Domingo, 17 de abril de 2011

Homil?a de monse?or Luis T. St?ckler, obispo de Quilmes para el 2? domingo de Cuaresma. (20 de marzo de 2011). (AICA)

HACIA EL FIN?????????????

?Cuando Jes?s llev? a los tres ap?stoles preferidos a la monta?a y les hizo ver su transfiguraci?n junto a Mois?s y El?as, les quiso dar ?nimo para seguir con ?l hasta Jerusal?n. Ah?, el camino emprendido por el patriarca Abraham, finalmente iba a llegar a su meta. ?Por ti se bendecir?n todos los pueblos de la tierra?, le hab?a prometido Dios a nuestro padre en la fe. Y Jes?s estaba conciente que ?l ten?a que dar cumplimiento a esta promesa. En Jerusal?n ten?a que ser, porque el pueblo jud?o era el primer destinatario de esta bendici?n para que entonces llegue, a? trav?s de ellos, a todas las dem?s naciones. Con esta intenci?n, Jes?s hab?a elegido a los ap?stoles para que fueran representantes de las doce tribus de Israel, en lugar de las autoridades jud?as que lo iban a juzgar y crucificar, y para que por los Doce el mensaje del Reino de Dios llegue hasta los confines de la tierra. Esta dimensi?n, los ap?stoles todav?a no la ten?an clara, cuando Jes?s los llev? a la monta?a. Por eso, Pedro, en un arrebato de sus sentimientos, quer?a instalarse en el gozo de la visi?n. Pero, Jes?s les hace entender que no les hab?a concedido esta experiencia para satisfacer sus deseos de intimidad personal, sino para que tuvieran la fortaleza de acompa?arlo en su testimonio p?blico y su muerte. Hasta les orden? expresamente que no hablaran a nadie de lo que hab?an visto y o?do. De hecho, reci?n con la resurrecci?n de Jes?s, los ap?stoles comprendieron plenamente lo que les hab?a sucedido.

La tentaci?n de los ap?stoles se repite tambi?n en nosotros. Fuimos llamados por Jes?s, somos cristianos. Nos gusta estar cerca de ?l. Gozamos con la intimidad espiritual. Estamos contentos cuando podemos estar juntos y compartir nuestra adhesi?n al Se?or. Pero, debemos tomar conciencia de que la autenticidad del disc?pulo se manifiesta en la participaci?n de la misi?n de Cristo. Y esto significa ofrecer nuestros talentos y nuestro tiempo a la evangelizaci?n. Recordemos lo que dec?an los Padres en Aparecida: ?Asumimos el compromiso de una gran misi?n en todo el Continente, que nos exigir? profundizar y enriquecer todas las razones y motivaciones que permitan convertir a cada creyente en un disc?pulo misionero. Necesitamos desarrollar la dimensi?n misionera de la vida en Cristo. La Iglesia necesita una fuerte conmoci?n que le impida instalarse en la comodidad, el estancamiento y en la tibieza, al margen del sufrimiento de los pobres del Continente. Necesitamos que cada comunidad cristiana se convierta en un poderoso centro de irradiaci?n de la vida en Cristo? (DA 362).

Lo que sucede cuando el mensaje de la fe se calla, podemos observar con el avance de la procacidad y la corrupci?n. Ser cristiano muchas veces significa exponerse a la ridiculizaci?n; pero da tambi?n la oportunidad de ?despertar la conciencia de aquellos que por miedo no se animan a manifestar su disconformidad con su entorno. ?No tengan? miedo!, dijo Jes?s. ?Cu?ntas veces lo repiti? Juan Pablo II y ahora ?Benedicto XVI? No hay que dejarse impresionar con la insolencia de los que han perdido los estribos de la raz?n sana. Y si tenemos que sufrir por el evangelio, pong?monos contentos, porque Cristo mismo nos considera entonces como bienaventurados.

Cada misa es un Tabor, pero cada vez tambi?n es un env?o.?

Mons. Luis T. St?ckler, obispo de Quilmes?


Publicado por verdenaranja @ 16:52  | Homil?as
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