S?bado, 09 de abril de 2011

Reflexi?n a las lecturas del domingo quinto de Cuaresma - A, ofrecida por el sacerdote don Juan manuel P?rez Pi?ero bajo el ep??grafe "ECOS DEL DIA DEL SE?OR".

ECOS DEL DIA DEL SE?OR
Domingo V de Cuaresma A

Queridos amigos y amigas:

?Cu?nto no preocupamos y afanamos por la vida!

Y tiene que ser as?, porque la vida es lo m?s valioso. Se suele decir, incluso, que ?mientras hay vida, hay esperanza.?

Y la aspiraci?n m?s importante de nuestro ser coraz?n es vivir. Y no cualquier tipo de vida, sino vivir bien, lo mejor posible, con ?calidad de vida?, como dicen los m?dicos, ?alejar lo m?s que podamos el ?fantasma de la muerte?.

Este domingo de Cuaresma nos presenta al Se?or como el ?Amigo de la vida?, el ?Due?o de la vida y de la muerte?.

Por eso, le dice Marta: ?Si hubieras estado aqu?, no hubiera muerto mi hermano. Pero a?n ahora s? que todo lo que pidas a Dios, Dios te lo conceder?.

Y resucitando a L?zaro, cuando llevaba ya cuatro d?as enterrado, Jesucristo manifiesta que es ?la Resurrecci?n y la Vida?.

En medio del tiempo de Cuaresma se nos presenta este domingo a Jesucristo como aqu?l que ?hoy extiende su compasi?n a todos los hombres y, por medio de sus sacramentos, los restaura a una vida nueva?. (Pref.. V Dom. Cuar.)

En efecto, ven?amos diciendo que estos domingos de Cuaresma nos presentan tres temas con relaci?n al Bautismo: el agua, la luz y la vida, de acuerdo a ?los textos del evangelio que se proclaman.

Hoy llegamos al tercero, ?la vida?. ?Y de qu? vida se trata?

De la vida de Dios en nosotros: ?Jesucristo ?muriendo destruy? nuestra muerte y resucitando restaur? la vida?. (Pref.. Pascua, I).

Aquella vida que hab?amos perdido por el pecado de Ad?n, nos ha sido devuelta por la Cruz de Cristo. Y se nos comunica en el Bautismo.

Es decir, en el momento del Bautismo, Dios, por su infinita misericordia, infunde en nuestro interior una participaci?n creada del ?Ser de Dios?, de la vida de Dios, de la naturaleza divina, por la que quedamos convertidos en ?miembros de la familia de Dios? (Ef 2, 19).

S?, algo de Dios pasa a nosotros. ?Y eso es asombroso!

Por tanto, a trav?s del ?agua? del Bautismo recibimos una ?vida nueva?, ?y quedamos llenos de ?luz? y de ?vida?. Este es, en resumen, el Bautismo, seg?n hemos recordado en el evangelio de estos tres ??ltimos domingos de Cuaresma.

?C?mo pagar? al Se?or todo el bien que me ha hecho??, podemos decir con el salmista.(Salmo 116, 12).

El Papa S. Le?n Magno exclamaba un d?a de Navidad:

?Date cuenta, cristiano, de tu dignidad y, puesto que has sido hecho part?cipe de la naturaleza divina, no pienses en volver con un comportamiento indigno a las antiguas vilezas.

Piensa de qu? cabeza y de qu? cuerpo eres miembro. No olvides que fuiste liberado del poder de las tinieblas y trasladado a la luz y al reino de Dios. Gracias al sacramento del bautismo te has convertido en templo del Esp?ritu Santo; no se te ocurra ahuyentar con tus malas acciones a tan noble hu?sped, ni volver a someterte a la servidumbre del demonio: porque tu precio es la sangre de Cristo?. ( Serm. I Nav.).

Si tenemos, nada menos, que la vida de Dios en nosotros, no podemos ignorarlo ni olvidarlo de modo que se pierda o se quede raqu?tica y sin desarrollo.

