Domingo, 08 de mayo de 2011

ZENIT publica las palabras que dirigi? Benedicto XVI?el domingo 10 de Abril de 2011 al rezar la oraci?n mariana del ?ngelus junto a varios miles de peregrinos congregados en la plaza de San Pedro del Vaticano.

Queridos hermanos y hermanas:?

Ya s?lo faltan s?lo dos semanas para la Pascua, y todas las lecturas b?blicas de este domingo hablan de la resurrecci?n. Pero no de la resurrecci?n de Jes?s, que irrumpir? como una novedad absoluta, sino de nuestra resurrecci?n, a la que aspiramos y que propiamente Cristo nos ha donado, resurgiendo de entre los muertos. La muerte representa para nosotros como un muro que nos impide ver mas all?; y sin embargo nuestro coraz?n se asoma mas all? de este muro, y aunque no podamos conocer lo que esconde, sin embargo, lo pensamos, lo imaginamos, expresando con s?mbolos nuestro deseo de eternidad.

El profeta Ezequiel anuncia al pueblo jud?o, en exilio, alejado de la tierra de Israel, que Dios abrir? los sepulcros de los deportados y los har? regresar a su tierra, para descansar en paz (Cf. Ezequiel 37, 12-14). Esta aspiraci?n ancestral del hombre a ser sepultado junto con sus padres, es el anhelo de una "patria" que lo reciba al final de sus fatigas. Esta concepci?n no implica la idea de una resurrecci?n personal de la muerte, pues ?sta s?lo apareci? hacia el final del Antiguo Testamento, y en tiempos de Jes?s a?n no era compartida por todos los jud?os. De hecho, incluso entre los cristianos, la fe en la resurrecci?n y en la vida eterna va acompa?ada con frecuencia de muchas dudas, y mucha confusi?n, porque se trata de una realidad que sobrepasa los limites de nuestra raz?n y exige un acto de fe. En el Evangelio de hoy --la resurrecci?n de L?zaro--, escuchamos la voz de la fe de labios de Marta, la hermana de L?zaro. Jes?s le dice: "Tu hermano resucitar?", ella responde: "s? que resucitar? en la resurrecci?n del ?ltimo d?a" (Juan 11, 23-24). Y Jes?s replica: "Yo soy la Resurrecci?n y la Vida. El que cree en m?, aunque muera, vivir?" (Juan 11, 25-26). ?Esta es la verdadera novedad, que irrumpe y supera toda barrera! Cristo derrumba el muro de la muerte, en ?l se encuentra toda la plenitud de Dios, que es vida, vida eterna. Por esto la muerte no ha tenido poder sobre ?l; y la resurrecci?n de L?zaro se convierte en signo de su dominio total sobre la muerte f?sica, que ante Dios es como un sue?o (cf. Juan 11,11).

Pero hay otra muerte, que cost? a Cristo la lucha m?s dura, incluso el precio de la cruz: se trata de la muerte espiritual, el pecado, que corre el riesgo de arruinar la existencia del hombre. Cristo muri? para vencer esta muerte, y su resurrecci?n no es el regreso a la vida precedente, sino la apertura a una nueva realidad, a una "nueva tierra", finalmente reconciliada con el Cielo de Dios. Por este motivo, san Pablo escribe: "si el Esp?ritu de aquel que resucit? a Jes?s habita en vosotros, el que resucit? a Cristo Jes?s tambi?n dar? vida a vuestros cuerpos mortales, por medio del mismo Esp?ritu que habita en vosotros" (Romanos 8,11).

Queridos hermanos, encomend?monos a la Virgen Mar?a, que ya participa en esta Resurrecci?n, para que nos ayude a decir con fe: "S?, Se?or, creo que t? eres el Mes?as, el Hijo de Dios" (Juan 11, 27), a descubrir que ?l es verdaderamente nuestra salvaci?n.?

[Tras rezar el ?ngelus, el papa salud? a los peregrinos en varios idiomas. En espa?ol, dijo:]

Saludo con afecto a los peregrinos de lengua espa?ola, y en particular a los fieles de diversas parroquias de la Di?cesis de Tenerife, a los profesores y alumnos de los Institutos de Arganda del Rey y de Fuensalida, Toledo. En el Evangelio de este quinto domingo de Cuaresma, contemplamos a Jes?s que devuelve a la vida a su amigo L?zaro, despu?s de haber llorado su muerte. En estos d?as, y ante la proximidad del comienzo de la Semana Santa, pidamos a la Virgen Mar?a que nos ayude en nuestro camino de preparaci?n espiritual, para que, a trav?s de la oraci?n, las obras de caridad y de penitencia cuaresmal, podamos participar con fruto en la Pascua de Aquel que es la resurrecci?n y la vida. Feliz domingo.

[Traducci?n del original italiano realizada por Jes?s Colina
?Libreria Editrice Vaticana]


Publicado por verdenaranja @ 21:07  | Habla el Papa
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