Lunes, 02 de mayo de 2011

ZENIT Publica el art?culo que ha escrito monse?or Felipe Arizmendi Esquivel, obispo de San Crist?bal de Las Casas, con el t?tulo "Hambre y sed de Dios".?

Hambre y sed de Dios?

VER

?Qu? buscan quienes cambian de religi?n? Muchos lo hacen porque tienen hambre y sed de Dios. No se alejan de su iglesia en que nacieron porque sean malos, tengan intereses torcidos, o huyan del compromiso social de la fe, sino porque quieren encontrar m?s de cerca a Dios. Tienen ansia de algo o Alguien que cure su dolor que les desespera, que llene el vac?o que sienten, que les ayude a superar su insatisfacci?n, que mitigue su angustia y soledad que les atormenta. Unos, aprisionados por el alcohol y la droga, quieren liberarse y acuden a cualquier centro religioso que le d? consuelo y esperanza, de tinte carism?tico cat?lico o protestante, o a uno de tantos nuevos cultos que han surgido, y que fincan su ?xito en ofrecer salud y prosperidad.

Estamos en un supermercado de religiones. Pululan por todas partes grupos con l?deres de grandes dotes comunicativas y teatrales, como uno originario de Puerto Rico y residente en Miami, que, en forma contradictoria, proclama ser Jesucristo hombre, y al mismo tiempo se dice "anticristo"; pide a sus seguidores que se marquen con el 666, signo apocal?ptico de la "bestia", el gran enemigo de Cristo. Dice que todos, empezando por Pablo y los dem?s ap?stoles, hemos estado equivocados. ?Hasta que ?l lleg?, lleg? la verdad! ?Y hay quienes lo siguen! Alejados e ignorantes de su fe original, o decepcionados por alg?n mal trato, buscan ansiosamente quien les d? ?nimo y seguridad.

Esto indica que la gente busca a Dios. Aumentan los que se declaran sin religi?n, pero son m?s quienes van tras nuevas religiones. Quiz? quieren un Dios a su medida. O su Iglesia los deja insatisfechos. O no hemos sabido ofrecerles los enormes tesoros espirituales que tenemos. Una laica colombiana, universitaria, nos dijo a los obispos en Aparecida que les habl?ramos m?s de Dios... Un sacerdote de Bogot? afirma que muchos obispos, sacerdotes y religiosas no hablamos de Jesucristo... ?Qu? nos dice todo esto?

JUZGAR

Jesucristo nos dej? en su Iglesia una fuente exuberante de vida eterna, que sacia nuestra hambre y sed de eternidad y trascendencia. Si estamos convencidos de que El es el ?nico Camino, el ?nico Salvador, la ?nica Vida, la ?nica Verdad, contagiaremos siempre esta convicci?n que da sentido y plenitud a nuestra vida y vocaci?n. Que no busquen en otras fuentes lo que nosotros tenemos en abundancia.

Dice el Papa Benedicto XVI: "Jes?s es la Palabra viva de Dios. Cuando ense?aba, la gente reconoc?a en sus palabras la misma autoridad divina, sent?a la cercan?a del Se?or, su amor misericordioso, y alababa a Dios. En toda ?poca y en todo lugar, quien tiene la gracia de conocer a Jes?s, especialmente a trav?s de la lectura del santo Evangelio, queda fascinado con ?l, reconociendo que en su predicaci?n, en sus gestos, en su Persona, ?l nos revela el verdadero rostro de Dios, y al mismo tiempo nos revela a nosotros mismos, nos hace sentir la alegr?a de ser hijos del Padre que est? en el cielo, indic?ndonos la base s?lida sobre la cual debemos edificar nuestra vida.

Pero a menudo el hombre no construye su obrar, su existencia, sobre esta identidad, y prefiere las arenas de las ideolog?as, del poder, del ?xito y del dinero, pensando encontrar en ellos estabilidad y la respuesta a s la insuprimible demanda de felicidad y de plenitud que lleva en su alma. ?Cristo es la roca de nuestra vida! El es la Palabra eterna y definitiva que no hace temer ning?n tipo de adversidad, de dificultad, de molestia... Os exhorto a dedicar tiempo cada d?a a la Palabra de Dios, a alimentaros de ella, a meditarla continuamente. Es una ayuda preciosa tambi?n para evitar un activismo superficial, que puede satisfacer por un momento el orgullo, pero que al final nos deja vac?os e insatisfechos" (6-III-2011).

ACTUAR

Apasion?monos m?s por Jesucristo y contagiemos a otros de esta nuestra fe. No le busquemos tantas explicaciones justificatorias a las deserciones de creyentes, para seguir siendo y haciendo lo mismo de siempre, sin convertirnos pastoralmente. No nos hagamos sordos a los signos de los tiempos, en los cuales el Esp?ritu nos puede estar invitando a una renovaci?n personal y eclesial.


Publicado por verdenaranja @ 23:21  | Hablan los obispos
 | Enviar