Mi?rcoles, 04 de mayo de 2011

Notas teol?gico-pastorales para la 48 Jornada Mundial de Oraci?n por las Vocaciones 2011 recibidas en la parroquia con los materiales para su celebraci?n el 15 de Mayo.

XLVIII JORNADA MUNDIAL DE ORACI?N POR LAS VOCACIONES
Notas Teol?gico-pastrales

?

Como es sabido por casi todos los que andamos atentos a la realidad vocacional, cada a?o, el cuarto domingo de Pascua, el Papa ofrece un mensaje para la Jornada de Oraci?n por las Vocaciones. Y ya son cuarenta y ocho. L?gicamente, cada papa y en cada a?o intenta ofrecer una motivaci?n, principalmente de acuerdo a aspectos significativos, necesidades, sugerencias o preocupaciones de la realidad vocacional del momento. Por otra parte, hay que decir que estos mensajes son tambi?n un buen term?metro para poder tener una perspectiva hist?rica del devenir de la pastoral vocacional en la Iglesia. Ser? provechoso, por tanto, que en alg?n momento releamos los distintos mensajes.

Y aunque hay una variedad tem?tica en las ideas centrales de los mensajes, si tomamos como referencia inicial el Vaticano II y terminamos en nuestros d?as, se puede percibir o intuir un hilo que va uniendo los diversos aspectos de la preocupaci?n vocacional en cada momento, y aunque no podamos llegar a presentar unos ciclos tem?ticos vocacionales, s? se pueden percibir unos textos descriptiva y funcionalmente bastante homog?neos.?

Y al tratar de percibir y concretar este hilo conductor, evitando por supuesto rigideces de interpretaci?n, podemos decir que en un primer momento posconciliar se hizo m?s hincapi? en la identidad de las distintas vocaciones en la Iglesia. Se intent? ver cu?les eran los ejes, contenidos y ubicaciones teol?gicas y eclesiales de las vocaciones, sobre todo sacerdotales y religiosas. Es verdad que los expertos vocacionales m?s l?cidos nunca dejaron de ver la necesidad de configurar y tomar en serio la vocaci?n laical en la Iglesia.

Sigui? una etapa en la que la pastoral vocacional se centr? m?s en las realidades y dificultades humanas de las personas vocacionadas, sobre todo con sus eventuales disfunciones emocionales. No es momento de explicitar esta realidad, pero tuvo y sigue teniendo su decisiva importancia, sobre todo desde el punto de vista de la maduraci?n humana y del equilibrio en las relaciones interpersonales, desde donde se ha ido vivenciando poco a poco la realidad teol?gica de la comuni?n eclesial y de la fraternidad que iban a adquirir una gran relevancia hermen?utica.

Posteriormente ,y siempre pis?ndoles los talones, aparece m?s visible la realidad de la formaci?n y formaci?n ubicada en las diferentes latitudes y culturas del mundo.

Aqu? entran en juego las dimensiones personales, institucionales y sociales, que van destilando poco a poco lo que es y significa para la Iglesia su realidad constitutiva de la evangelizaci?n. Es verdad que, en contextos cada vez m?s multiculturales, la incertidumbre tendi? y tiende a maximizarse, como es l?gico.

Y ya observando el mensaje de Benedicto XVI para el 2011, vemos que se da un paso m?s para tratar de concienciar a las Iglesias locales (obispos, sacerdotes, religiosos, catequistas, agentes pastorales?. ), si es que no lo estaban ya, de la necesidad y exigencia que les incumbe de proponer ardua y exultantemente las diferentes vocaciones de la Iglesia. Y el Papa lo hace resaltando y remitiendo a tres referencias fundamentales de la vida vocacional: el Se?or Jes?s, la Iglesia y la vitalidad vocacional de la oraci?n, que forman un todo desde el que se vislumbra m?s f?cilmente el aspecto de misterio y de don de la vocaci?n, que tanto y tan certeramente se ha resaltado y se va asumiendo como fundamental.

Situ?ndonos pues en el momento actual, basta decir que, si hemos jalonado la pedagog?a vocacional en la Iglesia en nuestra etapa posconciliar, es sencillamente para ver cu?les ser?an puntos fundamentales a tener en cuenta en la pastoral vocacional, ya que todos los aspectos que hemos se?alado son transversales y tienen que darse expl?citamente en cualquier momento hist?rico. Por supuesto que se podr?an se?alar muchos m?s puntos de referencia, pero una sobrecarga tem?tica puede soslayar los elementos realmente importantes.

Adentr?ndonos en el mensaje, y sin olvidar la trayectoria que acabamos de ver, el Papa trata de rehabilitar y reforzar un nuevo sujeto vocacional: la realidad inexcusable de la Iglesia local en la convocaci?n y el sostenimiento de las vocaciones. Es verdad que siempre ha sido as?. Por eso, el Papa no pod?a dejar de darle toda su importancia, en un lenguaje claro y bien estructurado, ya que la Iglesia local es sujeto activo de llamada, de vivencia y de compromiso con todas las vocaciones y carismas. La vocaci?n nace en la Iglesia, se vive en la Iglesia y se ofrece en la Iglesia.

Permanentemente estar? ah? como b?squeda y exigencia el c?mo actuar de la Iglesia local en lo que se refiere a su compromiso vocacional. Para responder a ese c?mo, hay que empezar por decir que la Iglesia con sus agentes vocacionales ha intentado ir prepar?ndose durante tiempo con una gran avidez pastoral, ha trabajado con diferentes proyectos y actualizaciones pastorales, con sus herramientas, medios y estrategias, para pasar en la actualidad a darle sin reservas y sin ambig?edades la prioridad a Jes?s, a quien el Papa lo presenta con un perfil vocacional concreto y ejemplarizante a trav?s de unos verbos, f?ciles de entender y recordar: llam? a algunos, les mostr? su misi?n mesi?nica, los educ? con la palabra y con la vida, les confi? el memorial de su muerte y resurrecci?n y los envi? a todo al mundo con un mandato claro (Mt 28, 19). Nosotros aprenderemos a entender y a vivir la pastoral vocacional a trav?s de la pedagog?a del ejercicio vocacional de Jes?s, presente en todo momento de su vida y siempre unido a la realidad del Reino.

Asumidos estos puntos fundamentales, el Papa urge para que toda Iglesia local se haga cada vez m?s sensible a la pastoral vocacional, incluso como exigencia constitutiva, educando en los diversos niveles: familiar, parroquial y asociativo. Y esto sin olvidar las dificultades que conlleva, especialmente en el contexto actual, en el que se sufre una par?lisis de la voluntad y de la fidelidad, en el que la voz del Se?or parece ahogada por otras voces y en el que la cultura vocacional queda soslayada y solapada por la cultura profesional. Por eso, en la pastoral vocacional nada puede darse por sentado, ella siempre ser? un desaf?o, una imaginaci?n activa y una audacia, con el contrapunto de que la capacidad de cultivar las vocaciones es un signo muy claro de la vitalidad de una Iglesia local.


Publicado por verdenaranja @ 22:56  | Pastoral Vocacional
 | Enviar