Jueves, 05 de mayo de 2011

Texto del micro radial de monse?or Jos? Mar?a Arancedo, arzobispo de Santa Fe de la Vera Cruz, emitido por LT 9 (2 de abril de 2011). (AICA)

LA LUZ Y LAS TINIEBLAS??????

Una imagen com?n en las Sagradas Escrituras para referirse al bien es el tema de la luz como signo de vida nueva. Las tinieblas, por el contrario, pertenecen al mundo del mal y la mentira, que se reflejan en esa otra imagen del ?hombre viejo?. Este tema adquiere en Cuaresma la importancia de un camino hacia la conversi?n. Hemos nacido para vivir en la luz, sin embargo, el mundo de las tinieblas mantiene un poder que debilita nuestra vida.

Este poder, por otra parte, no tiene un dominio absoluto frente al hombre porque ya ha sido vencido por Jesucristo. Esta certeza es la que le permite a san Pablo decir: ?La muerte ha sido vencida, para agregar con cierto aire de desaf?o ?D?nde est? muerte, tu victoria? ?D?nde est? tu aguij?n?, y concluir luego: ?Demos gracias a Dios, que nos ha dado la victoria por nuestro Se?or Jesucristo! (1 Cor. 15, 55-57). Por ello antes de hablar de las tinieblas, siempre debemos hablar de la luz.

La Palabra de Dios en este domingo de Cuaresma nos presenta la escena de la curaci?n del ciego de nacimiento que nos habla, precisamente, del tema de la luz. San Pablo, en la segunda lectura, record?ndonos nuestra nueva condici?n a partir de la fe en Jesucristo nos dice: ?Vivan como hijos de la luz. Ahora bien, concluye, el fruto de la luz es la bondad, la justicia y la verdad? (Ef. 5, 8-9). Esto significa que la vida cristiana, que nace de un encuentro vivo con Jesucristo, tiene que poder verse y dar frutos.

No se trata de algo interior que me satisface, sino de una Vida que viene a transformar mi conducta. La coherencia entre la palabra y el actuar es, para el cristiano, la consecuencia y exigencia de una fe hecha vida. La fuerza del cristianismo, por lo mismo, no proviene s?lo de una doctrina sino del testimonio de una fe vivida.

El fruto de la luz es, dec?a san Pablo: ?bondad, justicia y verdad?. Creo que en la realidad de estas tres palabras vividas como un todo, encontramos la expresi?n viva de una conducta cristiana. Cuando se las a?sla y se busca justificarlas en s? mismas si referencia a las otras, nos encerramos en sus peque?as razones. La justicia necesita de la verdad y ambas de la bondad, que es expresi?n de un amor que las trasciende en un gesto de misericordia. La bondad, por su parte, necesita de la verdad y de la justicia para no caer en un infantilismo de buenas intenciones; la verdad y la justicia, a si mismo, adquieren su madurez cristiana en la bondad que se convierte en signo de una vida nueva.

Cu?ntas personas se endurecen en sus verdades y no alcanzan a vivir la libertad y la alegr?a del amor, que es signo del ?hombre nuevo?. San Juan, desde la vivencia de su encuentro con Cristo nos dice: ?Nosotros sabemos que hemos pasado de la muerte a la Vida, porque amamos a nuestros hermanos? (1 Jn. 3, 14).

Como vemos, a la vida cristiana s?lo se la comprende plenamente desde la experiencia de un Evangelio hecho vida como gracia que se nos comunica y capacita para vivir su ideal. La Cuaresma nos predispone a este encuentro con Jesucristo para hacernos hijos de Dios y testigos de su Vida cuyo fruto es la bondad, la justicia y la verdad. Reciban de su Obispo, junto a mi afecto y oraciones, mi bendici?n en el Se?or.?

Mons. Jos? Mar?a Arancedo, arzobispo de Santa Fe de la Vera Cruz?


Publicado por verdenaranja @ 22:45  | Hablan los obispos
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