S?bado, 07 de mayo de 2011

ZENIT publica el discurso que dirigi? Benedicto XVI el viernes 8 de Abril de 2011 a los participantes en la asamblea plenaria de la Comisi?n Pontificia para Am?rica Latina.

Criterios de Benedicto XVI para discernir la piedad popular

Se?ores Cardenales,
Queridos hermanos en el Episcopado

1. Saludo con afecto a los Consejeros y Miembros de la Comisi?n Pontificia para Am?rica Latina, que se han reunido en Roma para su Asamblea Plenaria. Saludo de manera especial al Se?or Cardenal Marc Ouellet, Prefecto de la Congregaci?n para los Obispos y Presidente de dicha Comisi?n Pontificia, agradeci?ndole vivamente las palabras que me ha dirigido en nombre de todos para presentarme los resultados de estos d?as de estudio y reflexi?n.

2. El tema elegido para este encuentro, ?Incidencia de la piedad popular en el proceso de evangelizaci?n de Am?rica Latina?, aborda directamente uno de los aspectos de mayor importancia para la tarea misionera en la que est?n empe?adas las Iglesias particulares de ese gran continente latinoamericano. Los Obispos que se reunieron en Aparecida para la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe, que tuve el gusto de inaugurar en mi viaje a Brasil, en mayo de 2007, presentan la piedad popular como un espacio de encuentro con Jesucristo y una forma de expresar la fe de la Iglesia. Por tanto, no puede ser considerada como algo secundario de la vida cristiana, pues eso ?ser?a olvidar el primado de la acci?n del Esp?ritu y la iniciativa gratuita del amor de Dios? (Documento conclusivo, n. 263).

Esta expresi?n sencilla de la fe tiene sus ra?ces en el comienzo mismo de la evangelizaci?n de aquellas tierras. En efecto, a medida que el mensaje salvador de Cristo fue iluminando y animando las culturas de all?, se fue tejiendo paulatinamente la rica y profunda religiosidad popular que caracteriza la vivencia de fe de los pueblos latinoamericanos, la cual, como dije en el Discurso de inauguraci?n de la Conferencia de Aparecida, constituye ?el precioso tesoro de la Iglesia cat?lica en Am?rica Latina, y que ella debe proteger, promover y, en lo que fuera necesario, tambi?n purificar? (n. 1).

3. Para llevar a cabo la nueva evangelizaci?n en Latinoam?rica, dentro de un proceso que impregne todo el ser y quehacer del cristiano, no se pueden dejar de lado las m?ltiples demostraciones de la piedad popular. Todas ellas, bien encauzadas y debidamente acompa?adas, propician un fruct?fero encuentro con Dios, una intensa veneraci?n del Sant?simo Sacramento, una entra?able devoci?n a la Virgen Mar?a, un cultivo del afecto al Sucesor de Pedro y una toma de conciencia de pertenencia a la Iglesia. Que todo ello sirva tambi?n para evangelizar, para comunicar la fe, para acercar a los fieles a los sacramentos, para fortalecer los lazos de amistad y de uni?n familiar y comunitaria, as? como para incrementar la solidaridad y el ejercicio de la caridad.

Por consiguiente, la fe tiene que ser la fuente principal de la piedad popular, para que ?sta no se reduzca a una simple expresi?n cultural de una determinada regi?n. M?s a?n, tiene que estar en estrecha relaci?n con la sagrada Liturgia, la cual no puede ser sustituida por ninguna otra expresi?n religiosa. A este respecto, no se puede olvidar, como afirma el Directorio sobre la piedad popular y la liturgia, publicado por la Congregaci?n para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, que ?liturgia y piedad popular son dos expresiones cultuales que se deben poner en relaci?n mutua y fecunda: en cualquier caso, la Liturgia deber? constituir el punto de referencia para "encauzar con lucidez y prudencia los anhelos de oraci?n y de vida carism?tica" que aparecen en la piedad popular; por su parte la piedad popular, con sus valores simb?licos y expresivos, podr? aportar a la Liturgia algunas referencias para una verdadera inculturaci?n, y est?mulos para un dinamismo creador eficaz? (n. 58).