?Cu?nto nos preocupamos de la vida humana que, en verdad, ?es grande y maravillosa, pero, sin embargo, un d?a, m?s temprano que tarde, tenemos que dejarla!

?Y de la vida divina que recibimos en el Bautismo?

?No es verdad que, con frecuencia, nos despistamos un poco?

Como no se siente, ni duele ni se queja?, la dejamos abandonada y parece que no pasa nada. Pero esta vida, como participaci?n que es de la vida divina, tambi?n se puede perder por el pecado grave, que por eso, se llama mortal.

Se trata, por tanto, de conocer esta vida para poder valorarla? De cuidarla, alimentarla, desarrollarla, recuperarla, si se pierde en el Sacramento de la Reconciliaci?n o Penitencia, que, por eso mismo, algo tan propio del Tiempo de Cuaresma.

?Porque es propio de la festividad pascual ?volvemos a citar a S. Le?n Magno- ?que toda la Iglesia goce del perd?n de los pecados, no s?lo aquellos que nacen en el sagrado bautismo, sino tambi?n aquellos que, desde hace tiempo, se cuentan ya en el n?mero de los hijos adoptivos?. (Serm. 6? Cuar.)

?Y c?mo podemos alimentar la vida divina? ?Qu? medios usaremos?

Muy sencillo, a trav?s del Nuevo Testamento, vamos descubriendo que los alimentos de la vida divina son la oraci?n, la Palabra de Dios, los sacramentos, especialmente, el sacramento de la Eucarist?a, y el ejercicio de las virtudes o buenas obras.

Y esa tarea comienza la misma noche de Pascua? en la que los ?adultos que se bautizan, reciben tambi?n la Confirmaci?n que desarrolla esta vida de Dios hasta hacerla adulta, y comienzan a recibir la Eucarist?a ?que es el alimento m?s importante y al mismo tiempo, indispensable, de esta vida de Dios en nosotros.

Son los tres sacramentos de Iniciaci?n Cristiana, los que hacen, que constituyen un cristiano.

Y la vida, como sabemos es muy exigente, y nos pide con fuerza continuidad, vigor, desarrollo

Y de eso se trata en el desarrollo ordinario de la vida de cada d?a? Y hay tiempos, como el de Cuaresma y Pascua que, con raz?n se nos pide una mayor preocupaci?n.

Este domingo 5? de Cuaresma, a la luz de la resurrecci?n de L?zaro, y junto a la Cruz del Se?or, el ??rbol de la Vida?, se nos presentan unos interrogantes fundamentales: ??Te interesa el Bautismo, que recibiste, reci?n nacido? ?Te interesa la vida sobrenatural que Dios te ha dado? ?Te interesa seguir a Jesucristo, el Dios de la vida, la Resurrecci?n y la vida?? ?Est?s dispuesto a ?seguir cuidando, conservando, desarrollando, recuperando esa vida? ?Ser?s capaz de renovar tu Bautismo, en la Noche Santa de la Pascua, como si te bautizaras de nuevo esa noche y comenzaras de nuevo a ser cristiano?

?Qu? te parece todo esto?

Pues esto es la Cuaresma, celebrada de verdad, rumbo a la Pascua.

Pero no quiero terminar, sin recordar, por lo menos, que tambi?n nuestro cuerpo necesita participar en la victoria de Cristo resucitado? y anhela y espera, si puede hablarse as?, con toda la Creaci?n, participar en la gloria de los hijos de Dios (Rom 8, 18 ? 23), es decir, en la resurrecci?n de los muertos y en la vida del mundo futuro, que el Se?or nos hizo vislumbrar en Betania, en ?la ?casa de sus amigos?, resucitando a L?zaro ?de entre los muertos?.

Ojal? que estos d?as podamos escuchar la voz de la Iglesia, que nos dice, a veces con voz baja, como Marta a su hermana Mar?a: ?El Maestro est? ah? y te llama?.


Publicado por verdenaranja @ 11:34  | Espiritualidad
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