Lunes, 18 de abril de 2011

Homil?a de monse?or Ra?l Martorell, obispo de Puerto Iguaz?, para el segundo domingo de Cuaresma (20 de marzo de 2011). (AICA)

?VETE DE TU TIERRA Y DE TU PATRIA A LA TIERRA QUE YO TE MOSTRARɻ??????

Abrah?n asiente en la fe y por eso es llamado ?cabeza-estirpe? del Pueblo elegido y padre de todos los creyentes. La figura de Abrah?n no deja de maravillarnos, ya que procediendo de una ?tribu id?latra?, escucha el llamado y el mandato de Dios con tanta fuerza que deja todo ?tierra y familia- para seguir a alguien que lo empuja hacia un destino desconocido. Y as? marcha nuestro padre en la fe, de un lugar a otro, convencido de que Dios cumplir? la promesa a ?l hecha: ?de ti saldr? una gran naci?n? (Ib.2). Es por esto que Abrah?n es constituido no s?lo como padre de nuestra fe, sino que ella encuentra en ?l sus ra?ces. Nuestra fe, iluminada por la Gracia de Cristo, no es distinta: somos ?hijos de Abrah?n?.

En la segunda lectura San Pablo (2 Tim. 1.8b-10) nos dice que la vocaci?n del cristiano tiene sus ra?ces en la vocaci?n de Abrah?n. Ahora es Cristo el que nos llama a una misma fe: ?Dios nos ha salvado y nos ha llamado a una vocaci?n santa, no por nuestras obras, sino por su propia determinaci?n y por su gracia que nos dio desde toda la eternidad en Cristo Jes?s?. Abrah?n fue llamado en vista de Cristo para quien deb?a de preparar un pueblo. Si nosotros somos llamados en virtud de la gracia de Nuestro Se?or Jesucristo, que brota de su Misterio Pascual, Abrah?n vio de lejos el D?a del Se?or (Jn. 8,56). Nosotros, cristianos, lo vemos de cerca por estar insertados en el tiempo hist?rico del Se?or. Y si Abrah?n respondi? con tanta rapidez ?cu?nto m?s debemos responder nosotros santificados por la muerte y resurrecci?n del Se?or!

Hoy leemos el evangelio de la Transfiguraci?n (Mt. 17, 1-9): ruptura del esc?ndalo de la cruz y fortalecimiento del llamado hecho por Jes?s a los Ap?stoles. El hecho sucedi? seis d?as despu?s de la profesi?n de fe de Pedro en Ces?rea, seguida inmediatamente despu?s del primer anuncio de la pasi?n y se presenta como una confirmaci?n del testimonio de Pedro: ?T? eres el Mes?as, el Hijo del Dios vivo? (Mt.16, 16). ?C?mo ser el Mes?as, el Hijo del Dios viviente, el Salvador de Israel y el dador de la vida y ser llevado injuriosamente al dolor de la pasi?n y de la cruz? Esta visi?n del Tabor ser? al mismo tiempo fortaleza de la fe y comprensi?n del sentido del sufrimiento y de la cruz de Jes?s como cumplimiento de las profec?as. ?Y se transfigur? delante de ellos; su rostro se puso brillante como el sol y sus vestidos blancos como la luz? (Mt. 17, 2). La reacci?n de Pedro fue inmediata frente al resplandor de la luz de la transfiguraci?n: ?qu? bien se est? aqu? Se?or! As? como hab?a rechazado la cruz, ahora queda extasiado frente a la visi?n del Tabor. Pero la visi?n del Tabor no es m?s que un anticipo de la gloria futura y de la divinidad del Maestro oculta en la debilidad de la carne y en las profec?as sobre el Siervo Sufriente que deb?an cumplirse indefectiblemente para la salvaci?n de la humanidad. Es una fuerza para seguir adelante en este camino que llevar? a la cruz. Esta es claramente la voz del Padre que vino del cielo: ?Este es mi hijo amado, en quien tengo puesta toda mi complacencia, esc?chenle? (Ib. 5). El velo humano de la divinidad y la ignominia de la Cruz es el camino del Hijo y de este camino no podr? apartarse quien quiera hacer la voluntad del Padre. Este ser? el camino de los disc?pulos y de todo cristiano que quiera seguir a Jes?s y hacer en ?l la voluntad del Padre. ?Si el grano de trigo no muere? ? ?Quien quiera seguirme que tome su cruz y me siga? ? El Misterio Pascual de Cristo se realizar? en la vida de todo cristiano que quiera seguir el camino de la salvaci?n. Conformarse a Cristo crucificado, para poder un d?a participar y ser revestidos de la gloria de Cristo y de Cristo glorificado, que vive con su humanidad gloriosa en el coraz?n del Padre y en quien veremos al mismo Padre cara a cara como es ?l.

Que Mar?a madre de la fe nos ayude a creer en Cristo y a llevarle como mensaje a toda la realidad que nos rodea.?

Mons. Marcelo Ra?l Martorell, obispo Puerto Iguaz??


Publicado por verdenaranja @ 23:32  | Homil?as
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