Domingo, 03 de abril de 2011

Homil?a de monse?or H?ctor Aguer, arzobispo de La Plata, en la misa de inauguraci?n del a?o acad?mico en el Seminario Mayor ?San Jos? (7 de marzo de 2011). (AICA)

LA ACTUALIDAD DE SANTO TOM?S???????????

Iniciamos hoy otro a?o acad?mico en el Seminario encomend?ndonos a la intercesi?n de Santo Tom?s de Aquino, bajo cuyo patronazgo nos reconocemos. Mantenemos con este gesto la continuidad de una tradici?n platense que ha seguido con fidelidad los pasos de la Iglesia universal. No han faltado, en las ?ltimas d?cadas, voces disonantes que proclamaban la caducidad de la inspiraci?n tomasiana de los estudios eclesi?sticos; la consideraban obsoleta, inadecuada a las exigencias cient?ficas, culturales y pastorales de la actualidad. Sin embargo, el ?ltimo Concilio ecum?nico ?que en esto ha sido el ?nico en la historia- recomienda dos veces el recurso al Doctor de Aquino. En la declaraci?n sobre la educaci?n cristiana de la juventud se establece que en el cultivo de las disciplinas universitarias ha de se?alarse la armon?a entre la fe y la raz?n siguiendo las huellas de los doctores de la Iglesia, principalmente de Santo Tom?s de Aquino (Gravissimum educationis momentum, 10). En el decreto sobre la formaci?n sacerdotal se dispone que los estudiantes de teolog?a deben empe?arse? en profundizar en los misterios de la fe para descubrir la ?ntima conexi?n que los religa; tienen que iniciarse en la especulaci?n teol?gica bajo el magisterio de Santo Tom?s (Optatam totius, 16).

La actualidad permanente del Aquinate y la consiguiente pertinencia del estudio de sus obras y de la adopci?n de sus principios ha sido remarcada por la ense?anza reciente de los pont?fices. Basta recordar la enc?clica Fides et ratio de Juan Pablo II y varias intervenciones de Pablo VI, a quien le correspondi? celebrar el s?ptimo centenario de la muerte de Santo Tom?s. En esa oportunidad asegur? que todos, todos los que somos hijos fieles de la iglesia podemos y debemos, por lo menos en alguna medida, ser disc?pulos suyos. Adem?s, aquel Papa preguntaba: Maestro Tom?s, ?qu? lecci?n nos puedes dar? Y se respond?a: la confianza en la verdad del pensamiento religioso cat?lico, tal como ?l lo defendi?, expuso y abri? a la capacidad cognoscitiva de la mente humana. Benedicto XVI le ha dedicado a Santo Tom?s las catequesis de tres audiencias generales, las de los mi?rcoles 2, 16 y 23 de junio de 2010. Ha dicho: incluso m?s de setecientos a?os despu?s de su muerte, podemos aprender mucho de ?l. El pont?fice destaca sobre todo la valoraci?n tomasiana de la raz?n y su capacidad para alcanzar la aut?ntica verdad sobre el hombre. Dice, sint?ticamente: Santo Tom?s nos propone una visi?n de la raz?n humana amplia y confiada: amplia porque no se limita a los espacios de la llamada raz?n emp?rico-cient?fica, sino que est? abierta a todo el ser y por tanto tambi?n a las cuestiones fundamentales e irrenunciables del vivir humano; y confiada porque la raz?n humana, sobre todo si acoge las inspiraciones de la fe cristiana, promueve una civilizaci?n que reconoce la dignidad de la persona, la intangibilidad de sus derechos y la obligatoriedad de sus deberes. En la catequesis de Benedicto XVI se refleja el alt?simo concepto que Santo Tom?s ten?a de la persona humana, lo m?s perfecto que hay en toda la naturaleza y la actualidad de su ense?anza sobre el obrar humano y la ley natural, en la que se expresan las exigencias de nuestra condici?n. Cuando se niega la ley natural y la responsabilidad que implica ?afirma el Papa- se abre dram?ticamente el camino al relativismo ?tico en el plano individual y el totalitarismo del Estado en el plano pol?tico.

