Martes, 19 de abril de 2011

Homil?a de monse?or Luis H. Villalba, arzobispo de Tucum?n, en el D?a del Ni?o por Nacer. (25 de marzo de 2011). (AICA)

D?A DEL NI?O POR NACER?????????????

Queridos hermanos y hermanas:

1. Hoy, 25 de marzo, solemnidad de la Anunciaci?n del Se?or, celebramos la Encarnaci?n del Hijo de Dios en el seno virginal de Mar?a. La vida de Jes?s comienza a gestarse en el seno maternal de la Virgen Mar?a.

Este d?a es para dar gracias a Dios por el don de la vida.

Hoy celebramos el ?D?a del Ni?o por Nacer?.

El ?D?a del Ni?o por Nacer? fue instituido para reforzar el respeto que se debe a toda persona humana, incluso desde el momento mismo de su concepci?n en el seno de su madre.

Con esta fecha buscamos exhortar a todos a tomar conciencia de la responsabilidad de defender la vida en cada una de sus etapas.

?Antes de formarte en el vientre materno, yo te conoc?a; antes de que nacieras yo te hab?a consagrado? (Jer. 1,5).

Estas palabras, que Dios dirige al profeta Jerem?as, se cumplieron de un modo eminente en la Encarnaci?n del Verbo en el seno de su madre, Mar?a, que aguard? su nacimiento con amor y esperanza inmensos. Pero podemos aplic?rnoslas, tambi?n, a cada uno de nosotros.

Nadie est? en el mundo por casualidad. Todos somos queridos y elegidos por puro amor por Dios. Todos hemos necesitado ser acogidos de modo semejante, con amor, por nuestra madre, por nuestro padre, por nuestra familia. Todos seguimos necesitando la fraternidad de nuestro pr?jimo y todos necesitan la nuestra, en particular los m?s d?biles.

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2. El Evangelio de la vida est? en el centro del mensaje de Jes?s.

Jes?s dijo: ?Yo soy la Vida? (Jn. 14,6) y tambi?n: ?Yo he venido para que tengan vida y la tengan en abundancia? ( Jn. 10,10).

La Iglesia sigue anunciando el Evangelio de la Vida, realiza su misi?n en el mundo como una celebraci?n, un anuncio y un servicio a la Vida.

La Iglesia siempre cuid? y valor? la vida en todas las etapas de su crecimiento y en los momentos de mayor fragilidad. Por eso, desde hace dos mil a?os se preocupa de la atenci?n de los m?s pobres, los enfermos, los ancianos y los hu?rfanos.

La vida del hombre es lo m?s valioso y debemos cuidarla porque est? expuesta a muchas amenazas y peligros. Su dignidad puede ser humillada, pisoteada y manipulada. Muchas veces se expone la vida al l?mite: puede ser destruida por el consumo de drogas u otras adicciones. Pensemos en los accidentes de tr?nsito y sus consecuencias tr?gicas. No hablemos de la cantidad de muertes por la violencia delictiva.

Cuando hablamos del don de la vida, regalo sagrado de Dios a los hombres, nos referimos a la vida de cada persona en toda sus etapas, desde la concepci?n, hasta la muerte natural y en todas sus dimensiones: f?sica, espiritual, familiar, social, pol?tica, religiosa, etc.

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3. Queremos priorizar en nuestra Patria el derecho a la vida en todas sus manifestaciones, poniendo especial atenci?n a nuestros hermanos excluidos e indefensos, que tambi?n son los ni?os por nacer.

El Concilio Vaticano II nos dice: La vida ya concebida ha de ser salvaguardada con extremo cuidado desde el momento de su concepci?n. La pr?ctica del aborto voluntario es un ?crimen abominable? (Ver: Constituci?n Gaudium et Spes del Concilio Vaticano II, 51). Algunos, en cambio, han llegado a pensar que abortar es un derecho.

Es grave esta confusi?n del bien y del mal. Es grave que no sepamos distinguir entre lo que nos hace virtuosos y lo que nos hace injustos. Nunca ser? leg?timo matar a un ser humano inocente e indefenso.

El aborto quebranta el mandamiento divino ?no matar?s? y es uno de los mayores signos de inhumanidad y de decadencia moral.

La Iglesia no quiere de dejar de alzar su voz para desenmascarar el mal y para defender los verdaderos derechos del hombre y, en particular, el derecho a la vida. Estamos a favor de la vida de los hombres, que es la gloria de Dios.

Hago un nuevo llamado a los cat?licos y a todos los amantes del ser humano y de la vida a oponerse a esta cultura de la muerte.

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4. El derecho a la vida no es una cuesti?n ideol?gica, ni de religi?n, es un derecho natural.

La ciencia nos ense?a que la concepci?n genera una nueva vida humana con su propio c?digo gen?tico, distinto al de los padres. Si hay c?digo gen?tico distinto, hay una vida humana distinta que tiene la misma dignidad que la de sus progenitores. La criatura humana que se desarrolla en el seno de la madre, no es una parte de su cuerpo de la cual pueda disponer a su voluntad. Cortar este proceso natural por medio del aborto equivale a destruir una vida cuyo desarrollo es aut?nomo, continuo y progresivo. Por tanto, su destrucci?n constituye un crimen.

Defendemos la vida del ni?o por nacer y la defendemos tambi?n en el ni?o ya nacido, sobre todo cuando es m?s necesario: en los casos de abandono, de falta de un hogar, de protecci?n, de alimentaci?n y de educaci?n; la defendemos ante quienes padecen la exclusi?n social o la marginaci?n, y se ven expuestos a que el valor de sus vidas no sea reconocido con toda su dignidad, la defendemos contra toda forma de explotaci?n de ni?os y ni?as.

Tambi?n defendemos a la mujer embarazada y la atenci?n integral de la mujer contra la violencia y toda clase de explotaci?n, contra la prostituci?n y el abuso en el trabajo.

Sabemos que no son pocas las circunstancias adversas en las que, en ocasiones, se puede encontrar la mujer que espera un hijo: el riesgo de su propia salud; la dureza de la expectativa de tener un hijo con alg?n defecto f?sico o ps?quico; la violencia en el sexo por parte del var?n; las estrecheces econ?micas; la existencia de una familia ya numerosa; etc. Por ello comprendemos a la mujer que se encuentra en esas situaciones. Pero no hay razones para legitimar en ning?n caso la eliminaci?n directa de la vida humana.

Hay que proporcionar a las madres embarazadas los apoyos necesarios para que eviten una acci?n tan grave contra sus hijos, acci?n que, adem?s, causar? a ellas graves problemas y traumas. Hay que ayudarlas a acoger a sus hijos, no a eliminarlos. Hay que ayudarlas a criarlos y educarlos cuando tengan dificultades econ?micas o de otro tipo. Y hay que posibilitarles dar a sus hijos en adopci?n cuando lo deseen. Son miles las familias argentinas dispuestas a recibirlos con cari?o y dedicaci?n, deseo entorpecido, no pocas veces, por procedimientos legales demasiado complejos, que hay que agilizar.

Pidamos a Dios, cuya gloria consiste en que el hombre viva, que sepamos cada uno en nuestro lugar, ser sol?citos servidores de ese don magn?fico de la vida. Protegerla, cuidarla, quererla bien, es tarea que exige la colaboraci?n y el empe?o de todos.

Invocamos a la Sant?sima Virgen Mar?a para que asista y acompa?e a todas las familias y a todos los ni?os por nacer.?

Mons. Luis H?ctor Villalba, arzobispo de Tucum?n?


Publicado por verdenaranja @ 22:35  | Homil?as
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