4. En la piedad popular se encuentran muchas expresiones de fe vinculadas a las grandes celebraciones del a?o lit?rgico, en las que el pueblo sencillo de Am?rica Latina reafirma el amor que siente por Jesucristo, en quien encuentra la manifestaci?n de la cercan?a de Dios, de su compasi?n y misericordia. Son incontables los santuarios que est?n dedicados a la contemplaci?n de los misterios de la infancia, pasi?n, muerte y resurrecci?n del Se?or, y a ellos concurren multitudes de personas para poner en sus divinas manos sus penas y alegr?as, pidiendo al mismo tiempo copiosas gracias e implorando el perd?n de sus pecados. ?ntimamente unida a Jes?s, est? tambi?n la devoci?n de los pueblos de Latinoam?rica y el Caribe a la Sant?sima Virgen Mar?a. Ella, desde los albores de la evangelizaci?n, acompa?a a los hijos de ese continente y es para ellos manantial inagotable de esperanza. Por eso, se recurre a Ella como Madre del Salvador, para sentir constantemente su protecci?n amorosa bajo diferentes advocaciones. De igual modo, los santos son tenidos como estrellas luminosas que constelan el coraz?n de numerosos fieles de aquellos pa?ses, edific?ndolos con su ejemplo y protegi?ndolos con su intercesi?n.

5. No se puede negar, sin embargo, que existen ciertas formas desviadas de religiosidad popular que, lejos de fomentar una participaci?n activa en la Iglesia, crean m?s bien confusi?n y pueden favorecer una pr?ctica religiosa meramente exterior y desvinculada de una fe bien arraigada e interiormente viva. A este respecto, quisiera recordar aqu? lo que escrib? a los seminaristas el a?o pasado: ?La piedad popular puede derivar hacia lo irracional y quiz?s tambi?n quedarse en lo externo. Sin embargo, excluirla es completamente err?neo. A trav?s de ella, la fe ha entrado en el coraz?n de los hombres, formando parte de sus sentimientos, costumbres, sentir y vivir com?n. Por eso, la piedad popular es un gran patrimonio de la Iglesia. La fe se ha hecho carne y sangre. Ciertamente, la piedad popular tiene siempre que purificarse y apuntar al centro, pero merece todo nuestro aprecio, y hace que nosotros mismos nos integremos plenamente en el "Pueblo de Dios"? (Carta a los seminaristas, 18 octubre 2010, n. 4).

6. Durante los encuentros que he tenido en estos ?ltimos a?os, con ocasi?n de sus visitas ad limina, los Obispos de Am?rica Latina y del Caribe me han hecho siempre referencia a lo que est?n realizando en sus respectivas circunscripciones eclesi?sticas para poner en marcha y alentar la Misi?n continental, con la que el episcopado latinoamericano ha querido relanzar el proceso de nueva evangelizaci?n despu?s de Aparecida, invitando a todos los miembros de la Iglesia a ponerse en un estado permanente de misi?n. Se trata de una opci?n de gran trascendencia, pues se quiere con ella volver a un aspecto fundamental de la labor de la Iglesia, es decir, dar primac?a a la Palabra de Dios para que sea el alimento permanente de la vida cristiana y el eje de toda acci?n pastoral.

Este encuentro con la divina Palabra debe llevar a un profundo cambio de vida, a una identificaci?n radical con el Se?or y su Evangelio, a tomar plena conciencia de que es necesario estar s?lidamente cimentado en Cristo, reconociendo que ?no se comienza a ser cristiano por una decisi?n ?tica o una gran idea, sino por el encuentro con un acontecimiento, con una Persona, que da un nuevo horizonte a la vida, y, con ello, una orientaci?n decisiva? (Carta enc. Deus caritas est, n. 1).

En este sentido, me complace saber que en Am?rica Latina ha ido creciendo la pr?ctica de la lectio divina en las parroquias y en las peque?as comunidades eclesiales, como una forma ordinaria para alimentar la oraci?n y, de esa manera, dar solidez a la vida espiritual de los fieles, ya que ?en las palabras de la Biblia, la piedad popular encontrar? una fuente inagotable de inspiraci?n, modelos insuperables de oraci?n y fecundas propuestas de diversos temas? (Directorio sobre la piedad popular y la liturgia, n. 87).

7. Queridos hermanos, les agradezco sus valiosos aportes encaminados a proteger, promover y purificar todo lo relacionado con las expresiones de la religiosidad popular en Am?rica Latina. Para alcanzar este objetivo, ser? de gran valor continuar impulsando la Misi?n continental, en la cual ha de tener particular espacio todo lo que se refiere a este ?mbito pastoral, que constituye una manera privilegiada para que la fe sea acogida en el coraz?n del pueblo, toque los sentimientos m?s profundos de las personas y se manifieste vigorosa y operante por medio de la caridad (cf. Ga 5, 6).

8. Al concluir este gozoso encuentro, a la vez que invoco el dulce Nombre de Mar?a Sant?sima, perfecta disc?pula y pedagoga de la evangelizaci?n, les imparto de coraz?n la Bendici?n Apost?lica, prenda de la benevolencia divina.

[Texto original en espa?ol
?Libreria Editrice Vaticana]


Publicado por verdenaranja @ 23:12  | Habla el Papa
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