Como sabemos, la obra del Doctor Ang?lico es vast?sima. Ante todo, hay que mencionar las s?ntesis teol?gicas: el Escrito sobre las Sentencias de Pedro Lombardo no es un mero comentario, sino que suscita cuestiones sobre temas que emergen de aquel texto oficial de la ense?anza universitaria de la teolog?a; la Suma contra los Gentiles, que ha sido llamada incorrectamente Suma Filos?fica; su obra m?xima, la Suma Teol?gica, interrumpida en la cuesti?n 90 de la tercera parte; y el Compendio de Teolog?a, que tambi?n qued? inconcluso y en el cual intent? distribuir la materia utilizando como principio ordenador la fe, la esperanza y la caridad. El conjunto de los escritos tomasianos incluye? disputas universitarias, comentarios a la Sagrada Escritura, comentarios a Arist?teles y a otros autores, escritos pol?micos, tratados sobre asuntos particulares, respuestas a consultas sobre diversos temas, textos lit?rgicos y predicaciones. Se le atribuye adem?s una serie de escritos de dudosa autenticidad.

La Suma contra los Gentiles, compuesta entre 1259 y 1264, y la intenci?n que le dio origen, manifiestan un flanco singular de la presentaci?n de la verdad cristiana. En algunos manuscritos la obra recibe este t?tulo: Libro sobre la verdad de la fe cat?lica, contra los errores de los infieles. El calificativo de infieles se refiere, en general, a quienes resisten a la fe, pero frecuentemente en el texto designa a musulmanes y paganos. Desde el comienzo, el autor advierte que el oficio del sabio es doble: proclamar la verdad que ha meditado y refutar los errores que se le oponen. La Suma Contra los Gentiles es una obra de sabidur?a, pero no una s?ntesis teol?gica propiamente dicha, ya que se notan en ella muchas omisiones; parece, m?s bien destinada al uso de los fieles que estaban en contacto con no cristianos y ten?an que afrontar sus objeciones y responder a ellas con argumentos eficaces. Hoy dir?amos que tiene un car?cter misional, apolog?tico. Es un testimonio del di?logo y la controversia entablada en el siglo XIII por los pensadores cat?licos con los sabios jud?os y musulmanes, una especie de manual para esa important?sima tarea eclesial. Algunos sostienen que Santo Tom?s lo compuso por encargo del maestro general de su Orden, para el uso de los misioneros dominicos que predicaban en Espa?a y en el norte de ?frica. El Padre Patfoort la define como una escuela de presentaci?n de la fe cristiana a los infieles.

El planteo metodol?gico del Aquinate es actual?simo. Se propone demostrar que las verdades de la fe no son imposibles, incongruentes, il?gicas; para manifestarlo toma en cuenta qu? podr?a pensar de sus explicaciones la gente que no tiene fe o se abroquela en prejuicios contra ella. Comprende que no se puede convencer a tales adversarios con las mismas razones que bastan a los fieles; la insuficiencia de esos argumentos los llevar?a probablemente a creer que no tiene fuerza racional nuestra adhesi?n a la verdad y as? quedar?an confirmados en el error. El principio fundamental es que la raz?n natural no puede ser contraria a la verdad de la fe. Por eso, en los tres primeros libros de esta Suma, Santo Tom?s se dedica a esclarecer puntos de la doctrina cat?lica que son accesibles a la raz?n: lo que ?sta es capaz de investigar acerca de Dios pero que la revelaci?n aclara y refuerza. El di?logo entre cristianos e infieles implica que antes de abordar las diferencias se subrayen los puntos de acuerdo. En el libro IV la tem?tica es m?s propiamente teol?gica; al exponer los misterios de la fe que exceden a la raz?n, el Santo Doctor exhibe argumentos que permitan a los no creyentes reconocer que esas verdades no son contrarias a la idea que ellos tienen de Dios. Emplea para ese fin las autoridades que ellos aceptan: el Antiguo Testamento en la discusi?n con los jud?os, el Nuevo con los herejes, la raz?n natural con los musulmanes y paganos. La discusi?n se apoya en la meditaci?n, y supone la posibilidad de un encuentro armonioso entre la filosof?a y la Sagrada Escritura, la raz?n y la revelaci?n, los autores no cristianos y los Padres de la Iglesia y dem?s doctores cat?licos.

