Martes, 05 de abril de 2011

Homil?a de monse?or Carmelo Juan Giaquinta, arzobispo em?rito de Resistencia, para la homil?a del 1? domingo de Cuaresma (13 de marzo 2011). (AICA)

JES?S SUFRI? LA TENTACI?N Y LA VENCIӠ????????????

Mt. 4,1-11?

I. ?EL ESP?RITU LO LLEV? AL DESIERTO PARA SER TENTADO??

1. Una vez m?s comenzamos la Cuaresma para renovarnos espiritualmente y prepararnos a la celebraci?n de la Pascua. Como siempre, el Evangelio del primer domingo trae las tentaciones sufridas por Jes?s. Lo primero que llama la atenci?n es que San Mateo diga que ?Jes?s fue llevado por el Esp?ritu al desierto, para ser tentado por el demonio? (Mt 4,1). Lo mismo hacen los otros evangelios sin?pticos. Es normal que sea as?. Dios nunca deja solo al hombre que cre?. Y menos en el momento en que es puesta a prueba su fidelidad. Cuando Ad?n fue tentado, Dios estaba con ?l en el para?so. Cuando Israel fue tentado en el desierto, Dios estaba con ?l. ?C?mo, al momento de la tentaci?n, no iba a estar con Jes?s el Esp?ritu Santo que se le manifest? en el bautismo?

Cuando somos tentados, no estamos abandonados a un combate solitario con el esp?ritu del Mal, sino que el Esp?ritu de Dios est? con nosotros para ayudarnos a vencer y crecer en nuestra fidelidad a la palabra de Dios.??

II. ?SOMETIDO A LAS MISMAS TENTACIONES QUE NOSOTROS??

2. La tentaci?n es una moci?n, interior o exterior, para buscar la propia felicidad por un camino contrario a la voluntad de Dios Creador. Y ello mediante algo malo que nos es propuesto bajo la apariencia de bien. La descripci?n b?blica de la tentaci?n sufrida por Ad?n y Eva muestra esto con una hondura psicol?gica sin igual: ?La serpiente era el m?s astuto de todos los animales del campo que el Se?or Dios hab?a hecho, y dijo a la mujer: ??As? que Dios les orden? que no comieran de ning?n ?rbol del jard?n??. La mujer le respondi?: ?Podemos comer los frutos de todos los ?rboles del jard?n. Pero respecto del ?rbol que est? en medio del jard?n, Dios nos ha dicho: ?No coman de ?l ni lo toquen, porque de lo contrario quedar?n sujetos a la muerte?. La serpiente dijo a la mujer: ?No, no morir?n. Dios sabe muy bien que cuando ustedes coman de ese ?rbol, se les abrir?n los ojos y ser?n como dioses, conocedores del bien y del mal? (Gen 3,1-5). Lo mismo apreciamos en las tentaciones sufridas por Jes?s: ?Despu?s de ayunar cuarenta d?as con sus cuarenta noches, sinti? hambre. Y el tentador, acerc?ndose, le dijo: ?Si t? eres Hijo de Dios, manda que estas piedras se conviertan en panes? (Mt 4,2-3).

3. Quiz? a ra?z de una catequesis deficiente, tenemos muy metida la idea de que la tentaci?n es en s? misma pecado. Por eso nos cuesta imaginar a Jes?s tentado. No suced?a as? en la Iglesia primitiva. Cuando la comunidad cristiana estuvo fuertemente tentada, su pastor no temi? ponerle delante de los ojos la imagen de Jes?s tentado: ?Porque ?l no vino para socorrer a los ?ngeles, sino a los descendientes de Abraham. En consecuencia, debi? hacerse semejante en todo a sus hermanos, para llegar a ser un Sumo Sacerdote misericordioso y fiel en el servicio de Dios, a fin de expiar los pecados del pueblo. Y por haber experimentado personalmente la tentaci?n y el sufrimiento, ?l puede ayudar a aquellos que est?n sometidos a la tentaci?n? (Hb. 2,16-18; cf 4,15).?

III. DIVERSO ORIGEN DE LA TENTACI?N?

4. La tentaci?n tiene diverso origen. El primero es la limitaci?n de la creatura. Ad?n pudo ser tentado porque era creatura. Lo mismo el Segundo Ad?n, Jesucristo, pues, en cuanto hombre, es un ser limitado. Un segundo origen es el propio pecado. Una vez que Ad?n pec?, ?l se puso en la pendiente de volver a pecar. En este sentido, Jes?s no pudo ser tentado, porque ni hered? el pecado de Ad?n, ni pec? ?l. Por ello la carta a los Hebreos dice: ??l fue sometido a las mismas tentaciones que nosotros, a excepci?n del pecado? (Hb 4,15). Conviene que nosotros atendamos a este origen de la tentaci?n, pues nosotros s? nos tentamos a nosotros mismos a causa de la reiteraci?n de nuestros pecados. Por ejemplo, cuando mentimos la primera vez, sentimos repugnancia; la segunda vez, se nos hace m?s f?cil; y a la tercera, el mentir se nos vuelve un h?bito. Como ense?a el ap?stol Santiago: ?Nadie, al ser tentado, diga que Dios lo tienta? Cada uno es tentado por su propia concupiscencia, que lo atrae y lo seduce? (St 1,13-14). Un tercer origen de la tentaci?n es el mundo que nos rodea. En este sentido, Jes?s fue muy tentado para cumplir su misi?n de Mes?as por caminos contrarios a la voluntad del Padre. Mateo nos recuerda varias ocasiones: ?Los fariseos y los saduceos se acercaron a ?l y, para tentarlo, le pidieron que les hiciera ver un signo del cielo? (Mt 16,1; cf 19,3; 22,17-18; 22,34-36).??

IV. ?VIGILEN Y OREN PARA NO CAER EN LA TENTACI?N??

5. Hoy el ambiente cultural en el que vivimos se ha vuelto una causa muy corriente de tentaci?n: ?Todos lo dicen?, ?todos lo hacen?. Se ejerce una presi?n enorme desde los medios y desde la pol?tica contra todo lo que es justo y verdadero. Y se elogia todo lo que es depravado. ?Cu?nta libertad le queda al hombre para obrar el bien?

Sin embargo, tambi?n en esta cultura podemos enfrentar con ?xito la tentaci?n mediante la oraci?n. As? nos lo ense?? Jes?s: a) en el Padre Nuestro: ?No nos dejes caer en la tentaci?n? (Mt 6,13); b) en el Getseman?: ?Vigilen y oren para no caer en tentaci?n, porque el esp?ritu est? dispuesto, pero la carne es d?bil? (Mt 26,41).?

Mons. Carmelo Juan Giaquinta, arzobispo em?rito de Resistencia?


Publicado por verdenaranja @ 22:30  | Homil?as
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