Lunes, 25 de abril de 2011

ZENIT nos ofrece el discurso que el Santo Padre dirigi? el? s?bado 26 de marzo de 2011, recibi?ndoles en audiencia, a los participantes en la peregrinaci?n de la di?cesis de Terni-Narni-Amelia (Italia) en el 30? aniversario de la visita de Juan Pablo II al Complejo Sider?rgico de la ciudad.

Queridos hermanos y hermanas,

estoy muy contento de acogeros esta ma?ana y de dirigirme mi cordial saludo a las autoridades presentes, a las trabajadoras y a los trabajadores y a todos vosotros que hab?is venido a la sede de Pedro. Un saludo particular a vuestro obispo, monse?or Vincenzo Paglia, al que agradezco las palabras que me ha dirigido tambi?n en vuestro nombre. Hab?is acudido muchos a este encuentro -lamento que algunos de vosotros no hayan podido entrar- en ocasi?n del treinta aniversario de la visita de Juan Pablo II a Terni. Hoy queremos recordarlo de manera especial por el amor que mostr? por el mundo del trabajo; casi lo podemos o?r repitiendo las primeras palabras que pronunci? apenas lleg? a Terni: ?Finalidad principal de esta visita, que se desarrolla en el d?a de San Jos? ... es la de traer una palabra de est?mulo a todos los trabajadores y les expresar? mi solidaridad, mi amistad y mi aprecio? (Discurso a las autoridades, Terni, 19 marzo 1981). Hago m?os estos sentimientos, y de coraz?n os abrazo a todos y a vuestras familias. En el d?a de mi elecci?n, tambi?n me present? con convicci?n como ?un humilde trabajador en la vi?a del Se?or?, y hoy, junto a vosotros, quisiera recordar a todos los trabajadores y confiarles a San Jos? Obrero.

Terni est? marcada por la presencia de una de las m?s grandes f?bricas del acero, que ha contribuido al crecimiento de una significativa realidad obrera. Un camino marcado por luces, pero tambi?n por momentos dif?ciles, como el que estamos viviendo hoy. La crisis industrial est? probando duramente la vida de la Ciudad, que debe repensar su futuro. En todo esto est? impl?cita tambi?n vuestra vida de trabajadores y la de vuestras familias. En las palabras de vuestro obispo he percibido el eco de las preocupaciones que llev?is en el coraz?n. S? que la Iglesia diocesana las hace suyas y siente la responsabilidad de estar a vuestro lado para transmitiros la esperanza del Evangelio y para edificar una sociedad m?s justa y m?s digna del hombre. Y lo hace a partir de la fuente, la Eucarist?a. En su primera carta pastoral, La Eucarist?a salva al mundo, vuestro obispo ha se?alado la fuente a la que acudir para vivir la alegr?a de la fe y la pasi?n por mejorar el mundo. La Eucarist?a del Domingo se convierte as? en el foco de la acci?n pastoral de la Di?cesis. Es una elecci?n que ha producido sus frutos; creci? la participaci?n a la Eucarist?a dominical. De la que parte el compromiso de la Di?cesis para el camino de vuestra tierra. De la Eucarist?a, de hecho, en la que Cristo se hace presente en su acto supremo de amor por todos nosotros, aprendemos a vivir como cristianos en la sociedad, para hacerla m?s acogedora, m?s solidaria, m?s atenta a las necesidades de todos, especialmente de los m?s d?biles, m?s rica en amor. San Ignacio de Antioqu?a, obispo y m?rtir, defin?a a los cristianos como aquellos que ?viven seg?n el Domingo?, (iuxta dominicum viventes), es decir ?seg?n la Eucarist?a?. Vivir en una manera ?eucar?stica? significa vivir como un ?nico Cuerpo, una ?nica familia, una sociedad unida por el amor. La exhortaci?n a ser ?eucar?sticos?no es una simple invitaci?n moral dirigido a individuos, sino que es mucho m?s: es la exhortaci?n a participar en el dinamismo mismo de Jes?s que ofrece su vida por los dem?s, para que todos sean una sola cosa.

En este horizonte se coloca tambi?n el tema del trabajo, que hoy os preocupa, con sus problemas, sobre todo el del paro. Es importante tener siempre presente que el trabajo es uno de los elementos fundamentales sea de la persona que de la sociedad. Las condiciones de trabajo dif?ciles y precarias vuelven dif?ciles y precarias las condiciones de la misma sociedad, las condiciones de un vivir ordenado seg?n las exigencias del bien com?n. En la Enc?clica Caritas in veritate -como recordaba monse?or Paglia- exhort? a no dejar seguir ?buscando como prioridad el objetivo del acceso al trabajo por parte de todos? (n?32). Quisiera recordar tambi?n el grave problema de la seguridad en el trabajo. S? que muchas veces hab?is tenido que afrontar esta tr?gica realidad. Es necesario realizar todo tipo de esfuerzos para que la cadena de muertos y de accidentes sea destruida. Y ?qu? decir de la precariedad del trabajo, sobre todo respecto en los j?venes? ?Es un aspecto que no deja de crear angustia en tantas familias! El obispo advert?a tambi?n de la dif?cil situaci?n de la industria qu?mica en vuestra ciudad, como tambi?n en el sector sider?rgico. Estoy cerca de vosotros, dejando en las manos de Dios todas vuestras ansias y preocupaciones, y espero que, en la l?gica de la gratuidad y de la solidaridad, se puedan superar estos momentos, para que se asegure un trabajo seguro, digno y estable.

El trabajo, queridos amigos, ayuda a estar m?s cerca de Dios y de los dem?s. Jes?s mismo fue trabajador, incluso pas? una buena parte de su vida terrena en Nazaret, en el taller de Jos?. El evangelista recuerda que la gente hablaba de Jes?s como del ?hijo del carpintero? (Mt?13,55) y Juan Pablo II en Terni, habl? del ?Evangelio del trabajo?, afirmando que estaba ?escrito sobre todo por el hecho de que el Hijo de Dios, haci?ndose hombre, ha trabajado con sus propias manos. Incluso, su trabajo, que fue un verdadero trabajo f?sico, ocup? la mayor parte de su vida en esta tierra, y as? entr? en la obra de la redenci?n del hombre y del mundo? (Discurso a los trabajadores, Terni, 19 marzo 1981). Ya esto nos habla de la dignidad del trabajo, incluso de la dignidad espec?fica del trabajo humano que se introduce en el misterio mismo de la redenci?n. Es importante comprenderlo desde esta perspectiva cristiana. A menudo, sin embargo, se considera s?lo un instrumento de ganancia, e incluso, en varias partes del mundo, como medio de explotaci?n y por tanto de ofensa a la misma dignidad de la persona. Quisiera mencionar adem?s el problema del trabajo en Domingo. Por desgracia en nuestra sociedad, el ritmo del consumo puede robarnos tambi?n el sentido de la fiesta y del Domingo como d?a del Se?or y de la comunidad.

Queridos trabajadores y trabajadoras, queridos amigos todos, quisiera terminar estas breves palabras dici?ndoos que la Iglesia sostiene, conforta, anima todo esfuerzo directo a garantizar a todos un trabajo seguro, digno y estable. El Papa est? cerca, est? al lado de vuestras familias, de vuestros hijos, de vuestros j?venes, de vuestros ancianos y os lleva en el coraz?n ante Dios. El Se?or os bendiga a vosotros, a vuestro trabajo y vuestro futuro. Gracias.??

[Traducci?n del original italiano por Carmen ?lvarez
?Libreria Editrice Vaticana]


Publicado por verdenaranja @ 22:47  | Habla el Papa
 | Enviar