Me he detenido en la Suma contra los Gentiles porque constituye, mutatis mutandis, un modelo a seguir. Tambi?n hoy en d?a, el maestro de la verdad cat?lica ?como se dec?a en el siglo XIII-, el profesor de religi?n, el predicador ministro de la Palabra y aun los fieles ilustrados no pueden contentarse con una simple exposici?n de la doctrina, sin consideraci?n de los errores contrarios que la oscurecen, de los prejuicios culturales que impiden su recta comprensi?n, del ambiente filos?fico o m?s bien ideol?gico que se va tornando hegem?nico en la opini?n general. Es preciso elaborar un acompa?amiento apolog?tico de la difusi?n de la verdad y para eso estudiar el pensamiento contempor?neo, registrar sus puntos de acuerdo o de no oposici?n a la fe, para apoyarse en ellos y elaborar los argumentos racionales necesarios para desmontar los errores que la contradicen. Benedicto XVI en su obra personal como te?logo y en su magisterio como pont?fice manifiesta el aprecio de la tradici?n cat?lica por el papel de la raz?n en la b?squeda de la verdad natural y en la fascinante aventura del intellectus fidei, en el gozoso ejercicio de pensar la fe.

Al invocar a Santo Tom?s en el comienzo de las lecciones del a?o tendr?amos que advertir que esta referencia no puede ser meramente ceremonial. ?Qu? contacto efectivo con su pensamiento pueden establecer los alumnos en los cursos de filosof?a y de teolog?a? Reconozcamos que normalmente se estudia con manuales y que no es com?n en los programas la lectura directa de sus textos, m?s all? de algunas citas o fragmentos seleccionados. Es verdad que el Doctor Ang?lico no abord? todas las cuestiones de las materias que hoy integran el curr?culo; es necesario completar y actualizar su ense?anza para desarrollar nuevos temas y dar raz?n de ense?anzas m?s recientes del magisterio eclesial.

Pero los alumnos de esta ?poca pueden tener que enfrentar dificultades de ?ndole subjetiva y cultural para leer a Santo Tom?s. Para hacerlo, en primer lugar hay que tener tiempo y querer dedicarlo a esa tarea. Estamos apremiados por muchos requerimientos, la imprescindible entrega al estudio se ve disipada por m?ltiples objetos de distracci?n. Las nuevas tecnolog?as no solo ofrecen maravillosas posibilidades para el empe?o intelectual; tambi?n representan una trampa: basta pensar en el tiempo que pierden tantos j?venes solaz?ndose en gansadas mediante facebook, twitter, chateos y mensajitos telef?nicos. Adem?s, registremos esta paradoja: la simplicidad y la claridad de la ratio tomasiana abruma a quienes no est?n adiestrados en h?bitos rigurosos de pensamiento. La desconexi?n l?gica es -al decir de psic?logos y pedagogos- una deficiencia de muchos j?venes de hoy que ya constituyen una generaci?n digital. Leer a Santo Tom?s, sin embargo, es un ejercicio costoso pero saludable, medicinal: ayuda a pensar seg?n el dinamismo natural de la inteligencia y el que es propio de la fe; ordena la cabeza. Otro obst?culo es el idioma. Por cierto, existen muchas traducciones, pero es mejor leerlo en lat?n ?el suyo es accesible y podr?a proponerse como una meta en los cursos de esa lengua. Una posible soluci?n ser?a ofrecer cursos optativos de lectura, en su original, de textos tomasianos; optativos, pero para algunos habr?a que aplicar el evang?lico compelle intrare.

Las observaciones que acabo de presentar se refieren a la dimensi?n intelectual de la formaci?n impartida en el Seminario, pero no exclusivamente a ella. La vida intelectual y la vida espiritual son realidades fraternas, vale decir: el estudio y la investigaci?n por un lado, y por otro, el ejercicio de la oraci?n y el cultivo de la comuni?n con Dios, est?n ?ntimamente vinculados en el hombre de fe. Tambi?n en este aspecto de la personalidad cristiana resulta mod?lica la figura de Tom?s. En una de las catequesis antes mencionadas, Benedicto XVI concluye as?: La profundidad del pensamiento de santo Tom?s de Aquino brotaba ?no lo olvidemos nunca- de su fe viva y de su piedad fervorosa. Y cita una inspirada oraci?n en la que el santo Doctor le pide humildemente a Dios: Conc?deme, te ruego, una voluntad que te busque, una sabidur?a que te encuentre, una vida que te agrade, una perseverancia que te espere con confianza y una confianza que al final llegue a poseerte. Oraci?n que podemos hacer nuestra y que podemos adoptar como programa para este a?o, o mejor, como programa de toda la vida.?

Mons. H?ctor Aguer, arzobispo de La Plata?


Publicado por verdenaranja @ 21:21  | Homil?as
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