendencia a creer que nos realizamos en la posesi?n de las cosas. El ayuno nos recuerda y educa en descubrir que la realizaci?n de nuestra vida est? en el Se?or, a trav?s de una relaci?n adecuada, es decir, virginal, con las personas y las cosas.? La Cuaresma es el tiempo propicio para ordenar nuestras relaciones con las cosas y las personas. Frecuentemente, como fruto del ayuno de cosas materiales, ahorramos dinero o cosas. Es necesario que ese ahorro se done? y se comparta con los m?s necesitados, sea poco o mucho. No habr? verdadera conversi?n si no se manifiesta en obras de caridad.? La oraci?n y el ayuno deben desembocar en la liberaci?n del ego?smo y en el hacernos m?s hermanos de nuestros hermanos, especialmente los m?s pobres, compartiendo con ellos no s?lo lo que nos sobra sino a?n dando de lo que necesitamos. Pero las obras de caridad no se reducen a dar cosas, sino que conllevan el darnos a nosotros mismos, nuestro tiempo, nuestros dones,? nuestras capacidades. De ah? que este tiempo es propicio tambi?n para entregarnos a favor de nuestros hermanos: hay muchos enfermos y ancianos solos, hay muchos ni?os que necesitan cari?o, hay muchos j?venes que andan sin sentido. Es el tiempo para ponernos en acci?n a favor de todo pr?jimo necesitado. Por ello, animo vivamente a que en todas las comunidades parroquiales y en los Colegios cat?licos se realicen gestos de caridad comunitaria, por ejemplo, identificando una necesidad particular e ir en socorro de la misma para ayudar a superarla.

De este modo, ejercitando la caridad personal y comunitaria, unidas a la oraci?n, al sacramento de la Penitencia y ?a la mortificaci?n,? descubriremos el poder de Dios en nuestras vidas y llegaremos a la Pascua, ligeros de equipaje in?til y molesto, libres para amar, libres porque seremos m?s verdaderos, y podremos celebrar la misma con los panes ?cimos de la pureza y la verdad .

Que la Sant?sima Virgen Mar?a, la Inmaculada Concepci?n, Madre y Patrona nuestra interceda por todos para que esta Cuaresma nos lleve a celebrar la Pascua purificados de coraz?n. Con mi bendici?n pastoral.?

Mons. Eduardo Eliseo Mart?n, obispo de Villa de la Concepci?n del R?o Cuarto

Cfr. Ecl?s 3,1-8
2Cor 6,2
Mc 1,15b
Lc 18,13
Cfr. Jn 4,1-42
Jn 9
Cfr. Jn 11,1-44
Cfr Verbum Domini N?52
Cfr. Verbum Domini? N?86
Cfr. 1Cor 5,6-8?


Publicado por verdenaranja @ 22:27  | Hablan los obispos
 | Enviar