Martes, 10 de mayo de 2011

Homil?a de monse?or Carmelo Juan Giaquinta, arzobispo em?rito de Resistencia, para la quinto domingo de Cuaresma (10 de abril de 2011). (AICA)

LA RESURRECCI?N DE L?ZARO???????????????

Jn 11,1-45

I. CUARESMA: UN CAMINO PARA REAVIVAR LA FE?

1. Hoy contemplamos la escena del hombre ciego de nacimiento. Los protagonistas principales son Jes?s, el ciego y los fariseos. El evangelista Juan da mucha importancia a esta escena, pues la describe minuciosamente.

Ante el ciego, los disc?pulos se enredan en divagaciones sobre la causa de su ceguera. Para Jes?s es la ocasi?n para manifestarse y actuar como luz del mundo: ?Mientras estoy en el mundo, soy la luz del mundo?. Despu?s que dijo esto, escupi? en la tierra, hizo barro con la saliva y lo puso sobre los ojos del ciego, dici?ndole: ?Ve a lavarte a la piscina de Silo?, que significa "Enviado". El ciego fue, se lav? y, al regresar, ya ve?a? (Jn 9,5-9).

2. Es muy significativo que la piscina lleve uno de los t?tulos m?s frecuentes que el evangelista da a Jes?s: ?el Enviado?. La liturgia del Jueves Santo nos recordar? que es Jes?s, el Enviado del Padre, quien nos lava. Como le dijo a Sim?n Pedro: ??Si yo no te lavo, no podr?s compartir mi suerte? (Jn 13,8). Juan Bautista ya lo hab?a anunciado como el que lava de veras: ?Yo bautizo con agua? El que me envi? a bautizar con agua me dijo: "Aquel sobre el que veas descender el Esp?ritu y permanecer sobre ?l, ese es el que bautiza en el Esp?ritu Santo" (Jn 1,26.33).??

II. IDENTIDAD VERDADERA DEL BAUTIZADO?

3. El ciego lavado en la piscina del ?Enviado? tuvo un cambio fundamental. Ahora ve?a. Se parec?a al anterior, pero era tan distinto que ?unos opinaban: ?Es el mismo?. ?No, respond?an otros, es uno que se le parece?. El dec?a: ?Soy realmente yo? (9,9). El lavado que Jes?s le prescribi? le devolvi? al ciego su verdadera identidad. Ten?a luz en sus ojos y en su esp?ritu. Ve?a en profundidad.

4. Cabe preguntar si a partir del bautismo la gente advierte un cambio en el bautizado. Y cuando se trata de ni?os peque?os, si se lo advierte en sus pap?s y padrinos. Lo mismo, si a partir de la confirmaci?n se lo advierte en los confirmados. ?La catequesis preparatoria de ambos sacramentos apunta al cambio de vida?

En la Vigilia Pascual, San Pablo dir? que es absurdo que un bautizado no cambie: ??C?mo es posible que los que hemos muerto al pecado sigamos viviendo en ?l? ?No saben ustedes que todos los que fuimos bautizados en Cristo Jes?s, nos hemos sumergido en su muerte?... Para que as? como Cristo resucit? por la gloria del Padre, tambi?n nosotros llevemos una Vida nueva? (Rom 6,2-4).??

III. LA REINCIDENCIA EN EL PECADO?

5. Sin embargo, se da el hecho triste de la vuelta a la vida anterior al bautismo, seg?n lo comprob? el mismo Ap?stol en la comunidad de los corintios. Estos volv?an a caer en vicios que ni se estilaban entre los paganos, como cohabitar uno con la esposa del propio padre (cf 1 Co 5,1). Tal situaci?n le dol?a, pero no lo hac?a desistir del ideal que se hab?a propuesto: ?Yo estoy celoso de ustedes con el celo de Dios, porque los he unido al ?nico Esposo, Cristo, para presentarlos a ?l como una virgen pura? (2 Co 11,2). Tambi?n hoy se dan situaciones en las que una catequesis muy bien llevada pareciera que no hubiese servido para nada. ?Ello nos desanima a los pastores y catequistas? ?Nos hace perder el ideal al que tiende una verdadera catequesis?

?IV. LA CEGUERA DE LOS VIDENTES?

6. Lo m?s desconcertante del cap?tulo nueve es la ceguera espiritual de los hombres religiosos, llamados a ser luz: ?El que hab?a sido ciego fue llevado ante los fariseos. Era s?bado cuando Jes?s hizo barro y le abri? los ojos. Los fariseos, a su vez, le preguntaron c?mo hab?a llegado a ver. El les respondi?: ?Me puso barro sobre los ojos, me lav? y veo?. Algunos fariseos dec?an: ?Ese hombre no viene de Dios, porque no observa el s?bado?. Otros replicaban: ??C?mo un pecador puede hacer semejantes signos??. Y se produjo una divisi?n entre ellos? (Jn 9,13-16).

7. La incredulidad del hombre religioso es un fen?meno presente desde el comienzo del Evangelio: ?La Palabra era la luz verdadera que, al venir a este mundo, ilumina a todo hombre? Vino a los suyos, y los suyos no la recibieron? (Jn 1,9.11). Jes?s fustiga tal incredulidad: ?Si ustedes fueran ciegos, no tendr?an pecado, pero como dicen: "Vemos", su pecado permanece? (Jn 9,41).

Ello ha de hacernos reflexionar a los hombres religiosos de hoy. Busquemos las ra?ces de la incredulidad en la cultura contempor?nea, pero no temamos constatar que, tal vez, las m?s resistentes se encuentren en nosotros mismos.?

V. ?CREO, SE?OR?, Y SE POSTR? ANTE ?L??

8. La escena evang?lica culmina en el encuentro con Jes?s del ciego curado: ?Jes?s se enter? de que lo hab?an echado y, al encontrarlo, le pregunt?: ??Crees en el Hijo del hombre??. El respondi?: ??Qui?n es, Se?or, para que crea en ?l??. Jes?s le dijo: ?T? lo has visto: es el que te est? hablando?. Entonces ?l exclam?: ?Creo, Se?or?, y se postr? ante ?l? (vv. 36-38).

Hagamos nuestra esta profesi?n de fe, repiti?ndola con fe y amor, una y otra vez. As? nos preparamos a la renovaci?n de las promesas bautismales en la Vigilia Pascual.?

Mons. Carmelo Juan Giaquinta, arzobispo em?rito de Resistencia?


Publicado por verdenaranja @ 22:09  | Homil?as
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